Abandonamos lo que considero la prehistoria del pueblo de Israel, para adentrarnos en la historia de aquellos que se esforzaron por cumplir con la Alianza que Dios hizo con Abraham, con Isaac, con Jacob y con Moisés.
Los Libros de Josué, Jueces, Samuel y Reyes, los cristianos los
consideramos históricos porque narran la historia del pueblo de Israel, desde
la nueva conquista de Canaán hasta el final del período monárquico. Los judíos
denominan a este grupo de Libros. "Los Profetas Anteriores", para
diferenciarlos de "Los Posteriores" o Libros propiamente
"Proféticos".
La narrativa del Libro de Josué se presenta algo ficticia para aquellos que
no tienen fe. Para los que tenemos fe, sabemos que no fue Josué quien realizó
todos estos actos portentosos, a través de los cuales Israel pudo tomar
posesión de La Tierra Prometida. Justamente, durante toda la narrativa, nuestro
Amoroso Padre Dios Confirma Su Presencia en medio de Israel, para Favorecerle.
El Josué de quien se nos habla en el Libro de Josué, es aquel Oseas -hijo
de Nún, de la tribu de Efraín- que se paró valientemente delante del pueblo de
Israel, cuando se encontraban enardecidos, protestando contra Moisés, porque
tenían miedo de proceder a conquistar los pueblos de Canaán, por considerarlo
un suicidio. Armado de valor, aquel Josué les dijo: "... Si Yahweh nos es
favorable, nos llevará a esa tierra y nos la entregará... No se rebelen en
contra de Yahweh, ni teman a la gente de aquel país, porque son pan comido. Se
ha retirado de ellos su sombra protectora, y en cambio YAHWEH ESTÁ CON
NOSOTROS. No les tengan miedo". -(Números 14:8-9)-.
La confianza en Dios que Josué manifestó ante aquel pueblo enardecido, fue
Tomada en Cuenta por nuestro Amoroso Padre Dios y, cuando Moisés le solicitó a
Yahweh que pusiera un hombre al frente de los Israelitas, para conquistar
Canaán, Dios no dudó en Decirle: "Toma a Josué, hijo de Nun, hombre en
quien está el espíritu... A sus órdenes saldrán y a sus órdenes entrarán él y
todos los israelitas, toda la comunidad" -(Números 27:18-21)-. El valor y
la fe de Josué le fueron contadas para sustituir a Moisés, ni más ni menos.
Este Josué fue uno de los pocos hombres a quien nuestro Amoroso Padre Dios
Trató como Trató a Moisés, directamente "boca a boca, abiertamente y no en
enigmas" -(Números 12:8)-. De hecho, así se lo garantizó nuestro Amoroso
Padre Dios a Josué: "... lo mismo que Estuve con Moisés Estaré contigo, no
te dejaré ni te abandonaré" -(Josué 1:5)-, y ciertamente se lo cumplió.
Por cierto que, Josué fue el nombre que le otorgó Moisés a Oseas, hijo de
Nún, de la tribu de Efraín -(Números 13:8)-. En el hebreo antiguo, Oseas se
escribe הושע y significa 'Salvación', pero si le agregamos una de las letras
del Tetragrama, por ejemplo la letra Yod (
י ) el nombre cambia a Josué ( יהושע
), que significa 'Yahweh Es Salvación' y se pronuncia "Yehoshu'a". El
Nombre de Jesús es la forma que nos llega a nosotros a través del griego y del
latín del Nombre arameo (lengua anterior al hebreo) יהשע , que se pronuncia
Yeshuá, nombre que en el hebreo se escribe
יהושע, que como ya les comenté se pronuncia "Yehoshu'a" o lo
que es lo mismo Josué. En el arameo significa 'Yahweh El Salvador' (Yah-shuá) y
en el hebreo significa 'Yahweh Es Salvación' (Yah-oshu'a). 'Yah' es una apócope
para 'Yahweh'. Queda de parte nuestra si al mencionar a El Salvador lo haremos
con la pronunciación aramea (Yeshuá) o con la hebrea (Yehoshu'a) o con la
transliteración latina 'Jesús'. En todo, estoy segurísimo que Él Responderá a
cualquiera de esos Nombres, siempre y cuando los pronuncies con respeto, honor,
magnificencia, ... y sobre todo fe. Ahora bien, si han venido aprendiendo a
leer entre líneas, quizás hayan podido concluir que: Así como Josué fue el
líder de las batallas que ejecutó Israel para lograr llegar de La Tierra
Prometida, Jesús Es El Líder de nuestras batallas para que logremos llegar a La
Casa de nuestro Amoroso Padre Dios.
SELECCIONADO PARA EL TRABAJO
En su Libro, Josué también nos recuerda acerca de ésta exquisita
'selección' que nuestro Amoroso Padre Dios hizo de él. Y así comienza su Libro,
recordando que "... habló Yahweh a Josué, hijo de Nun, y ayudante de
Moisés, y le dijo: ... pasa ese Jordán, tú con todo este pueblo, hacia la
tierra que Yo Les Doy... lo mismo que estuve con Moisés estaré contigo, no te
dejaré ni te abandonaré. Sé fuerte y valiente, porque tú vas a dar a este
pueblo la posesión del país que juré dar a sus padres. Basta que seas muy
fuerte y valiente, teniendo cuidado de cumplir toda la ley que te dio mi siervo
Moisés. No te apartes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que
TENGAS ÉXITO A DONDE QUIERA QUE VAYAS... MEDÍTALO DÍA Y NOCHE, así procurarás
obrar en todo conforme a lo que en él está escrito, y tendrás suerte y éxito en
tus empresas...".
Muchas 'entre líneas' podemos saborear al leer el primer capítulo del Libro
de Josué. La primera, aunque no la más importante, es que Josué reconocía que
era un simple ayudante de Moisés. Josué se reconocía un simple servidor, que
sabía que había sido 'seleccionado para un servicio específico', el cual era
suceder a Moisés, sólo para ayudar a aquel pueblo a cruzar el Jordán y conquistar
la tierra que Yahweh había prometido a los padres de aquel pueblo. Extrañamente, cuando nuestro Amoroso Padre
Dios le dice a Moisés que tome a Josué bajo su tutela, para que lo sustituyese
en aquella laboriosa tarea, le dijo: "Toma a Josué, hijo de Nun, hombre EN
QUIEN ESTÁ EL ESPÍRITU...", evitando decir: "EN QUIEN PUSE MI
ESPÍRITU", quizás para que no se viera Su Intervención Directa en el
Desarrollo de El Gran Juego.
Para mí es altamente evidente que, Josué no poseía El Espíritu de Dios por
muto propio, sino que Ha Sido Dios Quien Se Lo Ha Otorgado, porque Solo Dios
Puede Dar de Sí, lo que Le Es Propio. Y evidentemente, este otorgamiento -DON
DE DIOS- lo Hace nuestro Amoroso Padre Dios con algún fin o propósito, porque
nada Hace Dios por Hacer, sino que siempre es con un fin específico, dirigido a
que Se Realice Su Voluntad. De manera que, tenemos que estar claro que, nuestro
Amoroso Padre Dios 'Seleccionó' a Josué y colocó en él Su Espíritu, para
Asignarle alguna tarea, porque El Espíritu de Dios Nos Es Otorgado siempre con
algún fin.
Cabe preguntarse: ¿Por qué se los otorga a unos y a otros no? Pues, para mí
la respuesta más lógica es que, El Espíritu de Dios hay que ganárselo. Un
Tesoro Tan Rico no se le puede otorgar a cualquiera. Según lo entiendo yo,
Josué era un Espíritu Viejo, con un Alma Enorme, la cual se había ganado en
algunas de sus vidas anteriores. Lo mismo pienso de Abraham, de Isaac, de Jacob,
... de Esther, de Judith, de María,... de Siddhartha, de Mahoma,... de Yeshuá,
Quien Es El Espíritu Más Anciano, con El Alma Más Grande de Todas, por Ser El
Primogénito. Todo aquel a quien nuestro Amoroso Padre Dios Le Asigna alguna
Misión con seguridad es un Espíritu Viejo con un Alma Grande, ganada con mucho
esfuerzo, durante el transcurrir de muchas vidas.
TAREAS COLECTIVAS
Es concluyente que, no todos pueden contar con Portar El Hermoso Espíritu
de nuestro Amoroso Padre Dios, porque no todos se han esforzado lo suficiente,
durante El Desarrollo de El Gran Juego, para Ganárselo. Y esto, tal y como Ha
Ocurrido con La Teofanía, es un proceso paulatino, que vamos Descubriendo y
Alcanzando durante el ejercicio de muchas vidas, algunos más lentamente que
otros. De manera que, aunque ciertamente Israel es un pueblo 'seleccionado en
colectivo', lo es por la selección que se hizo de Abraham y en virtud de una
Promesa, no porque realmente el 'pueblo en colectivo' se lo haya ganado, sino
porque lo ha heredado, con el fin de que propagaran el conocimiento acerca de
El Único Dios Verdadero, que debieron aprender de sus padres.
Pero, tristemente, el pueblo de Israel en colectivo nunca comprendió el
para qué fueron seleccionados, aunque ciertamente algunos pocos si lo
comprendieron y se esforzaron por ser Verdaderos Apartados, o lo que es lo
mismo: SANTOS. Pero, como colectivo, el pueblo de Israel daba pena, porque sus
esfuerzos en colectivo para crecer espiritualmente eran casi nulos. Ya hemos
vislumbrado esto en los torpes comportamientos casi ateos que demostraron
antes, durante y después de su liberación del yugo egipcio. De hecho, los
esfuerzos del pueblo de Israel en colectivo eran tan mediocres que a nuestro
Amoroso Padre Dios le daban como ganas de vomitarlo, cosa que Le Comentó varias
veces a Moisés, pero que no hizo por Complacer a Moisés. Y da mucha pena ajena
leer que llegó un momento a partir del cual nuestro Amoroso Padre Dios Dejó de
Dirigirse a aquel pueblo como a Su Pueblo. Israel comenzó a ser para nuestro
Amoroso Padre Dios: "tu pueblo", "este pueblo", "ese
pueblo", porque ciertamente no se comportaban como Su Pueblo.
Para realizar a plenitud la 'tarea colectiva' de propagar La Fe en El Único
Dios Verdadero, Israel tenía que creer plenamente 'en colectivo' en El Único
Dios Verdadero y justamente por eso fue sometido muchas veces a ciertas Pruebas
para Verificar si creían con toda su corazón, con toda el alma y con todas sus
fuerzas -(Deuteronomio 6:5)-. Pero fallaron muchísimas veces a esas sencillas
Pruebas. Y desconfiaron una y otra vez de La Existencia de El Único Dios
Verdadero. Entonces se hizo necesario retardar la llegada de aquel pueblo a La
Tierra Prometida, para someterlo a más Pruebas -forjarlos en el crisol-, antes
de que se hicieran merecedores de La Promesa.
LENTO CRECIMIENTO
Todas estas cosas ustedes pudieron verificarlas en la lectura, análisis y
profundización del Pentateuco. Todos pudieron, por lo menos leer, las mil y una
Pruebas a las que fue sometido el pueblo de Israel, en colectivo, para
enseñarles a creer y sobre todo a confiar en El Único Dios Verdadero.
¿Recuerdan la frustrachera de Moisés después de que Israel conquistó Madián?
¿Qué fue lo que no entendió el pueblo de Israel de lo acontecido en Peor?
-(Números 25 y 31)-. A pesar de Las Constantes Manifestaciones de Dios para con
Israel, éste crecía muy lentamente. Tan lentamente que, cometían un error tras
otro, pese a lo cercano y a la similitud de un error con el siguiente, y muy a
pesar de haber experimentado una dura penalización por el error anterior.
Sin embargo, gracias a las Pruebas y a las Penalizaciones, Israel fue
aprendiendo a creer en Dios, casi que en colectivo, porque nunca podemos
esperar que todos aprendan a la misma velocidad. De allí que, a pesar de que
antes de comenzar a cruzar el Jordán, Israel había crecido bastante en La Fe en
El Único Dios Verdadero, siempre quedaba uno que otro que aún no comprendía la
importancia de "no apartarse ni a derecha ni a izquierda" de lo
indicado por Dios. Pienso yo que, quizás lo que le ocurrió a Acán -(Josué 7)-,
es lo mismo que les ocurre a muchos de ustedes, que dicen creer en Dios, pero
como no saben Qué Cosa Es Dios, no terminan de entender que Nos Ve a cada uno
de nosotros de manera particular y Conoce Plenamente todos nuestros
pensamientos, palabras y obras, incluso antes de que nosotros mismos lo pensemos,
digamos o hagamos.
Esto que a nuestro Amoroso Padre Dios Le Es Natural, para nosotros es
prácticamente imposible, por eso, nosotros simples mortales, nos tenemos que
conformar con los Reflejos de Dios y, partiendo de allí, hacer nuestro mejor
esfuerzo por Conocerle Plenamente, porque El Fin de El Gran Juego es que
lleguemos a Conocer a Dios, pese a que Parezca Ausente. Aunque no creamos que
nos está viendo tenemos que comprender y aceptar -con todo nuestro corazón, con
toda nuestra alma, con todo nuestro ser- que es imposible que Dios nos quite Su
Vista de encima. Pero esto no es posible comprenderlo de sopetón, porque El
Gran Juego debe Desarrollarse paulatinamente, pero ciertamente si es posible si
nos ejercitamos y, mientras más nos ejercitemos pues obtendremos los beneficios
más prontamente.
En este orden de ideas, es preciso que El Gran Juego se Desarrolle con una
mínima participación de nuestro Amoroso Padre Dios, en cuanto a Sus Portentosas
Manifestaciones, las cuales ciertamente son necesarias como Prueba de Su
Hermosa Existencia, pero que no pueden ser tan frecuentes porque sino afectaría
nuestros esfuerzos por Descubrirle con los ojos de la fe. Por eso, pese a que
ciertamente Yahweh Conocía el nombre de aquel quien había violado el 'anatema',
no Se Lo Quiso Revelar a Josué, sino que le dijo que lo descubriera él mismo,
confiando en la 'suerte' -(Josué 7:14)-. ¡Pero no mal interpretemos esta
Solicitud de nuestro Amoroso Padre Dios!, puesto que no Quiso Decir que de
ahora en adelante debemos jugar a los dados o a las maquinitas... o cualquier
otro juego de azar porque Dios así lo dice. 'Echar la suerte', en el contexto
que nos atañe, es esperar que nuestro Amoroso Padre Dios Intervenga en nuestros
precarios intentos por conocer la verdad, en cuanto a una persona o situación
que se nos muestra algo confusa, para nuestro conocimiento. Es como pedirle a
nuestro Amoroso Padre Dios -con fe- que nos Revele lo que Él Sabe o Quiere que
hagamos.
'Echar suerte' es pedirle a nuestro Amoroso Padre Dios que nos Revele Su
Voluntad con alguna Señal Propicia, puesto que sabemos, por las condiciones de
El Gran Juego, que no nos la Revelara con Su Hermosa Voz, aunque ciertamente
Puede Hacerlo. Todos tenemos que crecer en La Fe en El Único Dios Verdadero,
aunque ninguno lo veamos o le oigamos, porque creer implica necesariamente ni
ver ni oír. Creer implica aceptar Las Reglas de El Juego, aunque de momento no
las comprendamos. Y esto evidentemente implica hacer un gran esfuerzo por
comprenderlas, para luego aceptarlas plenamente.
La clave para crecer paulatinamente para nada es un oscuro secreto, porque
ciertamente nos La Ha Revelado nuestro Amoroso Padre Dios a través de Sus
Escogidos, como cuando Le Dijo a Josué: "No se aparte El Libro de Las
Reglas de tus labios. Medítalas día y noche. Así procurarás obrar en todo
conforme a lo que en él Está Escrito y tendrás suerte, porque aprenderás a
reconocer Las Señales, y tendrás éxito en todo lo que acometas" -(Josué
1:8 / perdonen el parafraseo)-. Leer, analizar y profundizar La Palabra Divina
es La Clave para Conocer a nuestro Amoroso Padre Dios.
LOS 'NO ELEGIDOS'
Muchos pudieran mal concluir que si no han sido 'Elegidos' pues entonces no
vale la pena esforzarse por alcanzar El Conocimiento Divino, pero resulta que,
si bien es cierto que Es nuestro Amoroso Padre Dios Quien nos Selecciona, no es
menos cierto que Esta Selección La Hace porque yo estoy levantando la mano,
pegando saltos y esforzándome para que me Vea y me Seleccione. De manera que,
es evidente que los 'Escogidos' se han decantado por 'Escoger' a Dios en sus
vidas. De manera que, La Selección es mutua, con ciertos visos de duda de quien
fue el primero ¿el huevo o la gallina?
Esto aparentemente lo reconoció Israel después de cuarenta años de Pruebas
en el desierto. Finalmente, en apariencia, el Israel que entró a La Tierra
Prometida era un Israel maduro espiritualmente. Digo en apariencia porque, tal
y como pudimos apreciar, no todos habían crecido del mismo tamaño. ¡Unos
crecieron más y otros menos! Podemos suponer también que algunos no crecieron
nada, porque es lo que suele ocurrir con los colectivos: NO TODOS COMPRENDEN
LAS REGLAS A LA VEZ. Sin embargo, en apariencia, según leemos en Josué 24,
Israel había crecido mucho en su fe. Al parecer, Israel comprendió Las Reglas
del Juego, gracias a las Pruebas a las que fue sometido, en sus cuarenta años
de penalización.
Sé que algunos dirán: "Pero claro, eran los 'Elegidos'". A esos
les recuerdo que, La Selección es mutua, por lo que les puedo asegurar que
todos y cada uno de nosotros somos por lo menos 'Llamados' por nuestro Amoroso
Padre Dios, para que juguemos en Su Equipo, pero somos nosotros los que
decidimos si nos decantamos por esa 'Selección' o no. NUESTRO AMOROSO PADRE
DIOS NOS LLAMA A TODOS, PERO SOMOS NOSOTROS QUIENES DEBEMOS ACEPTAR ESE
LLAMADO, recordando siempre que: "Muchos son los 'Llamados' y pocos los
'Escogidos' -(Mateo 22:14)-. Por lo que, después de sentir 'El Llamado' debemos
esforzarnos para que seamos parte de 'Los Escogidos'.
Yo estoy segurísimo que aquellos pobladores de Canaán y sus alrededores
habían oído acerca del Dios de Abraham, puesto que Abraham había dominado gran
parte de aquel vasto territorio -(Génesis 14 y 20)-. Incluso los egipcios,
antes de la era de Moisés, habían comprendido que El Dios de Abraham Es Más
Poderoso que todos sus dioses -(Génesis 12:10-20)-. Para mi es concluyente que,
aquellos pobladores fueron 'Llamados' a creer en El Único Dios Verdadero. De
hecho, cuando Israel conquistó aquellas tierras, por La Mano de Dios y guiados
por Josué, uno de aquellos reyes abatidos fue el de Jerusalén -(Josué 12:10)-.
De manera que, aquel lugar aún mantenía el nombre dado por los descendientes de
Israel, antes de partir a Egipto, a causa de la hambruna que invadió a aquel
lugar -(Génesis 42:5)-. Consecuentemente, podemos concluir que, los pobladores
de aquellas tierras habían oído hablar acerca de El Único Dios Verdadero, pero
decidieron no 'aceptar el llamado' a creer en Él y continuaron creyendo en
falsos dioses. Aquellos pobladores decidieron 'no ser 'Escogidos'.
Los pobladores de Canaán y sus alrededores, antes de la reconquista,
decidieron formar parte del equipo de los flojos y no estuvieron dispuestos a
esforzarse por crecer en el Conocimiento Divino y así reconocer La Existencia
de El Único Dios Verdadero, dejando de rendirle culto a tantos falsos dioses.
Luego, ¿qué se hace con los flojos? ¿Qué hacen los directores técnicos con los
jugadores que no están jugando bien? Pues, los sacan del partido, para ver si
en la banca meditan acerca de sus fallas y deciden jugar mejor. De allí que,
era de esperarse que aquellos pueblos idólatras fueran destruidos (sacados del
partido), en atención a que habían rechazado el 'Llamado' que les Había Hecho
nuestro Amoroso Padre Dios, al ponerlos en el conocimiento de La Existencia de
Un Solo Dios.
Sé que muchos de ustedes opinarán que nuestro Amoroso Padre Dios pareciera
no tan Amoroso, puesto que le quita la vida a los que deciden no creer en Él.
Pues les recuerdo que la muerte no es el final del camino. ¡Para nuestro
Amoroso Padre Dios nadie muere realmente! Lo único que ocurre al morir es que
abandonamos el caparazón que se nos otorgó para Jugar. Pero todos los que
mueren van al Lugar en Donde Mora Dios y en ese Lugar Dios Mismo le aclara, a cada
espíritu, cuáles fueron sus fallas o errores en El Juego por nuestros Mundos
-(Corán 5:48 / Sura 113)-.
De hecho, el mismo trato que recibieron los 'No Escogidos' lo recibieron
los Israelitas que no hicieron honor a La Selección que nuestro Amoroso Padre
Dios Había Hecho de ellos. De manera que, ninguno que juegue flojamente será
tratado honrosamente, con todo y 'La Selección Privilegiada' que se haya hecho
de él. Todos, absolutamente todos, habremos de morir, algunos en paz -(Génesis
15:15)- y otros en guerra. Moisés, pese a Ser de La Más Alta Estima a Los Ojos
de nuestro Amoroso Padre Dios -(Números 12:7)-, no pudo soslayar una
penalización tan dura como el hecho de no poder entrar en La Tierra Prometida
-(Números 20: 12)-, debido a no haberse comportado a la altura de un Verdadero
Creyente, ante una ligera Prueba -(Números 20:8-10)-. Todo lo que tenía que
haber hecho Moisés era golpear la roca, con la fe cierta de que saldría agua, y
dar La Gloria a Dios por Su Proveeduría. Sin embargo, la Penalización que se le
aplicó a Moisés no nos debe entristecer, porque con seguridad murió en paz y
con todos los honores que merecieron sus muchos aciertos y pocos desaciertos
-(Génesis 1:2)-.
Queda en evidencia que, de alguna forma o manera, todos somos 'Escogidos' o
por lo menos 'Llamados', pero esa 'Selección' no es condición sine qua non para
que lleguemos a obtener el premio. Todos y cada uno de nosotros debemos
hacernos dignos de La Invitación de nuestro Amoroso Padre Dios para Jugar en Su
Equipo, porque de nuestra 'aceptación al llamado' dependerá el que seamos
'Seleccionados'.
REALIDAD O FICCIÓN
La Conquista de La Tierra Prometida implicó muchas veces la Intervención de
nuestro Amoroso Padre Dios. Una Intervención tan evidente que lo relatado
parece más una ficción que la Hermosa Realidad. Para los incrédulos, muchos de
los acontecimientos narrados en el Libro de Josué, son meras invenciones del
ideario judío, a los fines de convencer a otros, con fantásticas narrativas,
que Dios Existe y Se Hace Presente ante Su Pueblo 'Escogido'. Esto, claro está,
con la finalidad de dar pruebas fehacientes de que son el pueblo 'Escogido'.
Para los creyentes, pese a lo fantásticas que pudiera ser la narrativa de
Josué, sabemos que para Dios no existen los imposibles, por lo que ciertamente
aceptamos la posibilidad de que esos fantásticos eventos hayan acontecido. Sin
embargo, muchos que se dicen creyentes, tienden a dudar de que hayan ocurrido
estos Eventos Portentosos, porque no han visto que ocurran en la actualidad, pese
a la necesidad de que ocurran. Incluso el propio Israel se ha visto por miles
de años en conflictos armados en los cuales no han podido apreciar la
Intervención Portentosa de nuestro Amoroso Padre Dios. Queda entonces en el
aire una pregunta: ¿Si Existe Dios porque no Interviene Portentosamente para
evitar la proliferación del mal? ¿Acaso la maldad no ha colmado ya al planeta?
-(Génesis 15:16)-.
La solución a esta polémica se encuentra en La Palabra Divina, en la cual
podemos apreciar que las Manifestaciones de nuestro Amoroso Padre Dios suelen
depender de nuestra fe en Él, Quien acostumbra a Ocultarse, para forzarnos a
Buscarle. También podemos apreciar que, además de la fe, debemos activarnos en
función de lo que nuestro Amoroso Padre Dios Espera de nosotros. Ciertamente,
nuestro Amoroso Padre Dios Pudo Haber Destruido a todos esos pueblos, que
combatió Israel, mucho antes de que llegara Israel al Jordán, pero resulta que,
aquello por lo que no se lucha no se aprecia bien. Además, El Gran Juego fue Creado
para nosotros y, consecuentemente, somos nosotros los que debemos Jugarlo, por
lo que no tiene sentido que Dios haga todo el trabajo con Acciones Portentosas.
Ciertamente, cuando Israel se encontraba en combate, nuestro Amoroso Padre
Dios siempre estaba al lado de cada guerrero, combatiendo mano a mano, sin que
se viera Su Presencia. Pocas fueron las veces en las que nuestro Amoroso Padre
Dios Intervino con Hechos Portentosos a favor de Israel. La Presencia Oculta de
nuestro Amoroso Padre Dios la pudo palpar Josué -(Josué 5:14)-, pero Israel
sólo podía tener fe de que así era. De eso se trata la fe: CREER SIN VER.
Por la fe que había alcanzado Israel, gracias a las muchas Pruebas
acontecidas en el desierto, se enfrentó valientemente a aquellos pueblos,
muchos de los cuales eran mucho más numerosos y fuertemente armados que el
pueblo de Israel. Por fe, Israel se enfrentó y exterminó a los anaquitas
-(Josué 11:21-22)-, quienes eran una raza de gigantes, surgidos como resultado
de la unión entre Ángeles y mujeres humanas -(Génesis 6:1-4)-. La fe colectiva
que el pueblo de Israel había alcanzado les permitió creer que era posible
atravesar el Jordán sin mojarse los pies, que era posible derribar unas fuertes
murallas con tan solo tocar una trompeta y gritar, ... que era posible destruir
a todos los malvados.
Pero tristemente, con el paso de los años la fe alcanzada por el pueblo de
Israel fue mermando, porque se encontraba fundamentada en La Presencia
Portentosa de nuestro Amoroso Padre Dios y, cuando Esta Presencia dejó de ser
evidente y palpable, pues el pueblo comenzó a dudar de aquellos Hechos
Portentosos que sus ancestros les contaban con tanto entusiasmo. La ausencia de
la Fe Viva ha hecho de nuestra actualidad un mundo de neófitos, que creen creer
en Dios, tal y como ha ocurrido con Israel, poco antes y poco después, de
conquistar La Tierra Prometida. Esa ausencia de Verdaderos Creyentes es la que
ha convertido en un verdadero caos nuestro hermoso planeta.
CON LEVADURA NO CON BICARBONATO
Aquellos que nos gusta la cocina, sabemos que agregarle un poquito de
bicarbonato a la preparación de un pastel, hará que éste crezca porque se
esponjará, al cocinarlo. Pero si le agregamos un poquito de levadura a la masa,
está crecerá abundantemente, aún sin cocinarla. Cuando agregamos bicarbonato al
agua, éste hará efervescencia. Pero si le agregamos al agua levadura, la
levadura se multiplicará, pululando en el agua. Ambos elementos -bicarbonato y
levadura- parecieran comportarse de la misma manera al reaccionar con la harina
o con el agua, pero sólo las reacciones de la levadura parecen más abundantes y
perdurables. La reacción de la levadura es lenta y mucho más eficiente, pero la
del bicarbonato es más violenta y poco eficiente.
Les comento lo anterior porque, nuestro crecimiento espiritual es la
reacción directa ante el bicarbonato -creer en El Dios de quien alguien me
cuenta- o ante la levadura -creer en El Dios que experimento-. Por eso es
preciso vigilar constantemente nuestra fe y evaluarnos, porque pudiera ser la
reacción efervescente ante el bicarbonato y no el producto del efecto duradero
de la levadura. Muchos creen en Dios emocionalmente, pero pocos creen en Dios conscientemente.
Para pasar de las emociones a la conciencia es preciso dejar de agregarle
bicarbonato a nuestra fe y comenzar a agregarle más levadura.
Cada vez que los israelitas veían alguna Acción Portentosa de nuestro
Amoroso Padre Dios se emocionaban y creían en Él. Pero cuando nuestro Amoroso
Padre parecía desvanecerse -Se Ocultaba- enseguida aquel pueblo dejaba de creer
en El Dios de sus padres y protestaban ante aquel que les había hablado de Ese
Dios, porque, de alguna forma o manera, aquel pueblo, guiado por Moisés, aún
dudaba de que El Dios de sus padres fuera también El Dios de ellos. Cada vez
que se quejaban ante Moisés se referían a Dios por Su Nombre -Yahweh-, o como
el Dios de sus padres o como el Dios de Moisés. Fue después de las muchas
Pruebas recibidas durante cuarenta años, en el desierto, que comenzaron a
dirigirse a Dios como "Yahweh nuestro Dios" -(Josué 24:16-18)-.
Israel tuvo que ser sometido a duras penas para reconocer que El Dios de sus
padres también era su Dios.
Cuando aceptamos que El Dios de Quien nos han venido hablando es también
nuestro Dios estamos agregándole levadura a nuestra fe, porque estamos
comenzando a creer con bases más ciertas que aquellas que alguien nos contó.
Cuando vamos a Misa y a las diferentes reuniones eclesiales, para escuchar La
Palabra de Dios y las homilías dictadas por nuestros líderes eclesiales,
estamos siendo fermentados con bicarbonato, porque estamos creyendo en El Dios
de Quien alguien nos habla. Luego, esto no es malo en sí, porque es el dulce
inicio de nuestra fe. Lo malo es acostumbrarnos al bicarbonato y a sus
experiencias, que pudieran ser muy volátiles, y no esforzarnos por agregarle levadura
a nuestra fe, a los fines de fortalecerla plenamente.
En los tiempos de nuestro Amado Yeshuá no se usaba el bicarbonato, por eso
no le quedó de otra que usar el ejemplo de la mala levadura -bicarbonato- para
increparnos a tener cuidado con la levadura de los fariseos -(Marcos 8:14-21)-,
porque acostumbrarnos a creer en El Dios de otros pudiera llevarnos a dejar de
crecer, al no procurar experiencias propias, porque nos embotarán la mente y el
corazón con el Conocimiento de un Dios Oculto, a veces muy pequeño, casi un
falso dios.
La levadura mala -bicarbonato- no es propiamente mala, puesto que en algo
ayuda, siquiera para esponjar la torta, pero no es suficiente para hacer crecer
la torta. Para que la torta crezca debemos agregarle levadura buena -propiamente
levadura-. Aquel que nos habla de Dios es el instrumento que nuestro Amoroso
Padre Dios hace uso para 'Llamarnos', pero es a partir de ese 'Llamado' que
nosotros debemos comenzar a agregarle levadura a nuestra fe, leyendo,
analizando y profundizando La Palabra Divina, para llegar a Conocerle, Tal Cual
Es, y no por lo que otros me dijeron. Al Conocerle debemos tomar la decisión de
Aceptarle o Escogerle como a nuestro Único Dios. Es en ese momento que Él Se
Acercará a nosotros y nos preguntará: "¿Quieres formar parte de Mi
Equipo?". Entonces, solo entonces, seremos parte de 'Los Elegidos'. ¿Acaso
no fue así 'El Proceso de Selección' de Abraham, de Isaac, de Jacob,...?
LA ESQUIVA FE
Es muy importante agregarle levadura a nuestra fe -orar conscientemente y
leer, analizar y profundizar La Palabra Divina- si pretendemos ser Verdaderos
Creyentes, porque la fe es muy esquiva, debido a que nuestro Amoroso Padre Dios
Se Esconde de nuestra vista. Pero esto lo hace para forzarnos a creer haciendo
uso propiamente de la fe, lo cual implica "Creer sin ver". Y esto
parece sencillo, pero realmente no lo es. De allí que son muchísimos los que se
han acostumbrado a decir "Creo en Dios", aunque ciertamente no se
estén esforzando por Conocerle. Les repito: "Constantemente debemos evaluar
nuestra fe". Si al evaluar tu fe descubres que aún no Conoces a Dios,
entonces te falta más levadura. Conocer a Dios implica aprehender y saborear
aquello que de Él vas descubriendo, en tus esfuerzos por Conocerle, al leer,
analizar y profundizar La Palabra Divina. Si no haces propio de ti aquello que
vas conociendo de Dios entonces nunca llegarás a Conocerle.
Creer en Dios implica reconocer y aceptar que "Ni una sola hoja de un
árbol se cae sin que Dios tenga cuenta de ello", o lo que es lo mismo:
"Nada se escapa del Imperio de Dios". Consecuentemente, debemos
aceptar y comprender que nuestro Amoroso Padre Dios Ve y Conoce todos nuestros
pensamientos, palabras y obras, incluso antes de que nosotros lo pensemos,
digamos y hagamos. Cuando aprehendamos ésta realidad, entonces comprenderemos
que nos es necesario Hacer Partícipe a nuestro Amoroso Padre Dios de todos
nuestros pensamientos, palabras y obras, porque, aunque en definitiva ya Él Los
Conoce, Quiere que reconozcamos Su Existencia haciéndole parte de nuestras
vidas. De manera que, aunque nuestro Amoroso Padre Dios parezca Ausente, cuando
me acostumbro a hacerlo Partícipe de mi vida, pues Comienza a Hacerse Presente,
en mi día a día. Tenemos que recordar que, El Hermoso Nombre de nuestro Amoroso
Padre Dios Escrito en el arameo antiguo significa: "EL QUE NOS DA LA
RESPIRACIÓN Y NOS MANTIENE RESPIRANDO" y como esto es así es preciso
hacerlo Partícipe incluso de nuestra respiración.
Cuando Josué envió exploradores a Ay, cuando estos volvieron le dijeron:
"Que no suba toda la gente, para atacar a Ay. Basta con que suban dos o
tres mil hombres. No molestes a toda la gente, haciéndolos subir hasta allí,
porque ellos son pocos". Ocurrió entonces que, cuando subieron a atacar a
los pobladores de Ay, Israel resultó derrotado -(Josué 7:2-5)-. Este evento nos
deja en claro que, salir a batalla sin consultar a Dios y Hacerlo Partícipe muy
probablemente nos resultará en una derrota. Josué, pese a su grande fe, decidió
atacar a Ay siguiendo el consejo de hombres, sin considerar la Opinión de Dios.
No podemos desdeñar a Josué por ésta torpe decisión. Simplemente debemos
entender que la fe suele ser esquiva, cuando nuestro Amoroso Padre Dios Guarda
Silencio y Se Esconde. Quizás Josué se confió y se dijo así mismo: "Dios
me Prometió que siempre Estaría con nosotros", pero se olvidó que el
ejercicio de la fe implica hacer a nuestro Amoroso Padre Dios Partícipe de
todos los eventos de nuestras vidas, sobre todos los más emblemáticos. Gracias
a nuestro Amoroso Padre Dios la derrota sufrida sirvió para que Josué
recuperara su fe. Hermosamente, después de quejarse vehementemente en contra de
Dios, por la derrota sufrida, Josué pareció reconocer su error y dijo:
"... ¡Perdón Señor! ¿Qué puedo decir ahora que Israel ha vuelto la espalda
ante sus enemigos? Se enterarán los cananeos y todos los habitantes del país se
aliarán contra nosotros y borrarán nuestro nombre de la tierra. ¿Qué harás Tú
entonces por Tu Gran Nombre?" -(Josué 7:7-9)-.
Después de que Josué pidió perdón por su fallo y decidió Consultar a Dios,
acerca de Lo Que Él Haría, fue que se le aclaró que Yahweh no había participado
en la batalla porque uno de Israel había cometido un grave error -(Josué
7:10-12)-. Es impresionante el enorme daño que puede hacerle a toda una
comunidad la falta de fe de uno de sus integrantes. Sé que ustedes dirán que
parece ilógico que por culpa de uno se les penalice a todos, pero ocurre que el
error de un solo jugador puede afectar gravemente el puntaje de todo el equipo.
Justamente, atacar a una ciudad es una jugada de todo un equipo, por lo que
todo el equipo debe encontrarse finamente preparado para el juego. Por eso,
nuestro Amoroso Padre Dios le aclaró a Josué que si querían que Yahweh
Participara con ellos en las batallas tenían hacer desaparecer el anatema
-sacar del juego al jugador que había cometido el error- y purificar nuevamente
el pueblo -comprometerse nuevamente a no volver a fallar-. Lo más chistoso de
lo ocurrido es el hecho de que nuestro Amoroso Padre Dios no le dice a Josué
quién fue el jugador que cometió el error, sino que le fuerza a descubrirlo por
fe.
Respecto al ejercicio de la fe, les dejaré unas anécdotas personales. Tengo
un cuñado que sufrió un accidente, hace casi dos años, en el cual tuvo una
fractura a nivel de la tibia y el peroné, que a estas alturas ya debería tener
sanados. En estos días, en mis oraciones matutinas, le dije a nuestro Amoroso
Padre Dios: "Sabes que tengo muchísima fe en que puedes enviar a Tu
Arcángel Rafael para que sane plenamente a mi cuñado. Pero no entiendo el por
qué aún no lo has hecho.". La respuesta fue: "Yo Sé que tú tienes fe,
lo que no estoy muy seguro es que tu cuñado realmente tenga fe". Esta respuesta
me hizo recordar que somos constantemente probados, sobre todo si decidimos
'Escoger' jugar para el Equipo de nuestro Amoroso Padre Dios. Resulta que, mi
cuñado era muy reacio a la oración y a asistir a las reuniones eclesiales,
porque considera que los sacerdotes y los religiosos suelen ser hipócritas.
Pues debido a su situación ha aceptado que hasta un sacerdote vaya a su casa a
orar por él y le ha dedicado tiempo a la oración y a la lectura de La Palabra
Divina. Mi cuñado fue Llamado a formar parte de El Equipo de nuestro Amoroso
Padre Dios, a través de un accidente automovilístico. Ahora le queda la tarea
de esforzarse por formar parte de ese equipo. Nuestro Amoroso Padre Dios lo
está probando, para ver si a pesar de que aún no se cura se mantiene orando y
leyendo La Palabra Divina. Yo espero que mi cuñado logre demostrar que después
de ser curado se mantendrá en oración y leyendo La Palabra Divina, porque de no
demostrarlo pudiera ser sometido a la Prueba de perder la pierna, para
verificar si a pesar de no haber sido sanado se mantendrá Jugando para El
Equipo de nuestro Amoroso Padre Dios. Espero poder ayudarlo en algo con mis
intervenciones, así como Abraham, Isaac, ... Moisés y Josué ayudaron a Israel a
superar las pruebas con sus intervenciones.
En estos días, mi hija menor me manifestó que estaba preocupada porque se
acercaban los días de inscribir el semestre en la Universidad y no tenía dinero
para inscribirse. Yo no le dije nada porque estaba escribiendo este artículo y
me pareció que su preocupación era poca cosa. Pero luego, recordando la
preocupación de mi hija, decidí hablar con mi hija para aclararle que todos
somos probados particularmente en nuestros miedos, por lo que, si ella tenía
miedo de no poder culminar sus estudios de veterinaria, pues allí habría de ser
probada. En lo particular, pensando un poco en la realidad de que no contamos
con recursos abundantes para enfrentar algunas necesidades, le agradecí a
nuestro Amoroso Padre Dios por el hecho de que ciertamente Él Cubre Eficientemente
todas y cada unas de nuestras necesidades, pero a Su Tiempo, por lo que es
comprensible la preocupación de mi hija. Y es que yo confío plenamente que mi
hija habrá de culminar sus estudios de veterinaria, pero pudiera ocurrir que no
los culminara debido a la necesidad de nuestro Amoroso Padre Dios de someterla
a alguna Prueba, para ver si está dispuesta a seguir creyendo en nuestro
Amoroso Padre Dios a pesar de que no se gradúe de veterinaria.
La fe es muy esquiva, porque a los que decidimos atender 'El Llamado' se
nos probará constantemente para ver si nos mantenemos en El Juego, pese a que
nuestro Amoroso Padre Dios pareciera Ausentarse del Partido. Es lo que hace el
juego divertido, porque no es fácil mantenerse Jugando para un Equipo en donde El
Director Técnico parece Ausente o poco Pendiente del Juego. Debemos mantener
presente en nuestras vidas que nuestro Amoroso Padre Dios Siempre Está Presente
y que todo lo que nos ocurre es simplemente una Prueba. Superar las Pruebas es
lo que nos otorga los puntos positivos que requerimos para alcanzar La Hermosa
Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios.
MI SECRETO
Sólo recuerden que, el hecho de que seamos 'Elegidos' no quiere decir que
vamos a ser exentos de las necesarias Pruebas para crecer. ¡Todo lo contrario!,
porque las Pruebas suelen ser más duras para los 'Escogidos' -(Judith 8:27)-.
Tristemente, muchos son los que, ante alguna pequeña Prueba, se decantan
por jugar en el equipo contrario a nuestro Amoroso Padre Dios. Alguna falsa
necesidad mueve a algún funcionario público a corromperse y se deja sobornar
por baratijas. Otros, ante una enfermedad reniegan fervientemente de Dios...
Algunos otros simplemente deciden no creer en Dios, por temor a ser probado.
Este miedo a Dios es el primer error del hombre y sigue siéndolo en nuestros
tiempos. En los tiempos de Moisés, el pueblo 'Escogido' tenía tanto miedo de
Dios que le costaba aceptar la 'Selección Colectiva', que nuestro Amoroso Padre
Dios había hecho de ellos. Irónicamente, este miedo era cada vez más evidente,
sobre todo al ver los Actos Portentosos del Dios de sus padres. Cuando el
pueblo de Israel oyó La Voz de Dios en medio del fuego, le dijeron a Moisés:
"¿Por qué hemos de morir por ese fuego que nos va a devorar?, si seguimos
oyendo La Voz de Yahweh nuestro Dios, moriremos... Acércate tú (Moisés) a oír
todo lo que Diga Yahweh nuestro Dios, y luego nos dirás todo lo que Yahweh
nuestros Dios te haya Dicho, nosotros lo escucharemos y lo pondremos en
práctica" -(Deuteronomio 5:23-27)-. Pero después de esta palabrería sin
sentido, sin meditar las consecuencias, llegaron más Pruebas y Israel las
volvió a fallar. ¡Misterios de la fe!!!
Sé que muchos estarán pensando en este momento: "¿Quién me convenció
de venir a Jugar un Juego tan complicado, difícil y duro?". ¡Pues nadie!
Lo que ocurre es que, visto desde el más allá, El Juego se ve muy divertido,
sólo que, al ser revestidos de materialidad, se nos olvida todo lo que vimos en
el más allá, hasta nuestro puntaje olvidamos. Cuando reencarnamos, todos y cada
uno de nosotros contamos con las mismas oportunidades de realizar excelentes
Jugadas. A todos en algún momento nos hablarán de El Único Dios Verdadero y se
nos motivará a creer en Él. Todos y cada uno de nosotros tendremos la
oportunidad de aceptar El Llamado, en cada una de las vidas que reencarnemos. A
los que aceptemos 'El Llamado' se nos facilitaran ciertas herramientas para que
vayamos Conociendo a Dios. A los que hagamos buen uso de esas herramientas se
nos facilitará el acercarnos a nuestro Amoroso Padre Dios, para escuchar la tan
deseada pregunta: "¿Quieres Jugar en Mi Equipo?". A los que aceptemos
se nos Asignarán Misiones, las cuales deberemos cumplir en medio de Pruebas
Difíciles. Y mientras más avanzados estemos, pues más difíciles serán esas
Pruebas. ¿Acaso no ocurre así en los mejores Juegos de Videos?
¡Y he aquí mi secreto! Cuando yo leí que Judith le dijo a los ancianos, que
habían perdido el ánimo, ante la escasez de agua en el pueblo, y que estaban
dispuestos a entregar la ciudad a los asirios, con tal de que le dieran agua,
entonces Judith, entre otras muchas cosas, les dijo: "Escúchenme, jefes de
los vecinos de Betulia. No están bien las palabras que han pronunciado hoy ante
el pueblo, cuando han interpuesto entre Dios y ustedes un juramento, asegurando
que entregarían la ciudad a nuestros enemigos si en el plazo convenido no les
enviaba socorro El Señor. ¿QUIENES SON USTEDES PARA PERMITIRSE HOY PONER A DIOS
A PRUEBA Y SUPLANTAR A DIOS ENTRE LOS HOMBRES? ¡Así tientan a El Señor Omnipotente,
ustedes que nunca llegarán a entender nada!... Si no quiere socorrernos en el
tiempo convenido por ustedes, Tiene El Poder para Protegernos en cualquier otro
momento, como lo tiene para aniquilarnos en presencia de nuestros enemigos. Pero
ustedes no exijan garantías a los Designios del Señor nuestro Dios, porque Dios
no se somete a las amenazas, como un hombre, ni se le marca una línea de
conducta, como a cualquier mortal..." -(Judith 8:9-17)-, entonces me dije:
"Pues sí, ÉL ES DIOS y nosotros simples mortales".
Entonces comprendí que de nada vale que yo luche en contra de las Pruebas,
porque gústenme o no, son Su Santo Designio y, aunque de momento no me parezca,
son para mi bien. Lo más que yo puedo hacer ante las Pruebas era seguir el
consejo de Judith: "Pidámosle más bien que nos socorra, mientras esperamos
confiadamente que nos salve. Y Él Escuchará nuestra súplica, SI LE PLACE
HACERLO". Continuó Judith con su exhortación a aquel pueblo de dura
cerviz, recordándoles Que Dios Es Dios y Hace Lo Que Quiere y que nosotros
tenemos que acostumbrarnos a aceptar Su Santa Voluntad, intentando comprender
el por qué Decidió Hacer algo que nos parece desagradable o malo. Cuando
aprendamos a meditar los acontecimientos desagradables que nos ocurran en la vida,
entonces aprenderemos a ver en ese aparente mal alguna Prueba -para crecer- o
alguna Penalidad -por errores cometidos-.
Comprender estas realidades me ayudó a descubrir que estábamos jugando, un
hermoso pero muy serio Juego, Diseñado por nuestro Amoroso Padre Dios, para
nuestro deleite. Entonces, si es un Juego, no tengo nada de qué preocuparme,
sino más bien ocuparme, lo mejor posible, de realizar mis mejores jugadas, para
anotar la mayor cantidad de puntos positivos y así vencer en El Gran Juego. De manera
que, poco a poco, fui sintiéndome cada vez más virtual y menos real, y comencé
a entender que Es Dios Quien Sueña conmigo y no soy yo quien sueña con Dios.
Comprendí entonces que LO IMPORTANTE NO ES MI CUERPO SINO MI ESPÍRITU, que es
lo que debe volver a Dios, blanco y puro, tal y como salió de Él, cuando
comencé a Jugar.
La conciencia de El Gran Juego me llevó a hacerme preguntas acerca de cómo
realizar las mejores jugadas y evitar fallar en las Pruebas, a fin de no ser
penalizado. Entonces, descubrí que podemos evitar las Pruebas y
consecuentemente evitar ser penalizados por fallar. ¡Es preciso adelantarnos a Las
Pruebas!!!
Escrito por: Noel Méndez
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