LIBROS HISTÓRICOS - Extrañas Costumbres - RUTH

Dentro del conjunto de Libros Sagrados, considerados históricos, se encuentra un pequeño Libro, que no por ser pequeño deja de proveernos de ciertas enseñanzas. De hecho, pese a ser un Libro Histórico, en el cual se narra rápidamente los sucesos que permitieron la llegada del Rey David, no deja de ser un Libro Sagrado, tanto cuanto entre las líneas de lo acontecido podemos descubrir La Mano de nuestro Amoroso Padre Dios, quien nunca pierde El Control de El Diseño de El Gran Juego.

La historia comienza contándonos que, durante el tiempo de los Jueces, hubo mucha hambre en Israel y un hombre de Belén de Judá, llamado Elimelec (Mi Dios Es Rey), quien era efrateo, decidió trasladarse con su familia a los campos de Moab (de su padre). Los hijos de Elimelec se casaron con mujeres moabitas, para asegurar descendencia a su padre, pero murieron antes de lograrlo. Una de estas moabitas, casada con uno de los hijos de Elimelec, se llamaba Ruth (amiga o aliada), cuyo nombre da el título al Libro que estudiamos.

Según el Génesis, Moab -origen de los moabitas- fue hijo de Lot -sobrino de Abraham-, fruto de un incesto con su hija mayor, después de la destrucción de Sodoma -(Génesis 19:30-38)-. De allí que, aunque se desconoce la etimología de 'Moab', algunos exégetas afirman que significa algo así como 'hijo de mi padre o hijo del padre de su madre'. Esta relación incestuosa hizo que los israelitas consideraran inferiores a los moabitas, pese a tener sus orígenes en un sobrino de Abraham.

Es así como, en las primeras líneas del Libro de Ruth, podemos vislumbrar el ejercicio de algunas 'extrañas costumbres'. De hecho, algunas de estas 'extrañas costumbres' israelitas movían al odio entre hermanos, lo cual concluyo es el origen del hambre desatada en Israel. El odio -alimento de Satanás- incluso era ofrecido a Dios, como si nuestro Amoroso Padre Dios les estuviera pidiendo a los israelitas que odiaran a sus hermanos. Ejemplo de esto es el excluir a los moabitas de la 'Congregación de El Señor', por diez generaciones, como castigo por haber impedido el paso de Israel a la Tierra Prometida -(Números 22)-.

En Las Sagradas Escrituras podemos observar muchos pasajes en los cuales los israelitas colocan en la Boca de Yahweh palabras que nunca pronunció y lo comprometen con juramentos con los que quizás nuestro Amoroso Padre Dios muy seguramente no está de acuerdo. Por ejemplo, al final del Libro Jueces podemos observar que, Israel consultó en varias oportunidades a Yahweh acerca de si estaba de acuerdo que fueran a batalla en contra de la tribu de Benjamín y, según nos narran en Las Sagradas Escrituras, Yahweh les respondía que "SI", incluso parece que les decía que estaría con ellos, pero luego ocurría que Benjamín los derrotaba. El hambre que surgió en Israel y la prosperidad de los moabitas, durante los tiempos de Ruth, es otra prueba evidente de que la decisión de expulsar a los moabitas de la 'Congregación de El Señor' no era algo con lo que estaba de acuerdo nuestro Amoroso Padre Dios, puesto que, si así hubiera sido, entonces nunca hubieran sido más prósperos que los israelitas.

El Libro de Ruth está lleno de muchas 'extrañas costumbres', muchas de las cuales, tanto para los israelitas como para los 'no israelitas', era costumbres que significaban 'rendirle culto a Dios, por lo que eran parte de sus religiosidades. En aquellos tiempos era costumbre que, cuando fallecía algún hombre casado, su familiar masculino más cercano (hermano, primo, ...) tenía la obligación de hacerse cargo de la viuda y de los hijos del fallecido. Ocurrió entonces que, tenía Noemí (mi graciosa), viuda de Elimelec, un pariente que era de muy buena posición, llamado Booz (con fuerza), quien era uno de los familiares de Elimelec que estaba obligado a hacerse cargo de la viuda de Elimelec y su descendencia. Sin embargo, antes que Booz se encontraba, en la línea de cumplir con esta 'extraña obligación de hacerse cargo', un tal Fulano, por lo que Booz tenía que avisarle de su obligación y si éste declinaba entonces Booz podía acceder a cumplir con esa obligación, lo cual ocurrió. Claro que, la forma más clara de cumplir con la obligación de hacerse cargo de la viuda era tomándola por esposa, pero como la viuda de Elimelec era de edad avanzada -(Ruth 1:12)-, pues Booz firmó esta obligación casándose con la nuera de Noemí, quien también había enviudado.

Si bien es cierto que el cumplimiento de ésta 'extraña costumbre' logró ser un beneficio para la viuda de Elimelec, también lo fue para Booz, porque se casó con una mujer 40 años menor que él, que además era 'sumisa', lo que significaba que no le iba a dar trabajo. Sabemos que Ruth era 'sumisa' a Booz porque la 'extraña costumbre' de acostarse a los pies de un hombre -(Ruth 3:6-10)- significaba que la mujer estaba dispuesta a hacer todo lo que el hombre quisiera hacer con ella.

Otra hermosa costumbre de aquellos extraños tiempos era el colocarle a los hijos nombres que significaran algo, que muchas veces orientaba la vida de los hijos. Muchas veces, al leer los nombres de los protagonistas de las historias bíblicas, me percato de que nuestro Amoroso Padre Dios no pierde detalle en El Diseño de El Gran Juego, porque hasta los nombres de los participantes cuadran perfectamente con lo que realizaran durante el ejercicio del papel que les toca jugar, en las historias que se narran. Ruth, por ejemplo, significa 'amiga o aliada', por lo que no es casualidad que haya insistido tanto en no abandonar a su suegra Noemí, cuando ésta decidió regresar a su lugar natal -(Ruth 1:14-18)-. ¡Ruth fue una verdadera 'amiga' para Noemí! No por casualidad Booz significa 'que tiene fuerza o es viril', porque a sus 80 años tendría que embarazar a Ruth, para que engendrara a Obed (Adorador), quien engendró a Jesed (Amor Misericordioso), quien engendró a David (Amado). ¡NADA ES CASUALIDAD, SINO QUE TODO ES PROVIDENCIA!!!

El asiduo ejercicio de éstas ‘extrañas costumbres', en apariencia religiosas, degeneró en la realización de tradiciones sin sentido, las cuales se ejecutaban sin el conocimiento cierto de lo que se hacía. Por eso nuestro Amoroso Padre Dios le reveló a Isaías que Israel "... se me acerca con sus palabras y me honra con sus labios, pero aleja de mí su corazón, y su veneración hacia mí es solo una tradición aprendida de memoria, ..." -(Isaías 29:13)-, lo cual nos llama a estar pendientes del valor de aquello que le ofrecemos a nuestro Amoroso Padre Dios, al rendirle culto. De hecho, jamás comprenderé por qué los israelitas no observaron Las Señales que les Envió nuestro Amoroso Padre Dios al hacer que la bisabuela del Rey David fuera moabita. ¡TODOS SOMOS HIJOS DE UN MISMO PADRE!!! 

 

Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo 

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