En atención a que la gran mayoría de los israelitas jamás pudieron rendir los Honores de Rey a Yahweh, ocurrió entonces que, pese al disgusto de Samuel por la solicitud de aquel pueblo de dura cerviz, Yahweh Le Indicó a Samuel que les hiciera caso, porque de todas maneras jamás habían tratado a Yahweh como a su Rey, y así se lo hizo saber a Samuel cuando le dijo: "... no te han rechazado a tí, ME HAN RECHAZADO A MÍ, para que no reine sobre ellos. Todo lo que ellos me han hecho, desde el día en que los saqué de Egipto hasta hoy, abandonándome y sirviendo a otros dioses, también te lo han hecho a ti ...". Y como para que comprendieran en lo que habían fallado, respectos a sus malos tratos con Yahweh, entonces le pidió a Samuel que les aclarara lo que significaba tener un rey, según el criterio de los hombres: "Pero les advertirás claramente y les enseñarás el fuero del rey que va a reinar sobre ellos" -(1Samuel 8:6:9)-.
El 'fuero' es el 'conjunto de privilegios o exenciones de los que goza una
persona por el cargo que ocupa'. Evidentemente, un rey, al ser el 'regidor' de
los destinos de un pueblo, suele detentar supuestamente el cargo de Dios, por
lo que muchas veces exige ser tratado como tal. Esto es porque, en esencia,
quien tiene la prerrogativa de 'regir' el destino de todos los pueblos Es Dios.
Consecuentemente, los que son 'elegidos' para ser el 'regidor' de un pueblo, suelen
confundir el para qué fueron elegidos y comienzan a sentirse un dios y así
exigen ser tratados. Y esto se lo aclaró Yahweh a Samuel cuando le enumero los
fueros que se tomaría para sí, aquel que fuera 'elegido' rey -(1Samuel
8:10-17)-.
Yahweh también les aclaró que, desde el momento en que se 'escogieran' para
sí un rey, según el criterio de los hombres, ya no podrían contar más con
Yahweh, puesto que se habían 'escogido' a otro para 'regirles'. Pese a todas estas
advertencias, "El pueblo no quiso escuchar la voz de Samuel y le dijeron:
"¡No importa nada de lo que adviertes! Queremos que nos escojas un rey,
para ser igual que los demás pueblos ..." -(1Samuel 8:19-20)-. Es
altamente interesante la dinámica de esta narrativa, tanto cuanto, los israelitas
parecen no querer hacer caso de las Advertencias Divinas y le exigen al
representante de Dios (El Profeta) que les asigne un rey. Algo así como si le
dijeran: "No nos importa lo que diga Dios. Escoge tú un rey para nosotros,
porque si lo escoges tú será como si lo hubiera 'escogido' Dios". ¡Mi
amigo Einstein y sus acertadas inferencias!!!
Algunos exegetas opinan que, lo que pedían los israelitas no era
propiamente un rey (regidor) sino más bien un 'jefe único' o 'monarca', que
sustituyera a los jueces, a los fines de evitar las injusticias de éstos. De
hecho, para el traductor del Primer Libro de Samuel, pareciera ser indiferente
traducir 'Melej' como rey o como monarca. Claro que, esta suposición se cae
cuando es El Mismo Yahweh Quien Manifiesta que estaban pidiendo un rey
-(1Samuel 8:7)-. Y como más que una petición era una exigencia, pues nuestro
Amoroso Padre Dios dejó que Samuel eligiera un rey según el criterio de los
hombres.
Según el criterio de los hombres, un rey tiene que ser bien parecido, fuerte,
gallardo, audaz, ... físicamente loable a los ojos de los hombres. Según el
criterio de los hombres, pareciera que no es necesario que un rey sea
inteligente, honrado, ... respetuoso de la dignidad del pueblo que le aceptó
como a su rey. Es así como, según el criterio de los hombres, Samuel 'escogió'
a Saúl para 'regir' los destinos de Israel, porque, según nos narran en su Libro,
"Saúl era un joven aventajado y apuesto. Nadie entre los israelitas le
superaba en gallardía, ..." -(1Samuel 9:2)-.
Claro que, pese a que Yahweh Había Dicho que ya no contaran más con Él
-(1Samuel 8:18)-, pues como Es El Único Dios Verdadero no puede dejar de Estar
Presente en medio de la historia del hombre, consecuentemente, fue nuestro
Amoroso Padre Dios Quien Dirigió todos los acontecimientos para que finalmente
se 'escogiera' a Saúl como rey de Israel, según el criterio de los hombres.
SACRIFICIO
Tiene días rondándome por la cabeza un tema del cual ya les he conversado,
motivo por el cual no lo he querido retomar, para no aturdirles con tanta
repetidera. Sin embargo, como no puedo evitar 'regirme' por Las Señales y en
atención a que el tema es mencionado en 1Samuel 9:12-24, pues decidí
escribirles acerca de los 'sacrificios'.
Etimológicamente la palabra 'sacrificio' significa 'hacer sagradas las
cosas' ('sacro' = 'sagrado' y 'facere' = hacer). Sin embargo, por uno de los
tantos giros del diablo (diablo significa el que gira o voltea las cosas), la
palabra 'sacrificio' termino relacionándose con 'hacer algo que no nos gusta' o
peor aun 'darle muerte cruenta a algún ser para entregárselo a Dios'. De allí
que, se me hace necesario aclararles éste término, aplicado según algunas
costumbres antiguas, que parecieran indicarnos que Es Dios Mismo Quien Pide los
sacrificios.
Desde que el hombre comenzó a intuir La Existencia de Un Ser Superior
comenzó a inferir que ese Ser Superior había creado al hombre para algo.
Evidentemente, la conclusión más lógica es que Dios Había Creado al hombre para
que le rindiera culto a Dios, lo que hoy definimos como 'religión'. Ahora bien,
las manifestaciones religiosas o formas de rendir culto a Dios, a lo largo de
la historia de la humanidad, han sido muy variadas, sobre todo al principio,
debido a que ese Ser Superior, que intuían que Existe, parecía comunicarse a
través de los devastadores fenómenos naturales algo violentos (tormentas,
rayos, incendios, inundaciones, erupciones volcánicas). Al principio de nuestra
religiosidad, la Ira de Dios parecía ser la forma de Dios Manifestarse. Y como en
estas manifestaciones violentas, de la supuesta violencia de Dios, solían
degenerar en muertes, el hombre comenzó a concluir que lo que ese Ser Superior
quería, para aplacar Su Ira, era que hubieran muertes y entonces comenzaron a
ofrecerles animales, los cuales descuartizaban y les prendían fuego, a fin de
que el humo, producido por ese fuego, subiera hasta el cielo, como una especie
de perfume, para aplacar la Ira de Dios.
Con el paso del tiempo, aun en ausencia de los desastres naturales, el
hombre continuó otorgándole a Dios holocaustos de animales como una forma de
agradecerle por Sus Beneficios. Es así como, con el paso del tiempo, algunas
cosas y animales eran apartadas para ofrecérselas a Dios en un holocausto (holo
= todo y kausto = quemado), a fin de aplacar su ira o para agradecerle algún
beneficio. Estás cosas o animales apartadas para ofrecérselas a Dios comenzaron
a considerarse 'sagradas', tanto cuanto eran para Dios y de allí nació la
palabra 'sacrificio', o lo que es lo mismo 'apartar las cosas para Dios o
hacerlas sagradas'. Algo así como decir "¡INTOCABLES!".
Ciertamente, de éstas formas de culto religioso no podía escaparse el
pueblo de Israel, quien durante gran parte de su historia dejó evidencias de
haber practicado éste tipo de culto religioso, hasta el punto de hacernos
suponer que El Mismo Dios Estaba De Acuerdo con éste tipo de culto. Y pareciera
que fuera así, tanto cuanto en algunos pasajes bíblicos pareciera establecerse
que Dios Mismo Indicó la necesidad de 'hacer sagradas' ciertas cosas al
otorgárselas a Él en holocausto, tal y como justamente lo leemos en el pasaje
1Samuel 9:12-24.
Sin embargo, al estar en conocimiento de todas Las Perfecciones Divinas,
tenemos que aceptar y comprender que, nuestro Amoroso Padre Dios no necesita
que un cordero muera cruentamente. Esa, si se quiere, trivial muerte ni le
agrega ni le quita nada a Dios, por lo que tenemos que concluir que no eran
necesarias. Luego, si no eran necesarias, ¿por qué las permitía y hasta parecía
exigirlas? Pienso yo que, nuestro Amoroso Padre Dios nos ha venido dejando
crecer a nuestro ritmo, aceptando incluso nuestras malas interpretaciones de Su
Realidad Ontológica.
De manera que, si nosotros creíamos que era necesario 'sacrificar' alguna
cosa o animal a Dios, pues Él Lo Permitía, porque para Él ese animal no muere,
sino que se transforma o trasciende. De hecho, para que no nos fuéramos a sentir
mal por la cantidad de animales que llevamos al matadero, dizque para
entregárselos a Él, pues estableció los holocaustos de animales como una norma
válida, tan válida que incluso eran altamente necesarias para la realización de
ciertos ritos de purificación, como si la muerte de algún animal pudiera
eliminar nuestros errores -(Éxodo 29)-. Sin embargo, con ésta supuesta validación
de sacrificios de animales, creo que lo que pretendía nuestro Amoroso Padre
Dios era Indicarnos la importancia de que ocurriera El Sacrificio de Cristo,
para el perdón de toda la humanidad.
Luego, ¿para que Dios Perdonara a toda la humanidad era necesario El
Sacrificio de Cristo? Pues claro que no, puesto que con sólo decir "Les
Perdono" bastaba, pero El Sacrificio de Cristo era necesario para
enseñarnos a comprender la importancia de evitar los errores, durante el Juego
por nuestros Mundos. El Sacrificio de Cristo también era importante para
otorgarnos la victoria sobre la muerte, al conocer Su Mensaje de Vida. De
manera que, en Las Decisiones e incluso en Las Aceptaciones de nuestro Amoroso
Padre Dios todo tiene una razón de ser. Él Aceptaba los sacrificios de animales
para ayudarnos a comprender la importancia de nuestros sacrificios. Pero
entiéndase bien, no se trata de que 'suframos' sino de que 'nos hagamos
sagrados' o lo que es lo mismo 'apartados para Él', hasta el punto de aceptar
morir en una cruz con tal de Glorificar Su Presencia.
Nuestro Amoroso Padre Dios Aceptó que, en nuestros inicios religiosos
monoteístas, le ofreciéramos animales en sacrificio para enseñarnos a
desprendernos de las cosas, para ofrecérselas a Él. De hecho, cuando le indicó
a Moisés el tratamiento ordenado de las cosas y los animales que habrían de ser
ofrecidos a Dios, le dejó en claro que, esas cosas y animales que le
ofreciéramos a Dios, tenían que ser sin manchas o lo que es lo mismo PERFECTAS,
porque a Dios no le podemos dar lo que nos sobra sino lo que no queremos que
nos falte, lo que más apreciemos y consideremos lo mejor de nuestras pertenencias.
El ejemplo más claro lo tenemos en el ofrecimiento aceptado de Abel, quien
entregó lo mejor de sus rebaños, y el no aceptado pobre ofrecimiento de Caín,
quien hizo su ofrenda de los frutos del suelo, lo que quizás quiere significar
los frutos podridos que se encontraban debajo de los árboles -(Génesis 4:1-4)-.
Si tomamos en consideración que, nuestro Amoroso Padre Dios Es El Creador
de todas las cosas que existen, visibles e invisibles, entonces tenemos que
concluir que nada podemos darle que ya no sea de Él. Consecuentemente tenemos
que concluir que, de nada sirve que le ofrezcamos holocaustos de animales.
Queda plenamente aclarado que, los sacrificios de los que leemos en la Biblia
son las simples Aceptaciones que nuestro Amoroso Padre Dios Hace de nuestra
pobre mediocridad, debido a que Él Sabía que no comprendíamos que todo lo que
existe le Pertenece, por lo que no hay forma de que se lo podamos ofrecer.
Claro que, también podemos concluir que, nuestro Amoroso Padre Dios pareciera
haber estado de acuerdo con aquellos sacrificios simplemente porque quería que
aprendiéramos de esos sacrificios algo, lo cual es a sacrificar nuestras
voluntades para hacer La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios.
SAÚL EL ANHELADO
Habiendo aclarado lo de los malentendidos sacrificios, podemos continuar
hablando acerca de Saúl, el primer rey de Israel. Frecuentemente les he
comentado que, suelo impresionarme muchísimo con La Puntería de nuestro Amoroso
Padre Dios al Diseñar El Gran Juego. Es tan certera Su Puntería que incluso
inspiraba los nombres que se habrían de colocar a los actores principales de
las tramas más importante de la narrativa bíblica, la cual ciertamente es parte
de EL Diseño de El Gran Juego. Un buen
ejemplo de lo comentado es el hecho de que Cis -papá de Saúl- le haya colocado
a su hijo el nombre SAÚL, como si hubiera vislumbrado que su hijo sería el rey
'anhelado' por los israelitas.
Etimológicamente, Saúl deriva del arameo Shaul, que significa simplemente 'anhelado'. Sin embargo, algunos exegetas han establecido que un nombre tan corto significa 'aquel que ha sido pedido al Señor', para significar que ese Saúl era el rey que los israelitas le habían pedido a Dios. Un rey, como les comenté, según el criterio de los hombres.
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