Pese a que la tarea de realizar la exégesis de una buena parte de La Palabra Divina es ciertamente titánica, dejé de escribirles por algunos días porque estaba esperando que "Mis mejores amigos" leyeran mi artículo anterior. Viendo que nadie lo ha leído, decidí continuar con mi laboriosa asignación. Después no digan que no intenté avisarles.
Ciertamente, Ismael también es descendiente de Abraham, pero, como ya les
expliqué, Ismael fue elegido para no ser un Verdadero Creyente, hasta que no
llegara Mahoma. Mientras, Ismael tendría que crecer y desarrollarse como un
idolatra. Y como Mahoma surgió, en nuestra historia, miles de años después de
haberse separado Ismael e Isaac, pues no me queda de otra que escribirles
acerca de los descendientes de Abraham, pero por la línea de Isaac, quienes por
miles de años fueron los que creyeron en El Único Dios Verdadero, según las
instrucciones recibidas de Abraham.
Claro está que, el simple hecho de ser descendientes de Isaac no quiere
decir que todos hayan sido Verdaderos Creyentes, por eso, en los siguientes
artículos, muy probablemente les escribiré acerca de algunos Verdaderos
Creyentes que se mencionan en la Biblia, Libro que me sirve de base para mis
exégesis, porque es el Libro con el cual me crie. El Corán lo conocí más
recientemente. También es claro que, el hecho de que El Corán sea de data más
reciente que los Libros contenidos en La Biblia, no quiere decir que en la
historia de los descendientes de Ismael no haya habido Verdaderos Creyentes,
cuyas proezas no hayan sido registradas ni en La Biblia ni en El Corán.
DIOS DE LAS CAUSALIDADES
Antes de comentarles acerca de Jacob, porque de Esaú sabemos muy poco,
quiero dejarles algunos detalles que nos hablan de La Providencia Divina en el
desarrollo de la historia de los descendientes de Abraham, incluyendo la
historia de Ismael, a pesar de que en la Biblia se nos comenta poco del primer
hijo de Abraham.
No es casual que Saray le haya pedido a Abraham que tomara a Agar por
mujer. No es casual que Agar, al verse en cinta, se haya creído la dueña de la
casa, puesto que portaba al primer hijo de Abraham. Una cosa lleva a la otra.
¡Eso somos!!! Nuestro Amoroso Padre Dios ciertamente Estaba al tanto de todos
estos acontecimientos y son consecuencias, pero Dejaba que se desarrollaran, a
los fines de lograr ciertos objetivos. Si Agar no se hubiera ensoberbecido jamás
hubiera sido humillada por Saray y entonces jamás hubiéramos comprendido que
tenemos que aprender a ocupar el lugar que verdaderamente nos toca. Si Agar
nunca hubiera sido humillada entonces jamás hubiera huido de la presencia de
Saray y jamás se hubiera encontrado con El Ángel de Dios para que le indicase
La Voluntad de Dios: "Vuelve a tu señora y SOMÉTETE a ella (¡SÉ HUMILDE!),
que YO Multiplicaré de tal modo tu descendencia, que no podrá contarse"
-(Génesis 16:9-10)-.
Tampoco es casual que Saray fuera tan visceral y al ver Ismael -hijo de la
esclava- sencillamente jugando con Isaac se molestó de tal manera que le dijo a
Abraham: "Despide a esa criada y a su hijo, pues no va a heredar el hijo
de esa criada juntamente con mi hijo Isaac". ¿Han visto actitud tan
egoísta y visceral? Pero sin ésta actitud iracunda de Saray entonces jamás
Ismael se hubiera convertido en el "onagro humano" que había
profetizado El Ángel de Dios que serían los descendientes de Ismael -(Génesis
16:12)-. Por eso los Verdaderos Creyentes sabemos que Dios saca grandes bienes
de lo malo.
¡Que hermosa causalidad de lo ocurrido a Abraham en Guerar -(Génesis 20)-.
Acaso no fue lo mismo que le ocurrió a Isaac en Guerar -(Génesis 26)-. Si
Abimélec, rey de los filisteos, no hubiera vivido una situación parecida con la
mujer de Abraham quizás no hubiera respetado a Isaac, cuando tuvo que trasladarse
a Guerar, al igual que su papá Abraham, debido al hambre que azotó la región en
donde se encontraban. Quien no se emocione ante tales eventos simplemente no
tiene corazón. ¡Que Hermoso nuestro Amoroso Padre Dios al Hilvanar tan
finamente los acontecimientos que arman la historia de los que le procuran!!!
No seguiré comentándoles, y mucho menos relatándoles, acontecimientos que
ya están narrados hermosamente en Las Escrituras Sagradas. Pero si les aclararé
que ¡NADA ES POR CASUALIDAD, SINO QUE TODO ES PROVIDENCIA!!! ¡Nuestro Amoroso
Padre Dios no pierde detalle alguno en la vida de los que le procuran! Y, en lo
particular les diré que, soy uno más de los que procuran a nuestro Amoroso
Padre Dios y doy fe de que nunca me ha desamparado. Claro está que, al estar
revestido de materialidad, son muchas las cosas que deseo que ciertamente
nuestro Amoroso Padre Dios no me Ha Proveído, pero estoy altamente consciente
de que si no lo ha hecho es porque muchas de las cosas que deseo pudieran
hacerme daño en vez de bien. ¿Acaso un Padre le dará a un hijo un escorpión si
se lo pide? También ocurre que, muy probablemente aún no ha llegado el momento
de tener muchas de las cosas que deseo y, como El Tiempo de Dios Es Perfecto,
espero pacientemente aquello que deseo, evitando sufrir o preocuparme por lo
que no tengo y agradeciendo de corazón lo que tengo. Me he acostumbrado, como
Francisco, a estar consciente de que "Son pocas las cosas que necesito y
las pocas cosas que necesito las necesito muy poco".
'GEMELOS' NO TAN 'IGUALES'
No por casualidad Esaú sufría de gula, lo que lo movió a vender su
primogenitura, por un sencillo plato de lentejas. Tampoco es casualidad que
Isaac se haya quedado ciego, en su vejez, para entregarle las bendiciones,
propias de la primogenitura, a Jacob, quien nació después de Esaú, pero por unos
segundos. Algo tenía Jacob que lo diferenciaba de su hermano Esaú, pese a ser
mellizos, que nuestro Amoroso Padre Dios decidió desarrollar los eventos de esa
forma y manera, para hacer del segundo el primero. En todo caso, se repite la
historia y aquello que es importante para el hombre (la primogenitura) parece
no ser tan importante para nuestro Amoroso Padre Dios.
Extrañamente, pese a ser mellizos -(Génesis 25:24)-, ambos hermanos, hijos
de un mismo padre y una misma madre, eran altamente diferentes. Esaú era todo
lo que un padre, sobre todo de aquellos tiempos, querría que fuesen todos sus
hijos, para que pudieran enfrentar dignamente las inclemencias de aquellos
parajes. Mientras que Jacob era un hombre muy casero, si se quiere poco dado a
las tareas propias de los hombres, de aquellos tiempos. De manera que, Isaac
quería a Esaú, porque le gustaba la caza y era montaraz y Rebeca -esposa de
Isaac- se inclinaba más por Jacob. Me imagino las peleas que quizás se
generaron entre estos dos mellizos, altamente diferentes, por ganarse el amor
del papá y de la mamá.
En todo caso, nuestro Amoroso Padre Dios ya le había profetizado a Rebeca
que "el hermano mayor servirá al pequeño" -(Génesis 25:23)- y
consecuentemente los eventos tenían que desarrollarse para otorgarle a Jacob la
primogenitura, que no le correspondía, por ser el segundo, en nacer. Ahora
bien, entre las líneas podemos descubrir que Dios consideraba a Esaú el mayor,
pero a Jacob lo consideraba "el pequeño", posiblemente porque era de
contextura delicada, en comparación con su hermano Esaú.
También podemos entrever, entre las líneas de La Palabra Divina, que Esaú
era un hombre muy preocupado por desarrollarse materialmente, por lo que se
esforzó por ser un cazador experto y le dedicaba mucho tiempo a estar en el
campo (montaraz), trabajando para obtener bienes materiales. Mientras que,
aparentemente Jacob no se preocupaba mucho por las cosas materiales, puesto que
no se esforzaba por procurarlas, simple y llanamente estaba siempre en casa,
acompañando a su mamá, y muy probablemente oyendo, de los labios de su mamá,
las historias acerca de Abraham y sus encuentros con nuestro Amoroso Padre
Dios. Historias que con seguridad Esaú nunca oyó, por estar todo el tiempo
lejos de casa.
BENDECID, NO MALDIGAIS
Cada vez que releo La Palabra Divina, nunca dejo de maravillarme al ver
cómo nuestro Amoroso Padre Dios Logra Sus Cometidos en el desarrollo de las
vidas de los que le procuran. Tampoco dejo de impresionarme por el total
desconocimiento que se tiene acerca de lo Qué Es Verdaderamente Dios. Acepto
que los hombres de los que se nos hablan en Las Sagradas Escrituras no hayan
tenido un fino conocimiento de lo que Realmente es Dios, porque eran tiempos
lejanos, inicios de El Gran Juego, por lo que era lógico que se desconociera La
Realidad Existencial de nuestro Amoroso Padre Dios. Pero en estos tiempos, con
tanta información en el profundo océano de las redes, no se justifica que
sigamos comportándonos como verdaderos neófitos.
Claro que, el desconocimiento que se tenía acerca de lo Qué Realmente Es
Dios en aquellos tiempos, además de ser entendible, era necesario, porque nos
deja a nosotros en el conocimiento de costumbres que deberíamos dilucidar para
comprender la importancia de nuestra religiosidad 'bien aprendida', a los fines
de rendirle culto a nuestro Amoroso Padre Dios con todo el corazón, no
solamente con los labios. Ejemplo de estas costumbres, que muchos de ustedes
han 'mal aprendido', es la importancia de las bendiciones y lo peligroso de las
maldiciones. Supongo que ya todos saben que 'bendecir' significa 'bien decir',
o lo que es lo mismo 'desearle bien a alguien', y 'maldecir' significa 'mal
decir', o lo que es lo mismo 'desearle mal a alguien'.
En los tiempos de Isaac, la conciencia de lo que significaba 'bendecir' o
'maldecir' eran tan evidentes que, cuando Rebeca -madre de Esaú y Jacob y
esposa de Isaac- le pidió a su hijo Jacob que engañara a su papá Isaac, para
robarle la bendición del primogénito a Esaú, resultó que Jacob tuvo miedo de
que su papá se percatara de que lo estaban engañando y en vez de bendecirle le
maldijera -(Génesis 27:12)-. Entonces, su mamá para calmarle, le dijo:
"¡Sobre mí tu maldición, hijo mío! Tú obedéceme y basta...". Que
hermoso el amor de una madre, dispuesta a cargar con las maldiciones -males-
que pudieran corresponderle a un hijo.
Es interesante también toda la trama que diseñó la mamá de Jacob para que
lograra obtener la bendición del primogénito. Y esto no quiere decir que Rebeca
no amara a Esaú, sino que simplemente, en aquellos tiempos, confiaban mucho en
las bendiciones y Rebeca sabía que su delicado Jacob no podría sobrevivir a las
inclemencias de la vida sin la bendición del primogénito, mientras que Esaú
había demostrado que podría defenderse y prosperar por su sola mano. No por
casualidad 'Esaú' significa 'Totalmente hecho o formado'.
Me impresiona cuando Esaú llega a la tienda de su papá, para solicitar la
bendición del primogénito, Isaac se percata de que ha sido engañado y le dice a
su amado hijo Esaú que ya había bendecido a su hermano Jacob y aseguró:
"... le he bendecido y bendito está" -(Génesis 27:33)-. Al insistir
Esaú, para que le bendijera, Isaac le responde: "Ha venido astutamente tu
hermano y se ha llevado tu bendición". Entonces Esaú preguntó algo que yo
también hubiera preguntado: "¿Es que tu bendición es única, padre
mío?". Y he aquí una prueba de que en aquellos tiempos -así como en estos-
no existía plena conciencia de lo Qué Es Dios, porque Isaac, en vez de una
bendición, pareciera que maldijo a su amado hijo Esaú, al 'desearle' que fuera
siervo de su hermano Jacob.
El caso es que, en aquellos tiempos -así como en estos- no estaban seguros
de lo que significa 'El Omnipotente', porque pareciera que nuestro Amoroso
Padre Dios no tuviera suficiente Hacienda Disponible como para otorgarle a Esaú
lo mismo que se le 'deseó' a Jacob. Yo tengo dos hijas y, como comprendo que
significa 'El Omnipotente', todos los días pido para mis hijas bienes,
consciente de que nuestro Amoroso Padre Dios Tiene La Hacienda y Puede
otorgarles a mis amadas hijas muchísimo más de lo que me ha otorgado durante
toda mi vida y esto es decir muchísimo, porque ciertamente me Ha Bendecido
Plenamente.
Tristemente, en nuestros tiempos, se ha perdido la conciencia de la
importancia de bendecir y de lo nefasto de maldecir. En nuestros tiempos se ha
perdido la costumbre de pedir la bendición a nuestros mayores, pese a que en
mis tiempos mozos era una hermosa costumbre hacerlo e incluso se nos recordaba
la importancia de pedir la bendición y de pedirla bien, porque cuando uno
decía: "ción" -diminutivo de 'bendición'- se nos regañaba y se nos
recordaba la importancia de pedir bien la bendición. De hecho, durante la
infancia de mi mamá se les enseñaba a pedir la bendición a los hermanos mayores
y a cualquier anciano que pasara a su lado. Ya en mis tiempos mozos esa costumbre
-pedir la bendición a los hermanos mayores- no era necesaria y consecuentemente
se fue perdiendo el respeto por los hermanos mayores. Hoy en día, ya no existe
la costumbre de pedir la bendición, ni siquiera a los padres, por lo que los
hijos le han perdido el respeto a sus padres y caminan desamparados, sin contar
con La Asistencia de nuestro Amoroso Padre Dios.
NUNCA PIERDE EL CONTROL
Perdonen un tanto el desvío de la exégesis que estoy intentando realizar,
pero creo es importante recordarles la importancia de bendecir a los hijos.
Bien, como les venía diciendo, nuestro Amoroso Padre Dios siempre Logra Sus
Cometidos en el desarrollo de las vidas de los que le procuran, de allí que,
era necesario que Esaú se enojase fervientemente contra su hermano Jacob, hasta
el punto de querer asesinarle, para que Jacob se deslastrara de sus apegos
maternales y de los mimos de la casa de su padre, a los fines de buscar otras
tierras y comenzara a crecer.
Si Esaú no hubiera manifestado tanto odio por su hermano Jacob, éste jamás
hubiera pensado en apartarse de los mimos de su mamá. Entonces, quizás Jacob no
hubiera conocido a su amada Raquel y a su primera esposa Lia, la cual era un
verdadero lio. Tampoco hubiera ocurrido que Esaú tomara por esposa a Majlat,
una de las hijas de Ismael. ¡Definitivamente, nuestro Amoroso Padre Dios
Escribe Derecho sobre líneas torcidas!!!
Y saben qué es lo más maravilloso, pues que nuestro Amoroso Padre Dios
Logró que Esaú -hijo de Isaac- se acercara a su tío Ismael, quien estaba enojado
con Isaac, y que Jacob se convirtiera en Israel, sin obligarlos. Es decir,
nuestro Amoroso Padre Dios no se les apareció y les dio la orden de que
hicieran tales o cuales cosas, sino que simplemente dejó que las cosas se
desarrollaran de acuerdo a nuestras torpes humanidades.
CRECIENDO EN LA FE
Es así como, pese a nuestras torpezas humanas, nuestro Amoroso Padre Dios
logró que Jacob se pusiera en marcha hacia el país de los orientales. Pero la
historia del Jacob destetado pueden leerla a partir de Génesis 29, por lo que
yo sólo les comentaré algunos detalles que observo, entre las líneas, de la
historia de éste Verdadero Creyente. Claro que, para Jacob fue mucho más
sencillo, que para muchos nosotros, el formarse como un Verdadero Creyente,
debido a que nuestro Amoroso Padre Dios Se Le Manifestó muchas veces,
principalmente en sueños. Pero debemos tomar en cuenta que, Éstas Teofanías
eran necesarias en aquellos tiempos, debido al politeísmo existente en toda la
creación. Sin La Manifestación de El Único Dios Verdadero no hubiera sido
posible el Reconocer Su Evidente Existencia.
Ocurrió entonces que, para hacer de Jacob un monoteísta, nuestro Amoroso
Padre Dios Se Le Manifestó varias veces, principalmente en sueños. Sólo así,
Jacob pudo confirmar que Aquel Dios de quien su mamá le contaba historias Es El
Único y Verdadero Dios. Sin embargo, para Jacob no fue sencillo comprender que
Ese Mismo Dios, quien trató a su abuelo Abraham y a su papá Isaac como a hijos,
le quería también a él como a un hijo. De hecho, Jacob se refería a Dios como a
Su Señor o como al Dios de Abraham e incluso a veces le decía Padrino de Isaac
-(Génesis 31:42)-. De manera que, Ese Dios que Se Hizo Cercano, para Jacob aún
era muy lejano.
No obstante, pese a lo lejano que Jacob pudiera sentir a nuestro Amoroso
Padre Dios, la actitud de Jacob ante la vida era la de un Verdadero Creyente.
La prueba de esta realidad la podemos apreciar en la actitud que asumió Jacob
ante las astutas y malvadas jugadas que le propinó varias veces su suegro
Labán. En ninguna línea de La Narrativa Divina se nos dice que Jacob se molestó
por las malvadas jugarretas de su suegro. Pareciera que Jacob sabía que TODO
OCURRE PARA BIEN DE LOS QUE PROCURAN A DIOS y por eso aceptaba aquellas malas
jugadas de la vida.
Es interesante lo que se nos narra en los versículos 37 y siguientes del
capítulo 30. ¿Será verdad que si le labramos unas muescas blancas a unas varas
verdes de álamo, de almendro y de plátano, dejando al descubierto lo blanco de
las varas, y las clavamos delante de la vista de las reses éstas paren crías
listadas, pintadas o manchadas? Esto que se nos narra ¿es ciencia o es fe? No
tengo forma de dilucidar la respuesta a esa pregunta, pero lo que logro leer
entre las Líneas de La Palabra Divina es que aparentemente es ciencia, porque
en ninguna línea leemos que Jacob haya realizado algún rito religioso u oración
al preparar o colocar esas varas con muescas blancas. Ahora bien, ya sea
ciencia o fe, para el Verdadero Creyente es evidente que "Ni una sola hoja
de un árbol cae al suelo sin que Dios tome cuenta de ello", por lo que
entendemos que es nuestro Amoroso Padre Dios Quien Hacía Posible que las crías
de aquellas reses, que veían las varas con muescas blancas, salieran con
manchas o pintadas y esto con seguridad lo sabía Jacob, por lo que quizás éste
fenómeno, por no decir milagro, ocurrió por la fe de Jacob.
Prueba de que lo que ocurrió, con aquellas reses fue un milagro y no
ciencia, es lo que le contó Jacob a sus esposas cuando decidió huir de Labán,
su suegro, por ser tan tramposo. Jacob le aseguró a los suyos que un Ángel se
le apareció en sueños y le dijo que fue Dios Quien Le Había Enriquecido, porque
soportó humildemente los malos tratos de Labán -(Génesis 31:11)-. Prueba de que
la fe de Jacob aún era incipiente -se encontraba en desarrollo- es que, pese a
que El Ángel le dijo que ya era hora de volver a su tierra, a Jacob le costaba
comprender que Ese Dios Quien Le Giraba Instrucciones Podía Liberarlo de la ira
de Labán y, debido a su poca fe, Jacob se fue de aquel lugar a hurtadillas.
La prueba evidente de que a Jacob le hubiera sido muy difícil creer en El
Único Dios Verdadero, en tiempos de politeístas, es el hecho de que Raquel, la
mujer a quien Jacob amaba, le rendía culto a muchos dioses -(Génesis 31:19)-.
Evidentemente, si nuestro Amoroso Padre Dios no se le hubiera Manifestado
varias veces a Jacob, con toda seguridad Jacob hubiera caído en la tentación de
rendir culto a los dioses de su amada. Con esto quiero aclarar que, Jacob vivía
en un mundo altamente politeísta y con un inmenso desconocimiento de lo que
Realmente Es Dios, pero en nuestros tiempos, en esencia monoteístas, las
Teofanías no deberían ser necesarias, porque todos deberíamos procurar a El
Único Dios Verdadero valiéndonos de La Palabra Divina, analizando y
profundizando el camino que recorrieron nuestros antepasados, para acercarse a
nuestro Amoroso Padre Dios.
De hecho, para los que no tienen deseos verdaderos de acercarse a nuestro
Amoroso Padre Dios incluso las Teofanías no le ayudarían a lograrlo. A Labán,
por ejemplo, Dios Se Le Manifestó en sueños y le Ordenó: "Guárdate de no
hablar nada con Jacob, ni bueno ni malo" -(Génesis 31:24)- y sin embargo
Labán no le hizo caso, sino que insistió en alcanzar a Jacob. Ciertamente,
cuando Labán alcanzó a Jacob, no le agredió, quizás por temor a la Teofanía que
tuvo, pero evidentemente habló con Jacob, cosa que se le había prohibido. De
manera que, para aquellos que anhelan Teofanías en nuestros tiempos, déjenme
decirles que "Si no escuchan a Moisés y a los Profetas (La Palabra Divina)
tampoco creerán si alguno se levanta de entre los muertos" -(Lucas
16:31)-.
EL QUE PROCURA A DIOS
Nos queda claro que Jacob no nació creyente, sino que decidió creer en
Aquel Dios de Quién su mamá le contaba tantas portentosas historias. Y decidió
creer, al igual que su abuelo Abraham, a pesar de los muchos Tiempos de
Silencio de Éste Dios. Al igual que nosotros, Jacob creyó con dudas, pese a
tantas Teofanías. Y es que, las Teofanías recibidas por Jacob solían ser
mensajes, poco claros, acerca de las Promesas Antiguas Hechas a su abuelo
Abraham. De manera que, Jacob sostuvo su fe en las mismas bases que la sostuvo
su abuelo y su papá. Promesa que tardaba en llegar, por lo que tuvieron que confiar,
al igual que nosotros, a pesar de no ver nada.
Cuando a Jacob se le dijo que volviera a su tierra él simplemente lo hizo,
porque confiaba en La Promesa de Dios. A pesar del miedo que tenía de
encontrarse con su hermano Esaú por el camino, Jacob se enrumbó a su tierra
natal. Los miedos de Jacob tenían su fundamento en las muchas cosas que le
había 'robado' a su hermano y que Jacob creyó que su hermano Esaú le
reclamaría. Consciente de que había hecho honor a su nombre ('usurpador'),
antes de encontrarse cara a cara con aquel a quien había tratado como a extraño,
Jacob envió emisarios delante de él, con muchas dadivas para su hermano Esaú,
como intentando comprar su perdón. Lo que Jacob no sabía era que nuestro
Amoroso Padre Dios ya había logrado que su hermano Esaú le perdonara tanta
falta de consideración. Emociona sobremanera la actitud de Esaú ante la llegada
de su hermano Jacob -(Génesis 33)-. Era como si jamás su hermano Jacob le
hubiera defraudado u ofendido de alguna forma o manera.
Queda claro que el tiempo cura las heridas, sobre todo si la persona
comprende que todo lo que ocurre es la consecuencia de algo. Según entiendo, en
el transcurso de aquellos veinte años que Jacob y Esaú estuvieron separados, no
sólo Jacob había crecido en el Conocimiento de Dios, porque su hermano Esaú
también había aprendido a perdonar de corazón, que es lo que se espera de todo
Verdadero Creyente. Tanto había aprendido a perdonar que cuando vio a Jacob
corrió a su encuentro y le abrazó, le besó y lloró de alegría por tenerlo
cerca. Era como si jamás hubiera habido discordia alguna entre estos dos
hermanos.
Antes del hermoso encuentro entre dos hermanos, separados por el odio, a
nuestro Amoroso Padre Dios se le ocurrió cambiarle el nombre a Jacob, quizás
para que no siguiera haciendo honor a su nombre y terminara cometiendo
atrocidades. Pocos comprenden la importancia del nombre que le colocan a sus
hijos. Pero como nuestro Amoroso Padre Dios Es Consciente de la importancia de
los nombres que deben portal los que le procuran, pues Decidió Cambiarle el
nombre a Jacob ('usurpador') por uno que estuviera más de acuerdo con lo que se
esperaba de él. Entonces decidió otorgarle el nombre Israel -(Génesis 32:29)-.
Debido a que el nombre 'Israel' fue escrito en arameo, lengua antiquísima
que derivó en el hebreo actual, mucho se ha debatido respecto a lo que
realmente significa ese nuevo nombre que nuestro Amoroso Padre Dios le otorgó a
Jacob. Por mucho tiempo se sostuvo que la traducción literal de 'Israel' era la
indicada supuestamente por Aquel Varón que luchó contra Jacob, hasta rayar el
alba, quien le dijo: "En adelante no te llamarás Jacob, sino Israel,
porque has sido fuerte contra Dios y contra los hombres, y lo has
vencido". En atención a las palabras de Aquel Varón, se pensó por mucho
tiempo que 'Israel' significaba 'El que lucha contra Dios' y lo vence. Con el
paso del tiempo se concluyó que ésta no podía ser la traducción correcta,
porque nadie puede 'luchar contra Dios' y mucho menos vencerle.
Consecuentemente, comenzaron a traducir 'Israel' como 'Fuerte contra Dios'. Pero
esta traducción o interpretación del significado de 'Israel' aún manifestaba
una real imposibilidad, porque nadie es más fuerte que Dios. Entonces, se
concluyó que debe significarse 'Dios es Fuerte'. Sin embargo, algunos
estudiosos han traducido 'Israel' más propiamente como: "El que se dirige
hacia Dios", al considerar que proviene de la composición de la palabra
activa hebrea 'ishr', que significa 'directo o recto hacia' más El Sustantivo
'El', que como todos sabemos significa: 'DIOS'.
SEGÚN EL GRAN JUEGO
Es así como, en nuestros tiempos, ricos de tanto conocimiento, podemos
decir que 'Israel' significa realmente 'El que procura a Dios', aunque también
pudiera traducirse como lo interpretó el papá de Vermar: "Amigo de
Dios". Y esto es justamente El Gran Premio que podemos lograr, al acumular
una enorme cantidad de puntos, en el Juego por nuestros Mundos: "LA
HERMOSA AMISTAD DE NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS".
Arriba les comenté que, Abraham, Isaac y Jacob creyeron en Dios, pese a que
la Promesa tardaba en hacerse realidad. He de aclararles que, ésta extraña
tardanza no se debió a que nuestro Amoroso Padre Dios no pudiera cumplirles en
el mismo instante en el que se los prometió, sino que todos debemos probar que
somos dignos de La Promesa, al superar todas las Pruebas a las que nos sometan
en cada uno de los niveles del Juego por nuestros Mundos. La Promesa para
Abraham, Isaac, Jacob no era la simpleza de ocupar un lote de tierras o
multiplicar la descendencia, las cuales son Promesas materiales. La Verdadera
Promesa es que nuestro Amoroso Padre Dios Hable Bien de nosotros o dicho de
otra manera: QUE NOS BENDIGA DIOS -(Génesis 12:2, 22:17)-. Esto es propiamente
lo que hace un Buen Amigo, Hablar Bien de sus Amigos y Desearles siempre lo
mejor.
Evidentemente, nunca podremos obtener Este Inigualable Premio sin
esforzarnos grandemente. Es preciso que demostremos SIN LUGAR A DUDAS que
merecemos La Hermosa Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios. Debido a esto, es
preciso superar CON DIGNIDAD todas las pruebas a las que seamos sometidos en
los Juegos por nuestros Mundos. No hay quien logre Tan Maravilloso Premio sin
ser sometidos a grandes pruebas. De hecho, "Dios somete a pruebas de fuego
a los que nos acercamos a Él" -(Judith 8:27)- y mientras más nos acercamos
más incandescentes han de ser las pruebas. Si leen las historias de Abraham, de
Isaac, de Ismael, de Jacob, de Esaú, de José,... de Yeshuá, se enterarán que para ninguno de
ellos fue sencillo el Juego por nuestros Mundos, pero todos se esforzaron y
vencieron al Mundo -(Juan 16:33)-.
Para nadie es sencillo ver sufrir a un hijo, pero esto no evitó que Abraham
despidiera a Agar con su amado hijo Ismael o que estuviera dispuesto a
sacrificar a su amado hijo Isaac. Tampoco fue sencillo para Isaac aceptar que
su hijo Jacob le robara, con artilugios, la primogenitura y la bendición
correspondiente, a su hijo preferido, Esaú. Prueba de que Isaac también amaba a
Jacob es que, después de enterarse de lo que había hecho Jacob, no actuó
violentamente en contra de él, sino que simplemente aceptó lo ocurrido como
algún extraño Plan de Dios y dejó que se desarrollaran los eventos
subsecuentes. Con seguridad no fue sencillo para Rebeca -esposa de Isaac- tener
que escoger entre uno de sus hijos, para que obtuviera la bendición del
primogénito, y mucho más difícil le debió ser el aceptar que su amado hijo
Jacob se fuera de su lado, pero la realidad es que todos, tal y como ocurrió
con Adán, deben ser apartados de sus comodidades, para que se esfuercen por
desarrollarse, tanto material como espiritualmente.
El aclararles estas extrañas realidades me ha hecho aceptar un evento que
me cuesta aceptar, porque como padre me cuesta aceptar que mis hijas se aparten
de mi lado. Resulta que, una de mis amadas hijas compró un pasaje para irse a
probar futuro en España y esto evidentemente me preocupa muchísimo, porque soy
consciente de que existe una alta posibilidad de que gran parte de Europa sea
devastada, antes de que transcurran tres años. Al enterarme de que, mi amada
hija, ya había comprado el pasaje, inmediatamente publiqué el artículo anterior
a éste y les avisé a muchos de mis cercanos -incluyendo a mis amadas hijas-
para que lo leyeran. Al publicar ese artículo, lo que realmente perseguía era
que mi amada hija se enterara de lo que probablemente ocurrirá en Europa
próximamente. Quería que se enterara que, según las Señales, ningún país de
Europa -y algunos otros más- no tendrán futuro para nadie. Pero, como nadie es
profeta en su propia tierra, ni mis cercanos ni mis amadas hijas han leído ese
artículo, ni ningún otro. Y tristemente no puedo obligarlas a hacerlo, sino que
debo dejar que, tal y como hizo Abraham, Isaac, Jacob, ..., los eventos se
desarrollen, esperando con todo mi corazón que lo que vaya a ocurrir sea para
el bien de mis amadas hijas.
Es posible que, al perseguir el objetivo de que mi hija cambie de opinión y
no viaje, yo esté evitando que mi amada hija sea sometida a las pruebas que
ella necesita para desarrollarse tanto material como espiritualmente. Pero es
que soy su papá y la amo muchísimo, aunque, a veces, sea duro con ella, por
intentar formarla, para que procure a Dios. El caso es que, tal y como le digo
a mi Amoroso Padre Dios, pienso que mi amada hija puede deslastrarse, por las
buenas, de todo el barro que cubre su espíritu. ¿Por qué hace falta que se
aleje de mí para que se desarrolle? ¿No sería más fácil si hace lo que yo le
digo para que se deslastre del barro acumulado en sus vidas anteriores? ¿Qué
necesidad hay de que tenga que sufrir para lograr deslastrarse?... Me cuesta un
mundo aceptar que se vaya de mi lado, pero tal y como ocurrió con Abraham,
Isaac y otros tantos amorosos padres, debo aceptar que mis Princesas salten del
nido y hagan sus propias vidas. Pero, aunque estoy consciente de esto, no
quiero que se vaya y quiero que éstas letras alcancen a mi amada hija mucho
antes de que tome el vuelo y decida quedarse conmigo y acepte tomarme como guía
para lograr deslastrarse de sus vicios, sin necesidad de ser sometida a duras
pruebas.
Mas no le insistiré al respecto porque debo dejar a Dios Ser Dios. Lo único
que me queda es seguir orando cada día para que mis amadas hijas sean felices y
jamás tengan que sufrir. Espero en nuestro Amoroso Padre Dios que, por lo
menos, mi amada hija retorne a mi lado mucho antes de que los nefastos
acontecimientos que se avecinan se desarrollen.
Escrito por: Noel Méndez
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