GÉNESIS - El Diluvio - EVITAR LOS VICIOS

Según podemos discernir en el propio capítulo 6 del Génesis, a nuestro Amoroso Padre Dios no le agradaba mucho el que sus hijos se mezclaran con los hijos de los hombres, porque su hálito no podía subsistir en medio de la maldad. Esta es la prueba de que el alma puede debilitarse, casi hasta el punto de desaparecer.

De manera que, el aumento de la maldad en los hombres debilita la presencia de Dios en medio de los hombres. Suele suceder que, cuando la maldad del hombre sobre abunda, se hace preciso disminuir los niveles de maldad, dado que ciertamente ésta maldad no afecta únicamente al hombre, sino que afecta nefastamente al resto de la creación. Consecuentemente, por amor al resto de la creación, nuestro Amoroso Padre Dios tiene que aceptar que una gran parte de los hombres -incluyendo a humanos- sean exterminados de la faz de la tierra, a los fines de disminuir la exacerbada maldad. Es como cuando se hace necesario cortar algunos miembros del cuerpo o quitar parte de la piel carroñosa para evitar que todo el cuerpo colapse y muera.

Justamente, el Diluvio fue el bisturí para retirar la carne podrida que carcomía la creación toda, siglos después de haber sido creada. Nos dice La Palabra que: "Viendo Yahweh que la maldad del hombre cundía en la tierra y que todos los pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo, le pesó a Yahweh de haber hecho al hombre en la tierra..." -(6:5-6)-. Más adelante nos dice que Yahweh había decidido acabar con la creación porque la tierra estaba llena de violencia, POR CULPA DEL HOMBRE. Esto me recuerda que, el hombre es el único ser de la creación que posee el beneficio del Libre Albedrío, por lo que es el único ser de la creación con capacidad de agravar el mal en la tierra, hasta el punto de contaminar al resto de la creación.

El resto de la creación sólo realiza aquellas funciones para las cuales fue creada. Si una leona mata a una cierva es para alimentarse ella y su familia, pero cuando un hombre mata a una leona muchas veces no lo hace para defenderse y mucho menos para alimentarse, sino que lo hace por puro deporte. Ahora bien, quizás debido a la instrucción de CRECER, algunos animales parecen tener la capacidad de aprender -copiando- ciertos comportamientos del hombre, aunque tristemente suelen copiar los comportamientos más nefastos del hombre.

A veces esos comportamientos nefastos, que el animal ejecuta copiando al hombre, son la consecuencia directa de la presión que el hombre ejerce sobre el resto de la creación. Hace algún tiempo vi un documental acerca de los extraños comportamientos que presentaron un grupo de elefantes, en cierto lugar del África. Resulta que, este noble animal, al verse atacado por el hombre, para simplemente extraerles sus colmillos, comenzaron a atacar a los hombres. Además, como ocurría que el hombre mataba principalmente a las elefantas, en algún momento las elefantas para copular se hicieron tan escazas que, para de alguna manera satisfacer el calor sexual, algunos elefantes pretendieron copular con otras especies, como los rinocerontes. Extrañamente, en nuestra triste actualidad es frecuente ver a perros machos copulando con perros machos, quizás por la escasez de perras en celo.

En todo caso, los animales difícilmente realizan algún acto propiamente malo, que no sea propio de su naturaleza, mientras que los hombres frecuentemente realizan actos en contra de su propia naturaleza.  Consecuentemente, la maldad que agobia al planeta es CULPA DEL HOMBRE, quien es el único ser de la creación que puede diferenciar entre el bien y el mal, y parece que excesivamente se decide por escoger el mal y esta errada escogencia degenera en su propia eliminación. Consecuentemente, pese a que en las Escrituras Sagradas pareciera que es nuestro Amoroso Padre Dios Es Quien Decide eliminar al hombre, tenemos que concluir que es el hombre el causante de su propia destrucción. De hecho, en nuestra triste actualidad tenemos que aceptar que, quien ha creado las bombas nucleares, con las que probablemente será destruida parte de la población de la tierra, es el propio hombre y ciertamente es el hombre quien las detonará.

AUSENCIA DE JUSTOS

Ciertamente, el hombre no tiene el control sobre las aguas del cielo, para poder evitar el diluvio, pero en el Corán (capítulo 71 / Sura 71) se nos dice que Noé intentó de muchas maneras de convencer al hombre para que retornara al culto al Dios Verdadero y se apartara de sus malos caminos, pero los hombres no quisieron prestar atención a sus amonestaciones. Es evidente que, los hombres de los tiempos de Noé, pudieron haber evitado su propia destrucción, pero la ceguera y la sordera espiritual de aquellos tiempos no le permitió al hombre reconocer en Noé a un Mensajero del Dios Verdadero.

Estos intentos de Noé, por amonestar a los hombres de su tiempo, no se nos detallan en la Biblia, pero podemos suponer que si lo intentó porque en la Biblia se nos asegura que "Noé fue el varón más justo y cabal de su tiempo" -(6:9)-. Aquí les llamo la atención para que lean mi artículo "No Basta Ser Justo", para que comprendan que significa ésta hermosa cualidad de Noé. De manera que, los hombres son los únicos culpables de los Eventos Ligados a la Extinción (ELE), porque al hacerse cada vez más abultada la cantidad de hombres injustos -AUSENCIA DE JUSTOS- entonces se activa la eliminación de aquella especie que corrompe la sana existencia de toda la creación.

Claro que, el resto de la creación no es culpable de las nefastas escogencias del hombre, pero como el resto de la creación ha sido creada para servir al hombre, pues evidentemente al haber menos hombres en la faz de la tierra pues se requiere de menos servicios eficientes para el hombre, amén de que tampoco lo merecen, debido a sus malos comportamientos. Consecuentemente, cada vez que un ELE es activado, el caos que genera degenera en la escasez de los bienes y servicios que requiere el hombre para su sana existencia.

SEGÚN EL GRAN JUEGO

Hoy en día, muchos son los que dudan que hayan ocurrido muchos eventos narrados en la Biblia. Incluso muchos clérigos dudan que el Diluvio realmente haya ocurrido. Y esto a pesar de que hay muchos indicios fósiles de que gran parte de la tierra alguna vez estuvo bajo el agua. En lo particular, yo creo que el Diluvio, tal y cómo se narra en la Biblia, ciertamente ocurrió, aunque pudiera dar mi brazo a torcer y considerar que no se inundó toda la tierra, pero sí se inundó gran parte del mundo conocido, en los tiempos de Noé. Les comento que, aquí en mi país hace unos años ocurrió lo que se conoce como un deslave, que incluso llegó a desaparecer algunos pueblos pequeños y eso que apenas llovió tres días seguidos y no tan copiosamente. No me quiero ni imaginar si hubiera llegado a llover cuarenta días, con sus noches, y copiosamente. De manera que, considerando los precedentes, creo que si es posible que haya ocurrido un diluvio, tal y como lo narran en la Biblia.

Que si las aguas cubrieron toda la tierra no es lo importante. Lo importante es el hecho de que cuando la maldad prolifera suelen ocurrir desastres generalizados, que pareciera fueran para acabar con toda la humanidad o gran parte de ella. Dicen Las Sagradas Escrituras que el Diluvio se activó cuando "La tierra estaba corrompida en la Presencia de Dios: La tierra se llenó de violencias. Dios miró a la tierra y vio que estaba VICIADA, porque toda carne tenía una conducta VICIOSA sobre la tierra" -(6:11-12)-. Y como les he venido comentando, desde que les comencé a escribir, SOMOS SERES ESPIRITUALES REVESTIDOS DE MATERIALIDAD PARA JUGAR UN HERMOSO PERO MUY SERIO JUEGO, en el cual debemos EVITAR ENVICIARNOS de las cosas materiales, pese a lo necesarias y deleitosas que nos parezcan.

Entre las líneas de la narrativa bíblica, acerca del Diluvio, podemos entrever que el origen de los vicios del hombre se encuentra en el compartir excesivo entre ellos, lo cual va degenerando en el abuso de las cosas materiales. Este abuso se va incrementando cuando el compartir se hace más excesivo, al aumentar el número de personas con las cuales compartir, porque comenzamos a compartir cosas que antes no compartíamos -por considerarlas anatema-, al ver que otros hacen uso de esas cosas con mucha liberalidad, como si realmente fueran permitidas. Por esto, nuestro Amoroso Padre Dios no estaba de acuerdo con el hecho de que sus hijos -seres con alma- compartieran excesivamente con los hijos de los hombres (seres con espíritu, pero sin alma), porque Sabía que Sus hijos terminarían creyendo que lo que los hijos de los hombres hacían también les era permitido hacerlo.

Enviciarse es lo más sencillo de la vida. Cuando los hijos de Dios compartían con los hijos de los hombres y veían que estos disfrutaban a plenitud de los bienes materiales, sin ningún tipo de control, entonces los hijos de Dios comenzaron a evitar la sobriedad en el disfrute de los bienes materiales, porque comenzaron a creer que el comportamiento vicioso de los hijos de los hombres era lo común y por ende lógico.

Enviciarse es tan sencillo que, incluso Noé -varón justo y cabal-, después de haber sobrevivido al Diluvio, comenzó a disfrutar en exceso de ciertos deleites materiales, no necesarios. Las Sagradas Escrituras nos dicen que Noé se dedicó a la labranza y plantó una viña y cuando esa viña dio sus frutos Noé produjo vino y se embriagaba con el fruto de su trabajo. Cierto día, se emborrachó tan excesivamente que se quedó dormido, estando desnudo. Resulta que, por aquellos tiempos era anatema ver la desnudez de los padres, y como Cam (segundo hijo de Noé) sin querer vio la desnudez de su padre y éste se enteró, pues Noé rompió en cólera y maldijo a su nieto Canaán, por haberlo visto desnudo -(9:20-24)-.

Según podemos leer entre las líneas de la narrativa de lo acontecido, parce ser que Canaán (nieto de Noé) hizo alguna travesura con su abuelo, mientras éste estaba dormido borracho. Pero les diré algo, a veces soy muy duro corrigiendo a mis hijas, pero jamás sería capaz de desearles mal (maldecirlas), porque las amo muchísimo y ciertamente cuando las corrijo duramente es por su propio bien. Ahora bien, dicen los entendidos que, a los nietos se les ama más que a los hijos, por lo que puedo deducir que Noé se encontraba bien borracho cuando se atrevió a maldecir a su propio nieto. Y este es justamente el enorme problema del abuso de las cosas apetecibles, porque si nos descuidamos llegan a tomar el control de nosotros, convirtiéndonos en verdaderos monstruos. Y es tan grave el problema que, el abuso de los bienes apetecibles puede convertir en monstruos hasta a los hombres justos y cabales.

Y no estoy diciendo que beberse unas copas de vino sea pecado, sino que el pecado (mancharse) radica en no controlarnos al beber y permitir que la bebida nos controle. Por causa de la bebida muchos les han quitado la vida a los seres que deberían bendecir. Así ocurre con todos los bienes materiales, los cuales tomarán el control de nosotros si nos permitimos el hacer uso excesivo de esos bienes, por muy necesarios que parezcan.

El dinero, por ejemplo, es si se quiere un bien necesario, porque con el dinero podemos adquirir otros bienes también necesarios, como los alimentos. Pero si comienzo a acumular dinero, pro deseos de tener más o por miedo a que en algún momento me falte, entonces ese bien material toma el control de mi persona. Nos damos cuenta de esto cuando tenemos dinero y en nuestra casa faltan cosas necesarias para el buen vivir, como los alimentos. Igualmente ocurre si trabajo tan excesivamente para tener mucho dinero y me olvido que tengo unos hijos en casa que necesitan de mi presencia para ser educados en el buen camino. Como pueden apreciar es muy sencillo caer en el vicio, porque muchos hay quienes abandonan a sus hijos y que por estar trabajando para tener dinero para que los hijos no tengan que pasar trabajo, escudando sus deseos de dinero en un dizque bien para sus hijos.

Concluyendo, es preciso vigilar que nuestros comportamientos no se asemejen mucho al comportamiento de los hijos de los hombres, quienes se esfuerzan por adquirir muchos bienes deleitosos y no procuran crecer espiritualmente. Estos comportamientos comunes entre los hijos de los hombres son los que degeneran en vicios, que llenan la faz de la tierra de maldad y hacen necesario la activación de algún ELE, para disminuir en algo la maldad, destruyendo a parte de la población del planeta.           

 

Escrito por: Noel Méndez

PD: Cuando vean que el mal abunda no se permitan copiar los comportamientos de los hijos de los hombres. Antes bien, esfuércense por aumentar la candidez de sus almas, más aún si ven que las Señales están presagiando la cercanía de un ELE. 

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