Como les comenté, por razones de tiempo y de espacio, no me es posible detallarles a plenitud los infinitos mensajes que podemos hallar en Las Sagradas Escrituras. Además, algunos eventos narrados en La Palabra Divina, con seguridad los han visto en algunas superproducciones cinematográficas. Claro que, nadie les detalló las entre líneas de la Narrativa Divina, por lo que, con mis escritos, me estoy tomando el atrevimiento de intentar de detallarles los mensajes entre líneas, pero evidentemente no me es posible ser muy detallista, porque no tenemos tanto tiempo ni tanto espacio.
Sin embargo, como se los he prometido, trataré de detenerme en algunos
pequeños detalles, que quizás ustedes no logren visualizar, para comentarles mi
opinión al respecto, subrayando 'mi opinión', porque es simplemente eso. Aunque
a veces dudo de si realmente es mi opinión. Cada día me queda más claro que SOY
SIMPLEMENTE UN LÁPIZ VIEJO. A veces me provoca colocar una coletilla debajo de
mi nombre para aclarar que quien escribe no se hace responsable de los
comentarios y de casi nada de lo escrito en este Blog. En este orden de ideas,
pido perdón a todos aquellos que puedan sentirse ofendidos por lo escrito en
este Blog, traten de ver todo lo que escribo como un Mensaje, del cual no me
puedo hacer responsable, aunque lo comparto en su totalidad.
De manera que, tal y como lo he permitido de un tiempo hasta acá, en lo
adelante, simplemente me sentaré a escribir. Ya no haré separación entre el
Mensaje antiguo y las actuales Revelaciones. ¡El que tenga oído para oír, pues
que oiga! ¡El que tenga ojos para leer, pues que lea! ¡El que tenga cerebro
para entender, pues que entienda! Desde hace tiempo dejé de releer lo que les
escribo, para realizarles cambios personales, porque he concluido que no soy yo
quien, desde un tiempo hasta acá y muy probablemente en lo adelante, les
escribe. Desde hace algún tiempo, cada vez que pienso en releer para revisar la
ortografía y algunos otros detalles, siento que Mi Amado Padre Dios Me Dice:
"Lo escrito, escrito está". De manera que, perdónenme uno que otro
error ortográfico o sintáctico, y sobre todo aquello que muchos pudieran
considerar una ofensa. De veras, no quiero ofender a nadie, pero no por temor a
ofender a alguien voy a dejar de escribir lo que se me dicte. En este orden de
ideas, es mucha la felicidad que siento por el hecho de que aún nadie haya
leído mis escritos. ¡EL TIEMPO DE DIOS ES PERFECTO!!!
Por cierto que, estoy clarísimo que aquello de lo que les escribo no es
para todo el mundo, por lo que no me extraña que aún nadie lo haya leído, así
que me mantengo escribiendo, sin importar que, de momento, nadie lo lea, porque
lo que escribo es para aquellos que estén dispuestos a ir en contra de la
corriente y tengan el valor de deslastrarse de aquello que les inculcaron.
Antes de construir algo nuevo debemos destruir lo viejo y estorboso.
DETALLITOS GIGANTESCOS
En Las Sagradas Escrituras podemos visualizar eventos que parecieran no
tener alguna importancia. Son como pequeños detalles que, si nos detenemos a
evaluarlos con La Lupa de nuestro Amoroso Padre Dios, podremos descubrir
gigantescos Mensajes, necesarios para comprender El Gran Juego. Por eso es tan
importante que, antes de comenzar a escrutar Las Sagradas Escrituras, le
pidamos a nuestro Amoroso Padre Dios Su Sabiduría, para poder descubrir esos
pequeños detalles de Su Palabra y saboreemos plenamente El Mensaje.
El Objetivo de El Gran Juego es que, pese a estar recubiertos de materia y
de tener un velo en nuestros ojos espirituales, lleguemos a Conocer a nuestro
Amoroso Padre Dios, tal como lo Conocíamos antes de ser materializados. Esto
implica lograr dominar nuestra materialidad, para poder quitarnos el velo, que
no nos permite reconocer nuestra realidad ontológica. A los fines de que
logremos tan Digno Objetivo, nuestro Amoroso Padre Dios Se Ha esforzado por
Mostrársenos, a veces tan abiertamente que da tristeza ver lo extremadamente
plegado que muchos tienen el velo, por estar tan aferrados a la materia.
Es impresionante la cantidad de eventos que nuestro Amoroso Padre Dios
Planificó y Desarrolló para que su pueblo Escogido Lo Conociera. Endureció el
corazón de Faraón, para multiplicar sus señales y maravillas, en la tierra de
Egipto, a fin de que su pueblo Escogido comprendiera la Omnipotencia del Dios
de sus padres, a quien habían abandonado -(Éxodo 7:3)-. Estas Señales y
Maravillas también las vio el Faraón y, de hecho, debido a estas Señales y
Prodigios, el Faraón decidió dejar en libertad al pueblo Escogido de Dios. Sin
embargo, nuestro Amoroso Padre Dios Quiso Mostrar más Señales de Su
Magnificencia y Poder, como para que no hubiera dudas de Su Existencia, y Hizo
que el Faraón se obstinara y persiguiera a Israel, a fin de Manifestar Su
Gloria sobre Faraón y sobre todo su ejército, para que todo Egipto se enterara
que el Dios de los israelitas es El Único Dios Verdadero.
Antes y durante la liberación de Israel, del yugo egipcio, Nuestro Amoroso
Padre Dios Realizó muchas Señales y Prodigios, que muchas veces significaron la
muerte de muchas personas, sólo para que Su pueblo Escogido no dudara de que
eran los Elegidos y Conocieran, de primera mano, El Infinito Poder del Dios de
sus padres. Pero, estas Señales y Prodigios, parecieron no hacer mella en el
corazón y en las mentes de aquellos idólatras, porque durante el camino a la
tierra prometida, lo único que hacían era quejarse con y de Moisés, como si
Aquel Dios que los Liberó hubiera sido Moisés. ¡Jamás dirigieron sus quejas o
peticiones al Dios de sus padres, cuyo Nombre ya Conocían!
¡Tanto Esfuerzo, por Darse a Conocer, para nada! Acaso creen que nuestro
Amoroso Padre Dios hizo que por el camino no encontraran nada de comer para que
se quejaran con Moisés. Después de haber visto tantas Señales y Prodigios ¿por
qué dudaban de que El Dios de sus padres Podía Alimentarles? ¿Por qué no le
pidieron a El Dios de sus padres que les Proveyera de Alimento? Si así lo
hubieran hecho, con mucha humildad, con seguridad nuestro Amoroso Padre Dios
les hubiera dado alimentos más suculentos que el Maná. O quizás hasta Les
Hubiera Informado que se conformaran con el Maná, porque se encontraban en
Prueba, pagando una penitencia, por haberse olvidado de El Único Dios
Verdadero, que Se Le Había Revelado a sus padres y, no conforme con eso, le
habían rendido culto a falsos dioses. Israel hizo todo lo contrario a aquello
para lo cual se le había Escogido.
LAS NECESARIAS PRUEBAS
Todo, absolutamente todo, lo que le aconteció al pueblo Escogido -antes,
durante y después de su liberación- fue Planificado y Desarrollado por nuestro
Amoroso Padre Dios, para probar la fe de su pueblo Escogido. Pero, según
podemos apreciar, falló en todas las pruebas. Hasta Moisés falló a la Prueba y
su duda le costó su entrada a La Tierra Prometida.
Moisés, más que ningún otro israelita, tenía que tener claro que todos
estaban siendo sometidos a Prueba. ¿Acaso nuestro Amoroso Padre Dios no se lo
aclaró? "Mira, Haré llover Pan del Cielo para ustedes, el pueblo saldrá
cada día a recoger la ración cotidiana, ASÍ LO PONDRÉ A PRUEBA, a ver si sigue
Mis Instrucciones o no..." -(Éxodo 16:4)-. La Prueba era sencilla: ¡NO
SEAN AVAROS!, no guarden alimento para el otro día. Pero la duda, acerca de que
Era El Único Dios Verdadero Quien Les Proveía, hizo que algunos acumularan más
Maná del que realmente necesitaba, para el sustento de un día. ¡Aquello, que
acumularon de más, amaneció podrido y con gusanos! -(Éxodo 16:20)-. Ahora
explíquenme: ¿Por qué lo que acumulaban para el día séptimo no amanecía podrido
y con gusanos? -(Éxodo 16:24)-. ¡NADA SE ESCAPA DEL CONTROL DE NUESTRO AMOROSO
PADRE DIOS!!!
Allá en Meribá, nuestro Amoroso Padre Dios Le Aseguró a Moisés que Estaría
con él -(Éxodo 17:6)-, entonces, ¿por qué dudó Moisés? ¿Por qué no reconoció La
Santidad de nuestro Amoroso Padre Dios? -(Números 20:12)-. ¿El miedo quizás?
-(Éxodo 17:4)-. Es irónico que, uno que no era israelita -no es de los
Escogidos-, pese a que simplemente había oído de aquellas Señales y Prodigios,
reconoció que Yahweh Es Más Grandes que todos los dioses (Éxodo 18:11)-, pero
al pueblo Escogido, que se habían experimentado los Hermosos Prodigios de su
liberación, les costaba creer lo mismo que Jetró. Yo entiendo que, Jetró no
tuviera muy claro que Yahweh Es El Único Dios, porque no puede haber más de un
Dios, pero no entiendo el por qué Israel aún no lo comprendía. ¿Por qué seguían
dudando?
Y dudaron tanto y en tantas veces que, a nuestro Amoroso Padre Dios no le
quedó de otra que seguir probándolos, una y otra vez, para ver si en algún
momento reaccionaban y reconocían que Aquel Quien Los Había Liberado Es El
Único Dios Verdadero. Una y otra vez, nuestro Amoroso Padre Dios les aclaró las
Reglas del Juego y los beneficios por cumplirlas: "Ustedes han visto lo
que He Hecho con los egipcios, y cómo a ustedes los he llevado sobre alas de
águila y los He Traído a Mí. Ahora pues, SI DEBERÁS ME OBEDECEN Y GUARDAN MI
ALIANZA, serán mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque Mía es
toda la tierra, serán para Mí un Reino de Sacerdotes y una Nación Apartada para
Mí..." -(Éxodo 19:4-6)-.
¡Que Gloriosos Beneficios que no supieron apreciar! Pero, ¿saben por qué
Israel no supo apreciar estos Gloriosos Beneficios? Pues, porque nunca los
tomaron en serio. ¡Nunca se detuvieron a valorizarlos! De hecho, cuando Moisés
les informó acerca de los Gloriosos Beneficios, por obedecer a Dios y guardar
Su Alianza, ellos respondieron ligeramente: "Haremos todo cuanto ha Dicho
Yahweh", sin detenerse a evaluar lo que significa formar parte de un Reino
de Sacerdotes y una Nación Apartada para nuestro Amoroso Padre Dios.
PENALIZACIÓN O PUNTOS EXTRAS
Por causa de esa ligereza al hablar, el pueblo Escogido tuvo que seguir
siendo probado, para comprobar si en verdad cumplirían con lo que habían
prometido. ¿En verdad harán todo lo que Yahweh?, pues probemos para ver. Entonces
Les Dio El Decálogo, como para que no dijeran que no Les Había Ordenado nada.
De hecho, hasta Les Explicó todas y cada una de Las Reglas. Se Las Anotó Con Su
Propio Dedo, como para que comprendieran la importancia de Las Reglas. Incluso
Intentó Asustarlos, Procurando que Lo Tomaran En Serio. Pero nada de esto Le
Dio Resultado, porque ese pueblo Escogido siguió atado a sus idolatrías y aún,
en su mayoría, hoy en día siguen creyéndose los Escogidos, pero sin saber para
qué fueron Escogidos.
"¡Dejen de ser idólatras!", les dijo -(Éxodo 20:3-6)-. Pero
decidieron creer que lo que les quiso decir es que no adoraran a dioses falsos,
como las imágenes. Así como eran de hablar ligero, aquel pueblo es de ligero
entendimiento. ¿Acaso no hacen del dinero un dios? Por eso Les Dijo que
Castigaba la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta
generación, de los que LE ODIAN, no porque les fuera a caer un rayo sino porque
aquel que idolatra el dinero con toda seguridad contagiará a sus hijos de ese
nefasto vicio, por lo que sus hijos también serán idólatras del dinero, y
odiarán a Dios, porque no le procurarán. El castigo es la propia idolatría, que
les aleja de El Único Dios Verdadero, lo cual es una verdadera maldición, que
produce mucho sufrimiento y tristeza.
Nuestro Amoroso Padre Dios Es El Sumo Justo Juez, por lo que siempre dará a
cada quien lo que merece. Consecuentemente, nunca podrá castigar en los hijos
la maldad de los padres. Por eso, cuando Moisés le pide que perdone las faltas
de Israel o sino que le borre del Libro de la Vida, nuestro Amoroso Padre Dios
Le Revela Su Justicia Respondiéndole: "Al que haya pecado contra Mí, Lo
Borraré Yo de Mí Libro" -(Éxodo 32:33)-. ¿Por qué habría de castigar a
Moisés por los pecados de Israel?
Pese a su falla allá en Meribá, Moisés no era considerado propiamente un
pecador, o por lo menos no era un pecador quien mereciera ser borrado del Libro
de La Vida. De hecho, cuando María y Aarón conspiraron en contra de Moisés,
nuestro Amoroso Padre Dios se molestó con María y con Aarón y les dijo:
"Si hay entre ustedes un profeta, en visión Me Revelo a él, y hablo con él
en sueños. No así con mi siervo Moisés: él es de toda confianza en Mi Casa,
boca a boca hablo con él, abiertamente y no en enigmas, y contempla La Imagen
de Yahweh. ¿Por qué, pues, han osado hablar contra Mi siervo Moisés?"
-(Números 12:4-10)-.
¿Se imaginan todos los Privilegios que nuestro Amoroso Padre Dios Le Otorgó
a Moisés? Sin embargo, todos estos Privilegios no impidieron que Moisés fuera
penalizado fuertemente cuando cometió el error de dudar. Ciertamente, las
penalizaciones parecen castigos, pero si aprendemos a ver los aparentemente
castigos como lo que realmente son -Penalizaciones-, entonces aprenderemos a
Jugar sin quejarnos por las Pruebas y aceptando las penalizaciones, procurando
no volver a fallar.
Tal y como ocurre en la mayoría de los Juegos que conocemos, en El Gran
Juego también existen diferentes tipos de penalizaciones -cuando cometemos
alguna falla- y, por supuesto, recompensas -cuando realizamos buenas jugadas-.
Las penalizaciones pueden ser tan leves como 'puntos negativos' -puntos menos-
o tan graves como la expulsión del juego. Algunas veces serán simples
advertencias, otras veces significará retroceder unas yardas o algunos niveles,
otras significarán ser expulsados del juego o quizás del equipo para el que
juegas.
De la misma manera, podemos concluir que cuando realizamos buenas jugadas
pudiéramos hacernos merecedores de puntos extras, o avanzar unas yardas o
niveles, o hasta hacernos merecedores de ciertos privilegios o beneficios
(armaduras, armas para defendernos,... vidas) que nos permitirán jugar mucho
más aliviados y ser más certeros en las jugadas que acometemos.
Pues sí, somos los jugadores de un Divertido, Hermoso y muy Serio Juego, al
cual llamamos Vida, Y nuestro Amoroso Padre Dios Es Él Árbitro de El Gran
Juego, pero también es nuestro coach, porque Es Quien Diseña las Jugadas que
hemos de ejecutar. Él fue Quien Le Dijo a Moisés que enviará a algunos hombres,
uno por cada tribu patriarcal, para que explorasen la tierra de Canaán..."
-(Números 13:1)-. ¿Es que acaso Dios no sabía todo lo que encontrarían en
aquellas tierras? ¡Claro que lo sabía! Pero lo que no sabía es qué harían los
Israelitas con esa información, sobre todo los enviados a explorar.
Resultó que, de doce enviados, UNO SOLO -Caleb, de la tribu de Judá- creyó
que era posible conquistar aquellos pueblos que habían visto durante su
recorrido a Canaán, pese a que, al igual que el resto de los exploradores,
había visto que eran pueblos guerreros y que incluso algunos eran como
gigantes. Ocurrió también que, un varón llamado Josué -de la tribu de Efraín-,
que no había realizado el recorrido de los exploradores, pese a los muchos
gritos y quejas del pueblo de Israel, debido a sus muchos miedos y
desconfianzas del Poder de Dios, se puso delante del pueblo y gritó: "Si
procuramos ser gratos a los ojos de Yahweh, ciertamente nos será favorable, nos
conducirá a esa tierra y nos la entregará..." -(Números 14:8 / Perdonen el
parafraseo)-.
Sólo dos, de todo un pueblo, creyeron en El Poder de Dios y estuvieron
dispuestos a enfrentar a todos esos pueblos idólatras, simplemente porque
tenían claro que era una Promesa del Dios de sus padres. Todo el pueblo juró
hacer todo lo que Yahweh Les Dijo -(Éxodo 19:8)- y solo dos, además de los
cercanos a Moisés, estuvieron dispuestos a cumplir con aquel juramento. De
hecho, la mayoría del pueblo de Israel, iban a nombrarse a otros Guías, para
volver a Egipto, a servir como esclavos -(Números 14:4)-.
El pueblo de Israel era de tan dura cerviz que, nuestro Amoroso Padre Dios
le propuso a Moisés, en varias oportunidades, destruir de raíz a todo aquel
pueblo de idólatras que, pese a haber visto La Mano de Dios Actuar, aún no
atinaban a rendirle culto. De hecho, en ésta oportunidad, una vez más Yahweh le
dijo a Moisés: "¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo
no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos? 12 Yo los
heriré de mortandad y los destruiré, y a ti te pondré sobre gente más grande y
más fuerte que ellos" -(Números 14:11-12)-, pero, una vez más, Moisés
intervino para salvar a aquel pueblo de dura cerviz, que incluso muchas veces
intentaron sacarlo del Juego.
Y nuestro Amoroso Padre Dios, una vez más, perdonó a aquel pueblo de
idólatras. Pero el perdón nunca justificará la exoneración de alguna
penalización, porque si se deja pasar la falta, como si no hubiera ocurrido,
pudiera ocurrir que el que comete la falta nunca se arrepienta y se mantenga en
su obstinado proceder. Pudiera ocurrir que un jugador de fútbol le dé una mala
patada a un jugador contrario, que fuera del juego es un buen amigo, por lo que
con toda seguridad, por ser su amigo, el jugador agraviado le perdonará, pero
esto no evitará que el árbitro le saque una tarjeta roja, al infractor, por
conducta violenta, y lo expulse del juego. Así es en El Juego por nuestros
Mundos, en donde la ejecución de una mala jugada debe ser penalizada, de alguna
forma o manera, porque si no es así el mal jugador jamás se enterará que está
jugando mal. ¿Cómo recapacitará, si no se le corrige?
La falta colectiva del pueblo de Israel, al dudar obstinadamente de La
Presencia de Yahweh en medio de ellos, pese a las muchas Pruebas que Le Dio de
Su Portentosa Presencia, ciertamente merecía dar por terminado el Juego, para
todos aquellos idólatras y continuar El Gran Juego sólo con los que estaban
jugando bien. La expulsión colectiva era la pena que merecía aquel pueblo de
dura cerviz, pero la intervención de uno de los mejores jugadores, mereció permutar
la pena por una menos agravante. Ocurrió entonces que, El Árbitro decidió no
expulsarlos de El Gran Juego, pero los alejó muchas yardas de la meta, como
penalización por su desordenado jugar colectivo. ¿Me captan la idea? Es como
ocurre en el Rugby, en donde alguna falta colectiva se castiga retrocediendo
algunas yardas de la meta. Pues a Israel lo penalizaron obligándolo a
retroceder 40 años de La Meta, la cual era La Tierra Prometida.
Escrito por: Noel Méndez
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