Soy consciente de que muchos de los que me lean concluirán, quizás no tan erróneamente, que soy un demente. Soy consciente de que aquello de lo que les escribo es bastante inverosímil, como dicen por ahí: "DIFÍCIL DE CREER!!! Y es que, la triste realidad es que, para todos aquellos que de alguna forma o manera somos llamados a hablar de cosas del más allá, siempre hemos de ser considerados locos, porque aquello que intentamos comunicar parece no ser información para todo el mundo, aunque se espera que todo el mundo la comprenda.
En el Corán se nos dice que, cuando Noé intentó informar a sus coterráneos
acerca del ELE que se aproximaba, todos se alejaban de Noé como si se tratara
de un loco. El Arcángel Gabriel nos recuerda que Noé le dijo a nuestro Amoroso
Padre Dios: "¡Señor mío! He llamado a mi pueblo noche y día y mi
invitación sólo ha servido para que se alejen más. Y, en verdad, cada vez que
les invito para que procuren Tu Perdón, ponen sus dedos en sus oídos y se
cubren con sus ropas, persistiendo en su hostilidad y se muestran
extremadamente arrogantes" -(71:5-7 / Sura 71)-. De Mahoma, también se nos
dice en el Corán, que le consideraban un poeta, lo cual, en los tiempos de
Mahoma, era una forma poética de denominar a los locos. De hecho, en el
capítulo 26 (Sura 47) del Corán, se nos recuerda a la gran cantidad de Profetas
que, por comunicar el Mensaje Divino, fueron considerados poetas. Comenzando
por Noé, tanto en el Corán como en la Biblia -lo cual de alguna manera incluye
la Tanaj-, se nos presentan una gran cantidad de personas que, por intentar
comunicar La Palabra de Dios, fueron considerados dementes.
Comúnmente, mientras les escribo acerca de éstas extrañas cosas, suelo
hacerlo cerca del televisor. Lo que estén emitiendo en la televisión no me
desconcentra de aquello que les escribo, a pesar de que ciertamente, de alguna
extraña manera, estoy prestando atención a lo que emiten en la televisión. De
hecho, muchos de mis escritos han sido accionados por alguna Señal captada en
algún programa de televisión, que estén emitiendo mientras les escribo algún
artículo. Una de mis hijas suele comentarme que se impresiona de verme escribir
y de vez en vez detenerme para comentar algo que estén pasando en la
televisión. Pareciera que, uno es el que escribe y otro el que ve la televisión.
Resulta que, en estos días me entró cierto pasón y le dije a mi Amoroso
Padre Dios que estaba un tanto aburrido de hablarle a un auditorio invisible,
porque, de momento, ciertamente nadie -ni siquiera mis amadas hijas- leen lo
que escribo. Ese día me las eché al hombro y me dediqué a ver televisión, con
la firme intención de dejar de escribir hasta que alguien me dé señales de que
lo que los sonidos que emito están entrando en algún oído. Ocurrió entonces
que, durante la noche cayó una fuerte tormenta, por la zona en donde residimos,
y un portentoso rayo parece que afectó las líneas del cableado que nos
suministra el servicio de televisión, motivo por el cual nos quedamos sin señal
de televisión. La mañana siguiente mi hija se fue a la Universidad y al volver
aún no teníamos señal de televisión, por lo que extrañada me preguntó:
"¿Qué hiciste ayer en el día papi?" y yo le respondí: "Nada,
puro ver televisión". Entonces mi hija soltó una carcajada mientras me
decía: "Bien sabes que no puedes dejar de escribir, para simplemente
vaguear. ¡Ponte a escribir! Sino nunca nos llegará la señal de tv".
Esta mañana, mientras rallaba un pedazo de queso, me medio descuide y me
rallé un pedacito del dedo pulgar. Enseguida me molesté y dije: "Satanás
deja el fastidio. ¿No ves que estoy trabajando?". Seguidamente sentí en mi
interior que me decían: "Recuerda siempre estar despierto”. Entonces
comprendí que me había lastimado el dedo pulgar porque aún estaba dormido. Pues
sí, ese día me levanté, pero no me desperté. Este evento me recordó que, los
que procuran conocer a Dios, beben estar atentos, vigilantes, ... despiertos,
porque, si bien es cierto que nuestro Amoroso Padre Dios no suele comunicarse
con vocablos audibles, ciertamente se comunica muchísimo con Señales. Pues la
Señales de estos días, me han recordado que mi misión es escribirles, aunque
ustedes no quieran leerme.
Yo agradezco muchísimo a nuestro Amoroso Padre Dios me haya formado para
estar pendiente de Sus Señales y que nunca se haya comunicado conmigo
verbalmente, porque oír Su Voz Ordenándonos realizar alguna labor debe ser
demasiado agobiante. Peor que cuando mi amado papá -que nuestro Amoroso Padre
Dios lo tenga en Su Gloria- me invitaba a ir a hacer mercado para enseñarme a
escoger los vegetales. De manera que, estoy consciente de que aquellos quienes
fueron bendecidos con la capacidad de oír claramente La Voz de nuestro Amoroso
Padre Dios no debieron tener tiempo para descansar, lujo que yo si me puedo
dar, aunque evitando caer en el vicio de la pereza.
OYENDO LA VOZ DEL PADRE
Ciertamente, oír La Voz de Dios debe ser maravilloso, pero también
agobiante, por lo apremiante que pudieran ser Sus Solicitudes. Además, suele
ocurrir que, nuestro Amoroso Padre Dios al parecer le habla a muchos de Sus
Escogidos por temporadas, lo que implica que el Bendecido con el Don de la
Escucha suele pasar mucho tiempo sin Escuchar tan Maravillosa Voz. Esto lo
podemos vislumbrar entre las líneas de Las Sagradas Escrituras, al verificar que
a algunos Profetas nuestro Amoroso Padre Dios les da alguna instrucción y luego
aparentemente se desvanece de la narrativa, como esperando que el Profeta
realice la labor que se le asignó, sin esperar nada a cambio.
El mejor ejemplo de éstas entre líneas lo podemos apreciar en Génesis 8:1,
en donde sarcásticamente se nos dice que "Se acordó Dios de Noé y de todos
los animales y de los ganados que con él estaban en el Arca". Si no
aprendemos a leer entre líneas, pudiéramos llegar a pensar que nuestro Amoroso
Padre Dios se olvidó de Noé y de la tarea que le había asignado, como si
nuestro Amoroso Padre Dios fuera un simple y olvidadizo mortal. Pero resulta
que, tal y como nos lo recuerda Pablo, tal cosa es imposible porque "En
Dios vivimos, nos movemos y existimos" -(Hechos 17:28)-. De manera que, ES
IMPOSIBLE QUE DIOS SE OLVIDE DE NOSOTROS.
Sin embargo, esta aparente ausencia de Dios en nuestras vidas ciertamente
causa mucho desasosiego. Tanto que, muy probablemente Noé cayó en el letargo de
simplemente existir, justamente por la ausencia de La Voz de Dios, a la cual ya
se había acostumbrado. Por eso, soy muy dichoso de que se me haya entrenado en
prestar atención a las Señales, en vez de estar pendiente de Su Portentosa Voz,
porque las Señales abundan constantemente, sea cual sea mi comportamiento,
mientras que oír la Voz de Dios dependerá mucho de mi disposición para
escucharle y con cualquier resbaloncito mío se corta la comunicación.
AVANZANDO HACIA ABRAHAM
Hoy en día se nos afirma que, Abraham es el Padre de los Creyentes, porque
fue el primero en oír La Voz de Dios y creer en Su Palabra. Sin embargo, hemos
visto que, Noé también escuchó La Voz de Dios y creyó en Su Palabra, porque
evidentemente hizo lo que ésta Voz le solicitó, aún a riesgo que le consideraran
loco. Creo que, lo realmente significativo de la fe de Abraham es que estuvo
dispuesto a abandonar sus comodidades para lanzarse a la aventura de recorrer
el mundo simplemente por haber oído una Voz que le urgía a hacerlo. Abraham fue
el primer hombre dispuesto a comunicar al Único Dios Verdadero más allá de
Mesopotamia.
Por muchísimos años -millones quizás-, desde la creación de Adán, los hijos
de Dios se mantuvieron enraizados en sus orígenes, por lo que no parecían
dispuestos a alejarse mucho del lugar en donde fueron creados. De hecho, Noé
fue empujado a alejarse de la tierra en donde nació (Mesopotamia), al ser
trasladado forzosamente por el Arca hasta el Monte Ararat, algo al norte de
Mesopotamia, lugar en donde se erradicó y murió.
Ciertamente, comprendo que, para muchos de ustedes oírme hablar de estos
extraños acontecimientos, los cuales muchos de ustedes no consideran ciertos,
les suena a locura. Déjenme confesarles que estoy de acuerdo con ustedes,
porque ciertamente a mí también se me presentan muchas dudas cuando leo en La
Palabra Divina hechos y cosas que parecen inverosímiles. Leer en la Biblia que
muchos patriarcas antediluvianos vivieron cerca de mil años me parece
imposible. Sin embargo, me inclino ante El Poder Divino y me digo a mi mismo:
"¡PARA MI AMOROSO PADRE DIOS NADA ES IMPOSIBLE!". De manera que,
cuando leo Dios decidió recortar los años de vida de sus hijos a ciento veinte
-(6:3)- decido aceptar las razones de por qué hoy en día no tenemos tan larga
vida, como la de los patriarcas antediluvianos, simplemente porque, según lo
indica nuestro Amoroso Padre Dios, El Espíritu de Dios no puede permanecer para
siempre en el hombre.
Estoy de acuerdo con nuestro Amoroso Padre Dios no sólo por simple
deferencia, sino que entiendo que el mal uso que se le podemos dar al Hálito
Divino, debilitando Su Acción Modeladora en nosotros, no justifica que ese
Hermoso Hálito permanezca por mil años en una persona. Vivir muchos años no
significa que logremos hacer muchísimas buenas obras durante esos años, sino más
bien todo lo contrario, porque más años de vida significa más oportunidades de
caer en tentación y perder la Eficacia Modeladora del Espíritu Divino, al
entregarnos a los placeres carnales. La borrachera de Noé es un buen ejemplo de
lo que les comento.
Claro que, ciertamente acepto, porque comprendo, que quizás los patriarcas
no vivieron esa cantidad de años que se indican en Las Escrituras Sagradas,
porque muy probablemente en aquellos tiempos no medían el tiempo como nosotros
lo medimos hoy en día, por lo que probablemente no vivieron cerca de mil años.
Sin embargo, el simple hecho de que en las Escrituras Sagradas se anote que
nuestro Amoroso Padre Dios decidió disminuir el tiempo de vida a ciento veinte
años me hace dudar de mis dudas y entonces comienzo a aceptar que ciertamente
los patriarcas antediluvianos quizás si vivieron la cantidad de años que indica
La Palabra Divina.
En todo caso, después del Diluvio la tierra volvió a repoblarse y, los
mismos errores que se cometieron antes del Diluvio, continuaron cometiéndose y
nuestro Amoroso Padre Dios continuó intentando corregir nuestros malos caminos,
de diferentes formas y maneras. Una de esas formas fue confundir nuestro
lenguaje, para que no nos entendiéramos entre nosotros -(Génesis 11)-.
SEGÚN EL GRAN JUEGO
Yo acepto y comprendo que muchos se estén riendo por mi creencia -que
muchas veces parece ciega- de lo que aparece escrito en Las Sagradas
Escrituras, pero créanme, nada más lejos de la realidad. Lo que ocurre es que,
por el simple hecho de que aparece en Las Escrituras Sagradas, debo darle mi
voto de confianza, a pesar de que sé que, ésta Palabra de Dios, al ser escritas
por hombres puede estar algo contaminada. Pero recuerden, yo he aprendido a
leer entre líneas y consecuentemente no leo como muchos de ustedes leen.
Más que La Palabra Divina, para mi Las Escrituras Sagradas son un Manual
Diseñado por nuestro Amoroso Padre Dios para enseñarnos a Jugar El Gran Juego.
De manera que, no es importante asegurar si realmente los patriarcas antediluvianos
vivieron realmente cerca de mil años, sino que lo realmente importante es
intentar descubrir que nos Quiere Decir nuestro Amoroso Padre Dios con esa
afirmación, que posiblemente pudiera ser ficción, pero si se encuentra
registrada en Las Escrituras Sagradas debemos considerar como Palabra de Dios y
consecuentemente hacer uso de ella para crecer espiritualmente.
De manera que, a cada palabra que veamos como atravesada a La Palabra
Divina, debemos desenmarañarla, para descubrir por qué se encuentra esa Palabra
atravesada. Si leemos algo que nos parece extraño, debemos detenernos allí y
tratar de descubrir lo que esconde ese algo extraño, que nos pueda servir para
acercarnos al Conocimiento de Dios. ¡Leer por leer, no nos ayudará a descubrir
a Dios en lo oculto!!!
Cuando yo comencé a leer con seriedad la Palabra de Dios, descubrí que el
error de Adán no fue el haber desobedecido a Dios, puesto que Dios -por el solo
hecho de Ser Dios- ciertamente Sabía que Adán le desobedecería, sobre todo si
utilizó a satanás para que lo empujase a desobedecer. Entonces comencé a
entender que nuestro Amoroso Padre Dios estaba poniendo a Adán bajo Prueba para
ver cómo reaccionaría. Creo que lo que realmente Quería Averiguar nuestro
Amoroso Padre Dios es cómo sería el trato con Adán después de cometer algún
error. Entonces descubrió que Adán, pese a todas las manifestaciones de Amor
que nuestro Amoroso Padre Dios tuvo para con Adán, resultó que descubrió que
Adán le tenía miedo. Esto me hizo reflexionar y comencé a entender que a
nuestro Amoroso Padre Dios no debemos rendirle culto simplemente porque nos
indicaron que debía ser así y mucho menos porque nos hayan enseñado que si no
le rendimos culto íbamos a ser castigados. Descubrí que a nuestro Amoroso Padre
Dios debemos procurarle porque realmente sentimos necesidad de Su Hermosa
Presencia. ¡A nuestro Amoroso Padre Dios se le debe procurar por Amor!!!
Cuando descubrí que hemos venido a éste maravilloso Mundo a Jugar, un
hermoso pero muy serio juego, comencé a meditar acerca de lo que significaba la
creación de Adán y Eva. Leyendo aquí y leyendo allá, comencé a comprender que
tenía que aprender a leer entre líneas La Palabra Divina, si realmente quería
descubrir a nuestro Amoroso Padre Dios en Su Palabra. Entonces comprendí que
tenía que esforzarme por darle respuestas a las dudas que se me presentaran al
leer La Palabra Divina, procurando siempre que mis respuestas me dieran cierta
paz, porque todo lo que es de Dios debe fluir con paz. Así fue como acepté y
comprendí que, además de Adán y Eva, ya nuestro Amoroso Padre Dios había creado
a otros seres con la misma apariencia de Adán.
Al descubrir ésta realidad, comencé a preguntarme el por qué había creado a
Adán si ya habían otros seres parecidos a Adán. De hecho, esos seres fueron el
molde para crear a Adán. Leyendo aquí y leyendo allá, descubrí que espíritu y
alma no son la misma cosa. Comprendí entonces que, cuando nuestro Amoroso Padre
Dios Estaba Creando siempre decía: ¡HÁGASE! y con esa palabra nos confería
espíritu de vida, pero cuando creó a Adán, además de conferirle espíritu de
vida, al pronunciar la palabra "Hagamos", también Sopló en Adán Su
Propio Espíritu, lo cual llamamos ALMA. Una vez más, leyendo aquí y leyendo allá,
descubrí que, el ‘espíritu’ o ‘pneuma’ es la parte principal o ‘fuerza
animadora’ de todos los seres vivientes que posibilita la ‘comunión’ con Dios,
puesto que tiene su origen en Dios mismo. Todo ser viviente, gracias a la
acción del espíritu, tiene ‘intuición’ de la existencia de Dios y ‘CONCIENCIA’
que le permite distinguir entre el bien el mal. Estas dos características del
‘espíritu’ le permiten procurar la comunión con Dios en la Adoración. Mientras
que el ‘alma’ o ‘psique’ es la expresión de la personalidad. La voluntad, el
intelecto y las emociones del humano están en el alma. ¡Los elementos que les
hacen humanos están en el alma! Intelecto, pensamiento, ideales, amor, emoción,
discernimiento, decisión, selección, etc, son experiencias propias de aquel que
tiene alma. Es por esto que el alma es la que hace al hombre ‘semejante a Dios’
y en consecuencia ‘humanos’.
Al comprender estas sutiles pero enormes diferencias entre espíritu y alma,
descubrí que Adán había sido creado para ser el ideario que el resto de la
creación debería imitar. Pero tristemente no ocurrió así, por lo menos no
totalmente, porque habremos de suponer que algunos si lo alcanzaron, como
ocurrió con Noé, pero quizás muchos de aquellos que lograron obtener de nuestro
Amoroso Padre Dios Su Hálito de Vida, hicieron mal uso de este Maravilloso Don
y, en vez de ser un ejemplo para el resto de la creación, terminaron siguiendo
los malos ejemplos de aquellos que aún no habían alcanzado este Maravilloso
Don, por estar pendientes del disfrute de lo mundano.
Es así como, con el transcurrir de miles de años -quizás millones- después
de la creación de Adán, sucedió que apenas un hombre merecía ser considerado
humano y a éste humano decidió nuestro Amoroso Padre Dios salvarlo, cuando
decidió ponerle fin, momentáneamente, al Juego, para tratar de enderezar las
cosas. Yo me imagino que nuestro Amoroso Padre Dios Dijo: "¡Comencemos de
nuevo!". Algo así como lo que ocurre con un jugador de ajedrez cuando se
ve perdido y acuesta a su rey en el tablero para indicarle al otro jugador que acepta
haber perdido y que comiencen un nuevo juego.
El Diluvio fue justamente la aceptación de nuestro Amoroso Padre Dios que
iba perdiendo en El Gran Juego. De hecho, La Palabra Divina nos dice que Noé
era prácticamente el único humano en la tierra. Evidentemente, ante tal
derrota, me imagino que nuestro Amoroso Padre Dios decidió reiniciar el juego,
apartando la única ficha que le quedaba para que fuera ejemplo del resto de la
creación. Y ciertamente no creo que los seres posdiluvianos fueron el resultado
de la multiplicación de los hijos de Noé y de los animales que apartó en el
Arca. ¡Somos demasiados, con genéticas diametralmente opuestas! Además, cuando
leemos acerca de Abraham y su familia, descubrimos que estos tienen esclavos y,
evidentemente, si fueran sus descendientes serían familia y consecuentemente no
los tratarían como esclavos.
Esto me hace pensar que, el Diluvio no fue global, porque sino los
descendientes de Noé no hubieran podido tener esclavos, los cuales evidentemente
tenían características propias del hombre. Es concluyente que, al apartar a Noé
y a sus hijos, lo que realmente procuró nuestro Amoroso Padre Dios era que en
algún momento el resto de la creación viera en los descendientes de Noé los
beneficios de portar un alma, para que así la procurasen, intentando imitar a
Noé y sus descendientes. Pero al parecer lo que siguió ocurriendo fue que
muchos de los descendientes de Noé siguieron el ejemplo de los hombres sin alma
y El Gran Juego se volvió a enmarañar, una y otra vez. Aunque ciertamente no
podemos decir que todos los descendientes de Noé se desviaron, por algunos,
como Abram, intentaron mantener su alma brillando y procuraron competir en
buenas acciones.
Al final de éste artículo quiero dejar en claro, una vez más, que no creo
que el alma sea heredable, por lo que debemos suponer que este beneficio no es
únicamente para los descendientes directos de Adán. Yo pienso que, el alma es
como una especie de Maravilloso Premio, que nos ganamos cuando nos ejercitamos
durante varias vidas en la búsqueda del Conocimiento de Dios. Evidentemente, a
esta alturas de El Gran Juego, muchos son los que deben haberse ganado Ese
Maravilloso Premio, aunque ciertamente muchos se lo deben haber ganado hace
varias vidas y a estas alturas del camino han perdido algo de ese Brillo,
propio de los seres con alma, que no han custodiado con valor y empeño El
Maravilloso Don de La Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios.
ESPÍRITU Y ALMA
Quiero dejarles un apartado, al final del final de éste artículo, porque
siento que aún no me han comprendido. Y como no estoy seguro de que sea yo el
que se los vaya a explicar verbalmente, pues prefiero dejar lo más claro
posible éste conocimiento revelado, que no es nada nuevo, sino que lo habíamos
perdido en entre el caos de nuestras mundanalidades.
El hecho es que, todo aquellos de lo que les escribo no es plenamente mío.
Yo lo único nuevo que he hecho es intentar de desglosar ese conocimiento
antiguo, para ver si al integrarlo nuevamente logramos comprender El Mensaje.
De manera que, no he sido yo quien ha llamado al espíritu 'pneuma', lo que en
griego significa 'soplar', ni tampoco he sido yo quien decidió escribir
'psique', lo que en griego significa 'viento'. Yo tan solo he tenido la delicadeza,
por respeto y amor a nuestro Amoroso Padre Dios, de ir un poco más allá, de lo
que muchos de ustedes se han atrevido a ir, para conocer un poco más a nuestro
Amoroso Padre Dios. Como Abraham, he sentido el llamado a alejarme de mis
comodidades mundanas, para intentar encontrarme con nuestro Amoroso Padre Dios.
De manera que, al leer, analizar y profundizar parte de todo aquello que se
ha escrito acerca de nuestro Amoroso Padre Dios, descubrí que 'soplar' no es lo
mismo que 'viento'. Comprendí entonces que, Ha Sido nuestro Amoroso Padre Dios
Quien Ha Colocado esas dos palabras -muy parecidas, pero que no son sinónimas-,
para que nosotros descubriésemos sus diferencias. Si ustedes, al leer el último
capitulo del Evangelio de Juan, aún les parece que cuando nuestro Amado Yeshuá
le preguntó a Pedro si lo amaba y Pedro le respondía que lo quería, estaban los
dos en la misma sintonía, pues déjenme aclararles que los que no están en el
dial de nuestro Amoroso Padre Dios son ustedes, porque 'amar' y 'querer' no son
la misma cosa.
Leer con conciencia esos hermosos detalles ocultos de El Mensaje Divino, me
han llevado a imaginarme lo que ocurrió durante la creación. Yo me imagino que,
después que nuestro Amoroso Padre Dios Pronunciaba la palabra ¡HÁGASE!, enseguida
'soplaba' y comenzaban a materializarse los peces, las aves, las plantas, ...
el hombre, portando, cada uno, el Espíritu que le confería ese 'Soplo Divino'.
Pero cuando decidió crear a un ser que fuera lo más semejante a Dios, entonces
tomó polvo del suelo, hizo con ese polvo una masa, formó al humano a Su Imagen
y luego ¡INSUFLÓ EN SUS NARICES ALIENTO DE VIDA!!! Este Aliento, Hálito, Viento,
... Pneuma, 'insuflado' directamente en la nariz de ese nuevo hombre es lo que
hace a ese hombre semejante a Dios, convirtiéndolo en humano. Para los flojos
es común que lean "insufló" y piensen simplemente que Dios 'sopló',
porque 'insuflar' parece un sinónimo de 'soplar', pero resulta que prefijo 'in'
nos indica que ese 'soplo' se ha realizado con la intención de introducir el
'viento' específicamente dentro de algo. Consecuentemente, el 'soplo' de Dios
al Pronunciar la palabra ¡HÁGASE! fue generalizado, simplemente para dar
EXISTENCIA a las cosas, pero el 'Soplo' que ejecutado en la nariz de Adán lo
hizo con la finalidad de introducir en aquel nuevo hombre El Espíritu de Dios,
condensado, lo cual conocemos como 'alma'.
Si leyeron bien, arriba les anoté adrede la palabra EXISTENCIA en
mayúscula, esto es porque VIVIR Y EXISTIR no es lo mismo. De hecho, muchos hay
quienes caminan como zombis, porque realmente no están vivos, aunque
ciertamente existen. Todos los seres han sido creados y existen para procurar a
Dios y es justamente el 'espíritu' lo que le da, a los seres creados, la
intuición de que existe Algo o Alguien mucho más Grande y Portentoso que
cualquier ser creado. Este 'espíritu' también le otorga, a todos los seres
creados, la 'conciencia', que les permite distinguir entre el bien y el mal.
Pero poder distinguir entre el bien y el mal no significa que tengamos la
'capacidad', además de la 'conciencia', para decidirnos por el bien, para
agradar a nuestro Amoroso Padre Dios, sino que la mayoría de los seres creados
cuando optan por elegir el bien, lo hacen por miedo y no por amor.
Como nuestro Amoroso Padre Dios no se conforma con lo poco, decidió 'Soplar
Su Aliento de Vida' en algunos de aquellos seres creados a Su Imagen. Este
'Aliento' es lo que nos da VIDA, porque nos capacita para escoger hacer el bien
mientras EXISTIMOS. De allí que, el ‘alma’ o ‘psique’ es lo que nos confiere
personalidad. La voluntad, el intelecto y las emociones del humano están en el
alma. ¡Los elementos que les hacen humanos están en el alma! Intelecto,
pensamiento, ideales, amor, emoción, discernimiento, decisión, selección, etc,
son experiencias propias de aquel que tiene alma. Es por esto que el alma es la
que hace al hombre ‘semejante a Dios’ y en consecuencia ‘humanos’. El alma es
lo que nos da vida porque nos capacita para pensar, sentir, amar, discernir,
... y finalmente, seleccionar hacer el bien por amor a nuestro Amoroso Padre
Dios.
Ahora bien, sé que muchos de ustedes se estarán preguntando si tienen alma,
porque a veces se esfuerzan por hacer el bien y no lo logran. pues les diré
que, un hombre de quien estamos seguros que tenía alma, le ocurría justamente
lo mismo. Pablo decía que "No hago el bien que quiero, sino el mal que no
quiero, eso hago". Seguidamente, el mismo Pablo nos asegura que: "Y
si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mi"
-(Romanos 7:19-20)-. Pablo se hizo consciente de que había algo que le
debilitaba el alma, por lo que no le era posible hacer el bien que quería
hacer. Ciertamente, Pablo sabía que aquello que le impedía hacer el bien era el
pecado que residía en él. Pero lo que quizás no comprendía Pablo, porque en
aquellos tiempos no gozaban de un rico vocabulario que les permitiera definir
plenamente todas las cosas existentes -visibles o invisibles-, era que el
'pecado' que se encuentra en nuestro interior son simples 'manchas' que hacen
opaca nuestras almas, impidiéndonos una fina comunicación con nuestro Amoroso
Padre Dios.
Como Pablo pensaba que eran espíritus que le obligaban a hacer lo que no
quería hacer, ciertamente se esforzaba por decirle que no a esos espíritus y
procuraba imitar en todo a Jesucristo, para vencer a esos espíritus. Es muy
probable que, esas manchas que recubren nuestras almas, impidiendo nuestra fina
comunicación con nuestro Amoroso Padre Dios, sean realmente espíritus que se
han pegado a nuestras almas, durante el ejercicio de muchas vidas. De hecho,
los entendidos en la materia le han asignado a cada pecado capital -definidos
por Tomás de Aquino- un espíritu, a los cuales le han otorgado nombres. No
queriendo alargar más éste asunto, no les hablaré acerca de esos espíritus,
pero si les aclararé que, para lograr desmanchar (quitar los pecados) nuestras
almas se nos hace preciso primeramente reconocer cuales son las manchas que
recubren nuestra alma y consecuentemente ejercitarnos en la 'virtud' que nos
ayuda a superar el vicio que generó la mancha. De manera que, ya sean espíritus
o no, la solución a la pregunta de si tienen o no 'alma', la descubrirán al
procurar deslastrarse del barro que muy probablemente cubre sus almas. Si
logran deslastrarse del barro que les enloda el alma, ejercitándose en las
virtudes cardinales, y descubren que no tienen alma, pues no se preocupen
porque el esfuerzo de deslastrarse del barro que recubría sus espíritus, con
toda seguridad les hará ganarse que nuestro Amoroso Padre Dios Sople dentro de
ustedes Su Aliento de Vida. Entonces, no habrán perdido nada y lo habrán ganado
TODO.
Para cerrar, les vuelvo a repetir que, estoy segurísimo que, a estas
alturas de El Gran Juego, son muy pocos los hombres que no deben tener alma,
porque he podido apreciar que la mayoría de las personas son buenas, en
esencia, aunque no necesariamente justas. Por ello supongo que, la gran mayoría
de las personas tienen alma, pero muchos son los que tienen el alma cubierta de
manchas, que, tal y como le ocurría a Pablo, les impiden hacer el bien que
desean hacer. Son muy pocos los que, a estas alturas de El Gran Juego, no deben
tener alma, por lo que nunca se esfuerzan por hacer el bien, aunque no sean muy
eficientes lográndolo, sino que por el contrario desean realmente hacer el mal
y eso hacen. De manera que, si te esfuerzas por hacer el bien, aunque no lo
logres, pues ciertamente tienes alma, sólo que bastante o poco percudida.
Mientras más percudida está el alma, más difícil te resultará hacer el bien que
deseas, por lo que deberás esforzarte más para descubrir de qué tipo de barro
está recubierta tu alma para que te ejercites más empeñosamente en las virtudes
que te ayuden a desmancharte. Sólo así lograrás la sintonía fina que te permita
mantenerte en contacto con nuestro Amoroso Padre Dios y lograrás, además de
haberte ganado el alma, ganarte La Hermosa Amistad de nuestro Amoroso Padre
Dios, lo cual es el fin último de El Gran Juego.
Escrito por: Noel Méndez
PD: Por cierto: ¿A ninguno de ustedes le llama la atención la extrañeza de
que en el capítulo 1, verso 26, se nos hable de la creación del hombre y esto
se nos repita en el capítulo 2, verso 7, pero con algunos otros detalles? ¿Qué
opinan de esta extrañeza? "¡Lean y conducirán! ¡No lean y serán
conducidos!"
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