DETALLITOS - Aprendiendo por las Malas – ESCOGIDOS

Nuestro Amoroso Padre Dios muchísimas veces Intentó mover al pueblo Escogido a la Verdadera Fe, Mostrándoles Su Brazo Fuerte en contra de los idólatras, como para hacerles comprender, por las buenas, cuál era su Misión, en el Desarrollo de El Gran Juego. Pero aquel pueblo se había alejado tanto de El Único Dios Verdadero que, pese a Las Portentosas Manifestaciones del Dios de sus padres, le costaba mucho reconocerle y rendirle El Culto Verdadero. Pareciera que el pueblo de Israel había decido aceptar por las malas La Misión de propagar El Culto a El Único Dios Verdadero, para lo cual había sido Escogido.

Pese a las muchas Manifestaciones Portentosas de nuestro Amoroso Padre Dios para con aquel pueblo, siempre era frecuente hallar a alguno, a muchos o a todos murmurar en contra de Dios o de Moisés, ESCOGIDO POR DIOS, para guiar a aquel pueblo a La Tierra Prometida. Durante su transitar por el desierto, pese a estar cumpliendo una pena, hubo muchísimos episodios en los cuales, aquel pueblo de dura cerviz, parecía no reconocer que su tránsito por el desierto era la consecuencia de sus idolatrías y que, para nada eran culpa de Moisés. Y Yahweh Continuaba Mostrándoles Su Poder y Santidad, pero el pueblo nunca quiso inclinar la cabeza, para aceptar con humildad la penalización que les impuso Dios, por sus muchas idolatrías.

Las idolatrías del pueblo de Israel eran más evidentes sobre todos en aquellos quienes, por ser los primogénitos de sus tribus, se consideraban príncipes y, consecuentemente, se creían merecedores de guiar a aquel pueblo, conforme a sus deseos, por demás movidos por la vanidad de sus orgullosos corazones. Y esto a pesar de que Dios Les Era Tan Evidente y de que Siempre Manifestó Un Profundo Amor por Moisés. La soberbia cegaba a aquellos príncipes y no les dejaba comprender que Moisés Era El Elegido por Dios. El caso más evidente de estos ejercicios de soberbia lo podemos leer en el capítulo 16 del Libro de los Números, en donde se nos narra lo acontecido a Coré, Datán y Abirón, por querer suplantar a Moisés.

Para mí es inentendible el por qué, aquel pueblo, parecía no comprender que estaban en una Prueba, la cual tenía que ser soportada, si no superada, por haber dudado de El Único Dios Verdadero y no rendirle El Verdadero Culto. Yo no logro comprender cómo, después de haber visto tantos Prodigios, sobre todo lo ocurrido a todas las familias de Coré, de Datán y de Abirón, aún así el pueblo de Israel seguía murmurando en contra de Dios y de Moisés, Su Escogido. De hecho, La Palabra Divina nos narra que, AL OTRO DÍA DEL CASTIGO PRESENCIADO, ejecutado sobre Coré, Datán y Abirón, junto con todas sus familias y pertenencias, el pueblo volvió a murmurar en contra de Moisés, acusándolo de haber matado a toda esa gente, que se había rebelado en contra de Dios. ¿Es que acaso Moisés tenía el poder de activar un terremoto en un punto específico del campamento israelí? ¿Por qué les costaba ver La Mano de Dios en estos Acontecimientos Portentosos?

Entonces fue necesario penalizarlos, adicionalmente, con una peste, la cual logró eliminar del Juego apenas a 14.700, gracias a la intervención de Moisés, con sus peticiones, solicitando el perdón, para aquel pueblo de dura cerviz. Según el Libro de los Números, después de estos eventos ocurrieron los sucesos en Cadés, en donde aquel pueblo idólatra logró que Moisés perdiera su derecho de entrar en La Tierra Prometida, por haber dudado de Dios, allá en Meribá. De manera que, hasta los Escogidos, si se descuidan pueden perder una buena cantidad de puntos, a menos que sean sometidos a una dura penalización, para no tener que disminuir su puntaje. ¿Me captan la idea? Las penalizaciones son necesarias para evitar disminuir nuestros puntajes. Como pueblo, Israel contaba con cierta cantidad de puntos positivos, debido a ser el pueblo Escogido, y para no seguir disminuyéndoles sus puntajes colectivos, por el efecto sumatorio de los muchos puntos negativos que estaban acumulando, entonces nuestro Amoroso Padre Dios les sometía a Pruebas, como formas de penalizarlos, para evitar que quedaran en cero. A estas alturas de El Gran Juego no sé si Lo Logró.

EVITAR LAS IDOLATRÍAS DE OTROS PUEBLOS

Durante los cuarenta años que Israel tardó en llegar a Canaán, nuestro Amoroso Padre Dios Centró Sus Esfuerzos por retornar a Israel al monoteísmo, forzándolos a deslastrarse de sus idolatrías, o que por lo menos no las incrementaran. Se Esforzó al continuar Mostrándoles Su Poder, cada vez que se hacía necesario recordárselos. Se Esforzó Alejándose un tanto de ese pueblo idólatra, como para que comprendieran que sin Dios no tienen nada. Por eso, en los inicios del largo recorrido, cada vez que el pueblo de Israel tenía que atravesar por algún pueblo, le pedían permiso a los gobernantes de aquellos pueblos, para atravesar sus territorios. El pueblo de Israel tenía cierta conciencia de no merecer La Presencia de Dios en medio de ellos y por eso se humillaban ante otros pueblos -(Números 20:14-21)-, porque sabían que no merecían pedir La Asistencia de Dios, a los fines de llegar a La Tierra Prometida.

Sin embargo, en ciertos momentos de ese largo transitar, Israel parecía comprender que la única forma de poder llegar a La Tierra Prometida era acercándose a nuestro Amoroso Padre Dios, reconociendo las faltas cometidas y pidiendo perdón -(Números 21:1-3)-, lo que significaba SER HUMILDES ANTE DIOS, en vez de humillarse ante los gobernantes de aquellas naciones idólatras. En esos momentos de luces, Israel volvía a contemplar La Eficiente Mano de nuestro Amoroso Padre, a favor de los que le procuran. Pero a eso pueblo le era más difícil avanzar que retroceder, por lo que, cada vez que veían La Mano de Dios Actuando a su favor, enseguida volvían a sus idolatrías y comenzaban a murmurar en contra de Dios y de Moisés -(Números 21:5)-. ¡Y volvían a ser penalizados! -(Números 21:6-9)-.  El pueblo de Israel aprendió por las malas, lo que significaba ser El Elegido.

Nuestro Amoroso Padre Dios, poco antes de que Moisés bajara -por segunda vez- del Monte Sinaí con Las Tablas del Decálogo, Hizo un Pacto (Alianza) con Moisés y con el pueblo de Moisés. Pues sí, ahora era el pueblo de Moisés, quizás porque gracias a Moisés ese pueblo de dura cerviz aún conservaba la vida. Y Dijo Dios: "He aquí, yo hago pacto delante de todo TU PUEBLO; haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Yahweh; porque será cosa tremenda la que yo haré contigo. GUARDA LO QUE YO TE MANDO hoy; he aquí que yo echo de delante de tu presencia al amorreo, al cananeo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo. GUÁRDATE DE HACER ALIANZA CON LOS MORADORES DE LA TIERRA DONDE HAS DE ENTRAR, ¡PARA QUE NO SEAN TROPEZADERO EN MEDIO DE TI!!! Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de Asera. Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Yahweh, cuyo nombre es Celoso, Dios Celoso Es. Por tanto, no harás alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicarán en pos de sus dioses, y ofrecerán sacrificios a sus dioses, y te invitarán, y comerás de sus sacrificios; o tomando de sus hijas para tus hijos, y fornicando sus hijas en pos de sus dioses, harán fornicar también a tus hijos en pos de los dioses de ellas…”. –(Éxodo 34:10-16)-.

Y ciertamente, Las Preocupaciones de nuestro Amoroso Padre Dios por Insistirles a el pueblo de Moisés que no hicieran alianza con los moradores de las tierras en donde entrarían, tenían un fuerte fundamento, porque a pesar de que se Los Pedía Vehementemente (SOY UN DIOS CELOSO), aquel pueblo de dura cerviz no dejaba de desobedecer. Ocurrió entonces que, después de los sucesos narrados sobre Balaán, el Profeta, finalmente los israelitas ocuparon Moab y, como cosa rara, hicieron lo que se les había dicho que no hicieran, y se pusieron a fornicar con las mujeres de Moab, quienes invitaron a los israelitas a participar de los sacrificios a los falsos dioses, lo cual acarreó para los israelitas una nueva plaga, que mató a 24.000 -(Números 25)-.

Más adelante -(Números 31)-, Israel atacó a los medianitas y mataron a todos los varones, pero hicieron cautivas a las mujeres. Resulto entonces que, cuando Moisés llegó al encuentro de aquellos victoriosos guerreros, al ver a las moabitas, les dijo: “¿Por qué habéis dejado con vida a todas las mujeres? Precisamente ellas fueron las que indujeron a prevaricar contra Yahweh a los israelitas, en lo tocante a Baal-peor, por lo que hubo mortandad en la congregación de Yahweh. Matad, pues, ahora a todos los varones de entre los niños; matad también a toda mujer que haya conocido varón carnalmente, mátenlas también...” –(Números 31:15-17)-. Y saben un dato curioso, con aquellos guerreros iba Pinjas, hijo del sacerdote Eleazar, quien, en el incidente anterior, fue quien aplacó El Furor de Dios contra los israelitas -(Números 25: 7-14)-. Yo me imagino que Pinjas, lleno del Celo de Dios, con seguridad trató de convencer a los guerreros israelitas que no dejaran con vida a las moabitas, pero un solo palo no hace montaña, por lo que probablemente lo apabullaron y tuvo que callarse.

Cuando nuestro Amoroso Padre Dios le pidió a Israel que les diera muerte a todos los habitantes, de aquellas tierras por las cuales pasarían, para llegar a Canaán, era para que comprendieran la importancia de abandonar sus idolatrías, porque los idólatras merecen morir. Pero ojo, esa era la posición necesaria en aquellos tiempos, cuando El Gran Juego apenas iba en El Nivel de La Teofanía. Nuestro Amoroso Padre Dios Se Estaba Comenzando a Revelar y, debido al avanzado politeísmo y a la carencia de Conocimiento Divino de aquellos tiempos, se hizo necesario imponer el monoteísmo por la fuerza, porque los hombres primitivos no entendían otro modo. Pero lo que realmente nos Quería Decir nuestro Amoroso Padre Dios, con aquellas imposiciones, era que, si queríamos formar parte de Su Equipo, teníamos que evitar comportarnos como los del equipo contrario. Por eso nos Lo Presentó como una Alianza -(Éxodo 34:10-16)- que parecía una imposición, porque tengo que estar de acuerdo con el acuerdo y cumplirlo.      

Pero a estas alturas de El Gran Juego, tenemos que comprender que, hemos avanzado de Niveles y, con cada Nivel que hemos subido, se supone que nuestro conocimiento ha debido mejorar o aumentar, por lo que consecuentemente deberíamos comprender que Los Jugadores del Equipo de Dios aman a sus enemigos -(Mateo 5:44)-, pero evitan ser como sus enemigos. Las Reglas nos indican amarles, pero La Alianza nos indica que los mantengamos lejos, para evitar ser contados como uno de ellos. Pero no debemos alejarnos tanto, porque debemos cumplir con La selección que nuestro Amoroso Padre Dios Hizo con nosotros, que nos increpa a intentar de evangelizar a nuestros contrarios, porque siempre es posible que se convierta -(EL Corán 72 / Sura 40)-, pero nunca debemos hacerlo por la fuerza, porque "La Verdad Proviene de Vuestro Señor. Quien quiera creer que crea y quien no quiera que no lo haga" -(Corán 18:29 / Sura 69)-.

De manera que, a estas alturas de El Gran Juego, no podemos darnos el lujo de odiar, como se hizo necesario durante la prehistoria. Y no es que Las Reglas hayan cambiado, porque son Las Misma Reglas, sino que somos nosotros los que debemos cambiar, en atención a que supuestamente hemos avanzado de Nivel y supuestamente comprendemos mejor Las Reglas, porque nos estamos acercando a La Comprensión Plena de Las Reglas -(Mateo 5:17)-.

Es concluyente que, si aún crees que matar a los idólatras es una Orden Divina, entonces aún no comprendes Las Reglas, porque no te haz esforzado por avanzar de Niveles. Creer que debes forzar vehementemente a los idólatras, para que abandonen sus idolatrías, es convertirse en un auto idólatra, porque te consideras la mano de Dios -por no decir Dios mismo- al quitarle la vida a tus hermanos, simplemente por no creer en lo que tú crees. ¡Hay que dejar a Dios Ser Dios!!! Acaso El Arcángel Gabriel no nos aseguró que, en el más allá, Sería Dios Mismo Quien nos Aclararía en qué nos equivocamos -(Corán 5:48 / Sura 113)-.   

 

Escrito por: Noel Méndez

 

  

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