LIBROS HISTÓRICOS - Tristes Creyentes - JUECES

Según lo aprecio, el cierre del Libro de Jueces nos habla de la torpe humanidad, constituida, casi en su totalidad, por 'Tristes Creyentes' o más bien 'Creyentes que dan tristeza'.

Los relatos desde el capítulo 17 y hasta el cierre del Libro Jueces, se nos habla de la anarquía absoluta que reinaba en Israel, producto de sus muchas idolatrías. Según apreciamos en los relatos de estos capítulos, gran parte del pueblo de Israel, movido quizás por la enseñanza legada por los jueces, aparentemente ya aceptaban que Yahweh era El Único Dios Verdadero, pero el culto que le rendían era exageradamente pobre, porque aún no comprendían Su Verdadero Mensaje.

En Israel reinaba un caos tan absoluto que incluso en la narrativa de esos relatos observamos yuxtaposición, porque pareciera que se nos narran acontecimientos pasados para glorificar los presentes, a fin de otorgarle genuinidad a lo narrado y evitar que apreciemos a un Israel con el rumbo absolutamente perdido.

Era tanto el caos reinante en Israel, en aquellos tiempos, que muchas de las tribus de Israel aún no tenían lugar propio en donde establecerse, como pertenecientes a una misma descendencia o familia. De hecho, muchos vivían en medio de pueblos paganos, los cuales tenían que sortear, cada vez que se trasladaban de un lugar a otro.

En la lectura observamos también ese celo xenofóbico absurdo que reinaba por aquellos tiempos -quizás también en estos- que separan tanto a los hijos de Dios, porque no nos deja comprender que todos somos creación de El Único Dios Verdadero. Esta xenofobia era tan marcada que, los israelitas incluso desdeñaban y maltrataban a aquellos 'no israelitas' que llegaban a brindarles algún favor. Para mí es muy triste enterarme que, aquel joven de Belén de Judá, después de haber sido contratado por Mica para ser Sacerdote en su casa, decidió defraudar la confianza que Mica le había otorgado y lo robó. Este Mica era un 'no israelita' que estaba dispuesto a creer en El Único Dios Verdadero, sin embargo, aquel joven levita, decidió defraudar la confianza que pusieron sobre él, simplemente porque era preferible servir a toda una tribu de Israel que a un 'no israelita'.

Inconscientes de lo alejados que se encontraban de Dios, por sus muchas perversiones, el pueblo de Israel seguía creyendo que Yahweh estaba con ellos, pese a sus muchas torpezas, y continuaban consultándolo para que les apoyara en sus batallas. De hecho, debido a un agravio que sufrió un levita -probablemente aquel joven que defraudó al 'no israelita' converso- todos los israelitas se reunieron para atacar a la tribu de Benjamín, pero antes consultaron supuestamente a Yahweh y creyeron que les había autorizado a atacar a de sus hermanos. Varias veces se percataron que Yahweh no estaba de acuerdo con que atacaran a sus hermanos, pero ellos insistieron hasta que lo destruyeron casi por completo. Y la estupidez humana es tan infinita que, según el Libro de Jueces, fue Yahweh quien destruyó a la tribu de Benjamín, casi hasta desaparecerla.

¡Hombres de dura cerviz! ¿Acaso no fueron los israelitas lo que insistieron en destruir a su hermano Benjamín? Y después andaban arrepentidos y procuraron ayudar a Benjamín a no desaparecer totalmente y como solución a su nefasto error decidieron destruir a la familia de Yabés, de la tribu de Galaad, para entregarle sus vírgenes a los hombres que quedaban de la tribu de Benjamín para que les procrearan descendientes. Y esto porque, según apreciamos en la narrativa, los israelitas habían jurado jamás permitir que sus hijas se unieran con los hombres de la tribu de Benjamín. ¡Cuanto odio entre hermanos!!! ¿Y así esperaban que, al consultar a Yahweh, les respondiera?

 

Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo

 

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