En la Biblia es poco lo que se nos dice de Abram antes de ser Abraham. Gracias a nuestro Amoroso Padre Dios, además de la Biblia, contamos con el Corán, los hadices (dichos y hechos de Mahoma), los sunnas (tradición musulmana), los midrashim (exégesis judías),... vidas y obras de los Santos, para poder comprender, con mayor dedicación, El Mensaje Divino. Evidentemente, no me he leído la gran cantidad de escritos que ciertamente ayudan mucho para acercarnos al conocimiento de nuestro Amoroso Padre Dios, pero ha querido nuestro Amoroso Padre Dios que algunos de estos escritos hayan caído en mis manos, para enamorarme cada vez más de nuestro Amoroso Padre Dios.
Y es que, cada vez que me entero de ciertas curiosidades, me asombro de lo
mucho que desconozco y me esfuerzo por leer, investigar y profundizar, con
mayor ahínco, todo aquello que me habla de nuestro Amoroso Padre Dios. Leyendo
aquí y leyendo allá, descubrí que Mahoma no apareció de la nada para lograr
formar parte de Los Planes de nuestro Amoroso Padre Dios, a los fines de
redireccionarnos a todos Sus hijos (los que se han ganado Su Aliento) hacia la
conquista de Su Hermosa Amistad.
Según algunos hadices (dichos contados por Mahoma), Abraham desde muy joven
se inclinó por intentar conocer al Único Dios Verdadero, por lo que
frecuentemente se aislaba del resto de la gente, para intentar encontrarse con
nuestro Amoroso Padre Dios mediante la oración en solitario y pasaba muchos
días escondido en alguna cueva o gruta, para dedicarle tiempo exclusivo a la oración
y a la meditación. Estos tiempos de dedicación exclusiva para encontrarse con
nuestro Amoroso Padre Dios rindieron sus frutos, dado que, cuando Abraham
contaba con poco más de 70 años, nuestro Amoroso Padre Dios decidió hablarle a
Abram y bautizarlo con el nombre que le conocemos: Abraham. Es en ese momento
cuando se considera que forme parte de lo narrado por La Palabra Divina, pero
no se olviden que se esforzó por más de 70 años para finalmente merecer se le
mencionara en la Biblia, en el Corán y en la Tanaj como uno de los grandes
patriarcas de la historia de la fe.
Los grandes esfuerzos de Abraham, por encontrase con nuestro Amoroso Padre
Dios, nos hacen comprender que no es nada sencillo alcanzar tan Hermoso Bien,
por lo que no basta con simples rezos y débiles ejercicios de piedad para
alcanzar a conectarse con nuestro Amoroso Padre Dios. La aparición de Abraham,
en la historia de los creyentes, también me hace pensar en lo Hermosamente
Diseñado que se encuentra el Juego por nuestros Mundos. Para mi no es
casualidad que Teraj -padre de Abraham- haya nombrado a su primer hijo Abram
(Padre Enaltecido) simplemente porque se sintió 'enaltecido' de que nuestro
Amoroso Padre Dios le haya dado un hijo -su primer hijo-.
Cuando pienso en que un simple hombre (Jeff Bezos), logró crear de la nada
una compañía de comercio electrónico, en la cual se facturan y se comercializan
miles de millones de objetos y que cada uno es colocado en su destino, con muy
bajo margen de error, me digo a mi mismo: "Si esto lo logra hacer un
simple hombre -muy probablemente humano- tan solo con su ingenio y haciendo uso
de computadores, ¿Cuánto más logrará hacer nuestro Amoroso Padre Dios, con su
ingenio y con un computador por mucho más avanzado que con el que cuenta Jeff
Bezos?". ¿Ven las loqueras que yo pienso? ¡Es como para morirse de la
risa!!!
Meditando acerca de esto fue como logré escribir mi artículo "La
Puntería Divina". Y es que para mí, ¡NADA SE ESCAPA DE LA PRESENCIA DE
NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS!!! Nuestro Amoroso Padre Dios tiene mejor vigilados
todos y cada uno de los movimientos, palabras y pensamientos de cada uno de
aquellos que han logrado ganarse Su Hálito de Vida. Y les aseguro que, a
diferencia de Jeff Bezos, el margen de error de nuestro Amoroso Padre Dios es
cero, en cuanto a la vigilancia, porque ciertamente muchos son los que se
extravían, pero no porque nuestro Amoroso Dios no Esté Presente, sino porque no
nos puede arrebatar nuestro Libre Albedrío, porque si no estaría haciendo
trampa, en el desarrollo de El Gran Juego.
De manera que, no fue por casualidad, sino por Providencia, que el papá de
Abraham le puso por nombre Abram, para que luego, con tan solo agregarle una
hache (H) a su nombre, pudiéramos considerarlo el 'padre de multitudes'.
Tampoco es por casualidad que a Mahoma lo nombraron 'Digno de Alabanza', ni que
a aquel que conocemos como buda, su papá lo haya nombrado Siddhartha o 'El que
cumple con su misión'. Casi todos los nombres que aparecen en la Biblia tienen
algún significado que guardan relación con el desarrollo de El Gran Juego.
"¡Lean y conducirán! ¡No lean y serán conducidos!".
De manera que, si después de enterarte de todas estas cosas, aún no logras
creer que hemos venido a Jugar un Juego muy serio, pues seguirás dando tras
pies, perdiendo la oportunidad de ejecutar Jugadas Loables, que te permitan
alcanzar el puntaje para ganarte El Premio Mayor: LA AMISTAD DE NUESTRO AMOROSO
PADRE DIOS.
CREER SIN VER
La fe se define simplemente como 'creer sin ver'. De manera que, tener fe
implica 'creer a pesar de que no veamos aquello en lo que creemos'. Y la única
forma de que en algún momento lleguemos a ver es que continuemos creyendo, aunque
todo nos indique que aquello que esperamos ver parece que no existe. De allí
que, las pruebas a las que somos sometidos, durante el desarrollo de El Gran
Juego, de alguna manera han sido diseñadas para que dejemos de esforzarnos por
creer.
Abraham, por ejemplo, tuvo que ejercitarse durante más de 70 años para
finalmente oír La Voz de Dios. Muy seguramente, durante esos 70 años Abraham
esta deseando tener un hijo, lo cual es el deseo de la mayoría de los hombres,
por aquello de cumplir con la orden de multiplicarse. Sin embargo, la mujer que
escogió Abraham -de la cual se enamoró- era estéril, por lo que es posible que
Abraham se hizo a la idea de que nuestro Amoroso Padre Dios no quería que
tuviera hijos y así lo aceptó, pero con seguridad esta prueba no menoscabó la
fe de Abraham, porque evidentemente alcanzó ganarse que nuestro Amoroso Padre
Dios Le Hablara.
Resulta que, lo primero que le dijo nuestro Amoroso Padre Dios a Abraham,
cuando por fin decidió hablarle, fue que lo haría Padre de Multitudes. Yo me
imagino los visajes de extrañeza que se dibujaron en el rostro de Abraham, en
esos momentos. Sin duda, muchas dudas pasaron por la cabeza de Abraham en esos
momentos, respecto a su edad avanzada y sobre todo a la esterilidad de su
esposa. Sin embargo, a pesar de las dudas, Abraham decidió creer en aquella Promesa
y decidió marcharse de Ur de Caldea a una tierra desconocida por él, en la cual
esperaba que nuestro Amoroso Padre Dios le cumpliera Su Promesa. ¡Abraham creyó
a pesar de las dudas!
Nadie, absolutamente nadie, posee una fe sin dudas, porque en la resolución
de las dudas se fortalece la fe. Para el verdadero creyente las dudas no son un
motivo para detenerse sino más bien para avanzar, sin importar lo que
encontremos por el camino, porque el verdadero creyente sabe que Dios Está
Presente, aunque no lo veamos. Nadie puede decir que para Abraham fue sencillo
sostener su fe, a pesar de haber oído La Voz de Dios, Prometiéndole una
descendencia. Abraham tuvo que esperar 25 años para ver hecha realidad esa
Promesa y durante esos 25 años fueron muchas las pruebas que tuvo que superar
para no dejar de creer.
Y no es que Dios le hablara muy seguido, porque si así hubiera sido,
Abraham nunca hubiera expuesto a su esposa al escarnio. Si Abraham hubiera
contado con La Gracia de poder oír a Dios constantemente, hubiera estado seguro
de que no hacía falta decir que su esposa era su hermana, para evitar que lo
asesinaran, para quitarle a Saray, porque era una mujer muy hermosa y deseable,
por mucho menor que Abraham. De manera que, mientras Abraham iba de camino
hacia el lugar en donde se le cumpliría La Promesa, muchas dudas acerca de que
Dios Estuviera Presente, pero eso no impidió que siguiera caminando, porque hay
que creer a pesar de las dudas.
La fe de Abraham fue puesta muchas veces a la prueba. Y es que nuestro
Amoroso Padre Dios, tal y como ocurrió con Adán, Necesita Saber que tan bien
fundamentada nuestra fe. Nuestro Amoroso Padre Dios Necesita Saber si a pesar
del hambre, a pesar de las enfermedades, a pesar de las guerras, ... a pesar de
las pruebas, estamos dispuestos a seguir creyendo en Él, sin reservas. Abraham
pasó hambre y tuvo que trasladarse a Egipto por comida. Abraham tuvo que
participar en una guerra para rescatar a su sobrino Lot. Abraham tuvo que
esperar 25 años para ver a Saray embarazada y, pasado un tiempo, después que
Saray le dio a Abraham al hijo de sus amores, llegó Dios y le pidió que se lo
entregara en sacrificio cruento. Yo me imagino que, de camino al Moriah,
Abraham iba pensando: "¡Dios si es raro! Me promete una enorme
descendencia y como 20 años después me da un hijo con una esclava, el cual
luego me dijo que dejase que se marchara, lejos de mi presencia. Hace apenas
unos añitos me concedió la dicha de darme en mi vejez un hijo con mi amada
Saray. Ahora resulta que me pide que se lo entregue en sacrificio. ¿Será que Él
cree que yo estoy joven para seguir procreando?... ¡Dios Proveerá!" y ésta
fue la respuesta que le dio a su amado hijo, cuando éste le preguntó por el
cordero para el sacrificio.
ELOHIM
Pues si, ¡TENER FE NO ES NADA SENCILLO!, y mucho menos sencillo es sostener
esa fe en el tiempo, por eso hay que intentar de sostenerla viva, a través del
tiempo, procurando mantenernos siempre en oración, aunque el interlocutor
parezca no estar presente. ¡La perseverancia rinde sus frutos!, a unos más
pronto que a otros, pero siempre los rinde.
Para mí es altamente divertido el escribirles acerca de éstas cosas, aunque
de momento nadie las lea, porque me entretengo mucho releyendo La Palabra
Divina, porque afianzo mi fe al recordar que estamos jugando. A Abraham se le
conoce como el Padre de la Fe, porque fue el primer hombre dispuesto a creer en
el Único Dios Verdadero y decidió no rendirles culto a dioses extraños.
En uno de los hadices, Mahoma nos cuenta que el papá de Abraham -Tarej- era
comerciante de ídolos (estatuas de dioses) y cierto día se le ocurrió dejar a
Abraham encargado de la tienda. Resulta que Abraham destrozó a gran parte de
esos ídolos con un palo y, antes de que llegara su papá, colocó el palo en las
manos de uno de los ídolos. Cuando finalmente llegó Tarej y vio aquel desastre
le gritó a Abraham: "¿Qué has hecho?", a lo que Abraham replicó,
señalando al ídolo con el palo en las manos: "Fue aquel dios que tomó un
palo y destrozo a los otros dioses". Tarej enseguida replicó: "¡Pero
si esos no son dioses!" y Abraham riendo le dijo: "¿Oyes lo que
dices? ¡Tú los vendes como que fueran dioses!". Esta pequeña anécdota nos
dice que Abraham era un místico -buscaba al Único Dios Verdadero- desde muy
joven.
Encontrar a nuestro Amoroso Padre Dios, a pesar de que parece esconderse en
medio de muchos dioses, es el fin último de El Gran Juego. Pero para complicar
un tanto éste Hermoso Juego, nuestro Amoroso Padre Dios Decidió Nombrarse a Sí
Mismo con Diferentes Nombres, porque en definitiva, lo importante no es el
Nombre sino la dignidad conque lo pronunciemos. Los Nombres que nuestro Amoroso
Padre Dios Se Ha Puesto son simplemente para recordarnos Qué Cosa Es Él, pero
como Él en Realidad Es Todas Las Cosas, pues Él mismo Se Mencionaba con
Diferentes Nombres, cuando Se Acercaba a Hablarle a algún humano. Por ejemplo,
en Génesis 17:1 se nos dice que: "Cuando Abram tenía noventa y nueve años,
se le apareció Yahweh y le dijo: <Yo Soy El Shaddai, anda en Mi Presencia y
sé perfecto>". Shaddai significa literalmente 'Dios de la Montaña',
pero evidentemente el Dios de la Montaña es el mismo Dios del Valle, de los Llanos,
... de la Creación toda, dado que sólo puede haber Un Dios, por lo que Shaddai
suelen traducirlo como 'El Omnipotente'.
En la tradición judía a nuestro Amoroso Padre Dios se le conoce por 72
Nombres Diferentes, incluyendo Yahweh en esa larga lista. Los musulmanes
decidieron ponerle a Dios el Nombre ALLAH, que simplemente significa 'EL DIOS',
lo cual es la manera más evidente de dirigirse a Dios, si realmente
comprendemos lo que significa Dios. Pero yo estoy seguro que a nuestro Amoroso
Padre Dios le resulta indiferente cómo lo llamemos, siempre y cuando lo hagamos
con la dignidad de que ese nombre significa. Si has decidido llamarlo Yahweh,
hazte consciente de lo que nuestro Amoroso Padre Dios quiso significar al
Llamarse A Sí Mismo: "¡YO SOY!". Si has decidido llamarlo Shaddai,
hazte consciente de lo que significa 'EL OMNIPOTENTE'. Si has decidido llamarlo
Elohim, hazte consciente de lo que significa 'TODOS LOS DIOSES'... Si has
decidido llamarlo sencillamente Dios, pues hazte consciente de lo que significa
realmente DIOS. Yo por mi parte decidí llamarlo "NUESTRO AMOROSO PADRE
DIOS", pero me hago altamente consciente de lo que significa AMOROSO,
PADRE y DIOS. Claro que, en la intimidad, simplemente le digo: ¡PADRE!!! Y
también es claro que, ciertamente sé lo que significa esa hermosa palabra, en
toda su extensión.
En el Tanaj, solemos ver con mucha frecuencia la Palabra ELOHIM para
referirse a nuestro Amoroso Padre Dios. Este Nombre dado a nuestro Amoroso
Padre Dios, es altamente interesante, porque es el plural de 'Eloah', derivado
del Vocablo 'EL', con el que se Nombraba a Dios en el hebreo arcaico. ¡Más que
el plural, ELOHIM es el Superlativo de 'EL'! Algo así como decir: 'Grandísimo
Dios o Diosísimo o, más propiamente: ¡TODOS LOS DIOSES!!! Lo cual me parece
superlativamente apropiado, porque ¡SOLO PUEDE HABER UN DIOS!!! y
evidentemente, ese DIOS ES EL DIOS DE TODOS LOS DIOSES.
Resulta que, en ugarítico, una lengua semítica muy antigua, ELOHIM se
escribía L-h-m. Esto me llama poderosamente la atención porque, al inicio de
varios capítulos del Corán, después de recitar el Basmala, extrañamente
aparecen los nombres de tres o cuatro letras, que según entiendo aún se
desconoce el significado de las mismas y el por qué aparecen allí. ¿Será que
esas letras indican Algunos de Los Muchos Nombres de nuestro Amoroso Padre Dios?
En algún momento indagaré al respecto.
SEGÚN EL GRAN JUEGO
De manera que, en el Juego por nuestros Mundos, poca importancia tiene El
Nombre que le demos a Dios, siempre y cuando, al pronunciarlo, lo hagamos con
la Dignidad que su Majestuosidad Merece. No obstante, es evidente que Ha Sido
El Mismo Dios Quien Se Ha Mencionado A Sí Mismo con Diferentes Nombres, a lo
largo del desarrollo de El Gran Juego. Y estoy seguro que no lo ha hecho para
confundirnos, sino que ha sido por su necesidad de revelársenos paulatinamente.
Entonces aceptó que lo llamáramos Dios Sol, cuando aprendimos a apreciar la
importancia del Sol en nuestras vidas. Aceptó que lo llamáramos Diosa Luna,
cuando aprendimos a apreciar la belleza de la Luna. Aceptó que lo llamáramos
Dios Fuego, Dios Aire, ... hasta simplemente Dios.
De hecho, a pesar de que en el Antiguo Testamento aparece constantemente El
Nombre Yahweh, incluso al principio del Génesis, este Nombre comenzó a aparecer
en los escritos de la cultura judaica mucho después de que El Mismo Dios le
dijera a Moisés que Él se llama 'YO SOY'. Como ya les comenté, antes de Moisés,
en el hebreo arcaico, la palabra genérica para Dios era simplemente 'EL'. Con
el paso del tiempo iban apareciendo otros Nombres, que querían expresarnos lo
que significa realmente Dios.
Pues sí, Abraham logró reconocer al Único Dios Verdadero, en el sinfín de
Nombres que el hombre, o quizás Dios Mismo, le habían otorgado. Curiosamente,
Abraham frecuentemente se dirigía a nuestro Amoroso Padre Dios, diciéndole
"¡Señor mío!", expresión que, según el Corán, el Arcángel Gabriel
deja entrever que era muy utilizada, sobre todos por los Ángeles, para
dirigirse a nuestro Amoroso Padre Dios.
El caso es que, El Gran Juego ha sido diseñado para que nosotros procuremos
conocer a Dios y le descubramos, tal y como Es, a pesar de lo muy escondido que
pareciera Estar, porque ciertamente Está en todas las cosas creadas y sobre
todo entre las líneas de La Palabra Divina. Si nuestro Amoroso Padre Dios Se
Hubiera Revelado desde el principio Tal Cual Es, esforzarnos por descubrirle no
tendría sentido. El Gran Juego no sería divertido. Debe haber un esfuerzo de
nuestra parte por descubrirle, que nos haga merecedores de El Premio.
Al Diseñar El Gran Juego, nuestro Amoroso Padre Dios ya Tenía Previsto que
Adán desobedeciera para que perdiera gran parte de sus privilegios. Sólo así
tendría las razones válidas para expulsarlo del Edén. Por eso lo probó
insistentemente. Miren, si un niño, al nacer, no llora es porque está muerto. Y
un recién nacido llora porque lo han sacado de la comodidad del vientre materno
a un Mundo totalmente desconocido. Cuando el niño llora CRECE, porque con la
fuerza de su llanto ayuda a despertar a todos sus órganos para vivir en un
nuevo mundo. Sólo al estar en ese nuevo Mundo, el niño comienza a vivir, porque
comienza a CRECER. Ciertamente, en ese Nuevo Mundo, el niño sufre atrocidades
tan grandes como sentir hambre, algo que nunca llegó a sentir en el vientre
materno, por eso llora tan estrepitosamente, asustado, porque no sabe que
significa esa nueva sensación. Ese llanto por hambre le sirve tanto para llamar
la atención de su madre, como para continuar fortaleciendo sus pulmones. De
manera que, si nuestro Amoroso Padre Dios no hubiera planificado sacar a Adán
de sus comodidades El Gran Juego nunca hubiera iniciado y muy probablemente
todos habríamos sido desmaterializados. Con el paso del tiempo, Adán tendría
que descubrir cómo acercarse nuevamente a nuestro Amoroso Padre Dios si
pretendía disfrutar nuevamente de los Beneficios de vivir en Su Maravillosa
Presencia. De manera que, la misión que tenemos asignadas, todos nosotros los
descendientes de Adán, es buscar a Dios, para que seamos reinstalados en el
Hermoso Edén.
La mayor recomendación para lograr el objetivo, de reencontrarnos con
nuestro Amoroso Padre Dios, al acumular puntos positivos, durante el desarrollo
del Juego por nuestros Mundos, es cumplir a cabalidad la Primera Regla: ¡AMAR A
DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS! De hecho, las pruebas que nos imponen durante el
desarrollo del Juego por nuestros Mundos, son para verificar si cumpliremos o
no con esa Primera Regla. Abraham sabía que al salir de Ur quedaría a merced de
los depredadores del camino, sobre todo sabía que ponía en riesgo a su hermosa
esposa. Sin embargo, Abraham no podía negarse a seguir con la instrucción que
le había dado ¡Su Señor! El amor a su hermosa esposa era inferior al respeto
que sentía por ¡Su Señor! Así mismo, el amor que sentía por el hijo de sus
entrañas era inferior al respeto que sentía por ¡Su Señor! Por eso Abraham es
el Padre de la Fe, porque creyó tanto en nuestro Amoroso Padre Dios que,
sabiendo que Él Era El Dueño y Señor de todo lo que Abraham tenía, nunca se
resistió a Su Voluntad.
Y les aclaro que, la mayor prueba de que amas a alguien es el respeto que
sientes por esa persona. Los que han estado locamente enamorados lo saben. ¡El
que ama, deja de pensar en sí mismo, para pensar en el ser amado! Por eso el
que verdaderamente ama, respeta tanto al ser amado que, nunca le lleva la
contraria, siempre procura complacerle,... jamás lo ofende ni le es infiel. ¡El
que ama verdaderamente pierde incluso el amor propio! Espero que esto les
ocurra únicamente con Aquel a Quien consideran Dios, sea cual sea El Nombre que
le den.
CUESTIÓN DE FE
No me cansaré de repetírselos: ¡EL VERDADERO CREYENTE SABE QUE DIOS
EXISTE!!! El Verdadero Creyente no ce conforma con CREER que Dios existe. Por
eso a Abraham se le conoce como El Padre de La Fe, porque creyó más allá de
todo lo posible. Era imposible que Abraham engendrara un hijo a tan avanzada
edad y sin embargo engendró dos hijos. Era imposible que Saray concibiera un
hijo, porque era estéril, y sin embargo concibió. Era imposible que Dios hablara
con el hombre y sin embargo Abraham creyó que esa voz que oyó era la de Dios y
confió en La Promesa que le hizo. Y esperó y esperó, hasta que se lo
concedieron.
Y déjenme recordarles que, cuando Abraham Oyó La Voz que Le Hizo La Promesa
tenía setenta y cinco años cuando decidió creer en La Voz que Le Hizo una
Extraña Promesa y, abandonó las comodidades que tenía en Ur de los Caldeos,
para dirigirse a una tierra desconocida, simplemente porque sintió que Dios se
lo estaba pidiendo. Once años después de recibida La Promesa, cuando Abraham
tenía ochenta y seis años, fue cuando engendró a Ismael, con la esclava Agar.
Pero éste Ismael se alejó de la casa de su padre (Génesis 17:18), de manera
que, cuando Abraham tenía noventa y nueve años, se le apareció nuevamente Dios
para recordarle La Promesa y, como Abraham era humano, dudo y se río -(Génesis
17:17)- de La Promesa, que aún no había visto realizada. Pasaron veinticinco
años desde que escuchó La Voz de Dios haciéndole una Extraña Promesa y aún no
había ocurrido nada, pero Abraham no abandonó su fe en El Único Dios Verdadero
y jamás le rindió culto a otros dioses, pese a que aún no había visto realizada
la mejor parte de La Promesa. Finalmente, a sus cien años de edad, Abraham
engendró a Isaac.
Y no es que nuestro Amoroso Padre Dios le hablara todos los días. Según La
Palabra Divina, Dios se le aparecía a Abraham cada cierta cantidad de años y
mayormente en Visiones, las cuales suelen ser algo distorsionadas. Pero, a
pesar del terrible silencio de Dios, Abraham jamás dejó de creer en Él. De eso
se trata la fe, porque si a Abraham Dios le hablara todos los días y encima de
eso le concediera todos sus deseos inmediatamente, entonces Dios sería como un
genio que concede deseos. Y Abraham sería propiamente Dios, ordenando que le
sirviesen. ¡Pues no! La fe se crece en las Pruebas y en la espera de aquello
que deseamos. ¿Cómo vamos a crecer en la fe, si no somos forzados a crecer? Y
nuestra fe crece cuando superamos las Pruebas, confiando en la Asistencia de
nuestro Amoroso Padre Dios. La fe se fortalece cuando, a pesar del tiempo que
transcurre inexorablemente, aún confiamos en que lo que esperamos obtener de
nuestro Amoroso Padre Dios se nos dará, conscientes de que EL TIEMPO DE DIOS ES
PERFECTO.
Escrito por: Noel Méndez
No hay comentarios:
Publicar un comentario