ÉXODO - Aprendiendo por las malas - DURA CERVIZ

De los sucesos acaecidos en torno a José en Egipto, resultó que Faraón invitó a toda la familia de José a instalarse en las mejores tierras de Egipto, como agradecimiento al excelente servicio que José le había brindado a todo Egipto -(Génesis 45:16-20)-. La invitación de Faraón fue aceptada por toda la familia de José, debido al hambre que azotaba a Canaán -(Génesis 47:4)-. Esta invitación aceptada fue el inicio de lo que ocurriría pasados cuatrocientos años, según se le comunicó a Abraham: «Has de saber que tus descendientes serán forasteros en tierra extraña. Los esclavizarán y oprimirán durante cuatrocientos años. Pero Yo a Mi Vez Juzgaré a la nación a quien sirvan, y luego saldrán con gran hacienda» -(Génesis 15:13-14)-. El Éxodo es la narrativa de ese Juicio Divino a aquella nación que esclavizó al pueblo Elegido y del arduo proceso de Liberación de Israel, hasta llevarlo nuevamente a la tierra prometida.

Para aquellos que no tienen por costumbre leer entre líneas, les cuesta mucho descubrir el porqué de la necesaria esclavitud del pueblo Escogido. Esto es porque la narrativa inicial no nos deja indicios de lo que hizo ese pueblo Escogido para merecer tal Prueba. Simplemente, la narrativa nos indica que había surgido en Egipto otro rey, que no conocía lo que había hecho José por Egipto, pero que si sabía que Israel era un pueblo numeroso, que podía significar un peligro para la existencia de Egipto. Pero estos datos no responden a la pregunta ¿por qué Dios permitió que Israel fuera esclavizado?

La respuesta a esta pregunta la podemos vislumbrar disgregada en diferentes versículos del mismo Éxodo. El primer dato entre líneas que nos aclara este misterio es el hecho de que Dios Escuchó que los israelitas gemían y se quejaban de su servidumbre y Se Acordó de La Alianza que Había Hecho con Abraham, Isaac y Jacob -(Éxodo 2:23-24)-. Y, extrañamente, el versículo siguiente (25) culmina en puntos suspensivos, después de decirnos que «Dios se fijó en los israelitas y reconoció...». ¿Cómo puede Dios olvidarse de algo? ¿Es que acaso tiene memoria de hombre? Lo que ciertamente debió ocurrir es que Israel se había olvidado de Dios y se había alejado tanto que a nuestro Amoroso Padre Dios le costaba oír sus gemidos. Y no es que El Omnipresente no se encontraba Presente mientras Israel sufría, sino que no Podía Asistirlo porque Israel escogió adorar a los dioses falsos de los egipcios y se había olvidado de rendir culto al Dios de sus padres. Consecuentemente, debes comprender que, si sirves a otros dioses no esperes que El Único Dios Verdadero Te Asista si tú no solicitas Su Asistencia.

Pienso que los puntos suspensivos, con los que culmina el versículo 25 del capítulo 2 del Éxodo, quieren significar que nuestro Amoroso Padre Dios Reconoció que Él Había Hecho Una Promesa y que ya era hora de Cumplirla, tal y como Le Había Predicho a Abraham: «...a Mi Vez (A Mi Tiempo - El Cual Es Perfecto) Juzgaré (Daré lo que corresponda) a la nación a quien sirvan, y luego saldrán con gran hacienda (con muchos beneficios)…» -(Génesis 15:14)-. Nuestro Amoroso Padre Dios, pese a nuestras torpes idolatrías, que nos alejan de Su Hermosa Presencia y Bondad, siempre Habrá de Cumplir con Sus Promesas, pero a Su Tiempo. Era necesario que se cumpliera que Israel sufriera cuatrocientos años de dura servidumbre, para que probara los amargos tragos y podridos alimentos, con los que sacian su sed y su hambre, aquellos que se alejan de La Casa del Padre.

Durante su estadía en Egipto, Israel se olvidó de Dios y Sus Promesas, por lo que nunca procuraron retornar a la tierra que Dios les había prometido a sus padres. Pareciera que su hubieran olvidado incluso de sus padres. Se acomodaron tan plácidamente en Egipto que se multiplicaron grandemente, como si aquella hubiera sido la tierra que se les había prometido. Se olvidaron tanto de sus padres como del Dios de sus padres, por lo que, con toda seguridad le rindieron culto a los falsos dioses de los egipcios, los cuales eran burdos tótems, imágenes sin ningún poder. Era tal la inclinación que el pueblo de Israel tenía por los ídolos o imágenes de los dioses egipcios que, cuando Moisés fue en busca de las Tablas del Decálogo, al ver que Moisés tardaba, tuvieron miedo de que El Dios de Moisés les hubiera abandonado y se hicieron un becerro de oro, para adorarle, asegurando que ese becerro era su nuevo dios -(Éxodo 32:1-6)-.

Da risa pensar en la enorme estupidez de aquel pueblo Escogido, que se había alejado tanto de El Único Dios Verdadero que, cuando le pidieron a Aarón que les fabricara un ídolo, le dijeron: “Anda, fabrícanos un dios...”, como si el hombre pudiera fabricar a Dios. “... que vaya delante de nosotros...”, como si una burda imagen les fuera a proteger de algún mal. “... pues no sabemos que ha sido de ESE Moisés, que nos sacó del país de Egipto”. ¿ESE??? ¡Cuanto desdén, por El Instrumento que Dios Había Utilizado para liberarles de la esclavitud!!! Además, por qué pensarían que fue Moisés quien los sacó de Egipto. Acaso no les dejó claro que “Yahweh, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y de Jacob, SE ME APARECIÓ y me dijo: Yo los He Visitado y Me He Dado Cuenta de los que les han hecho en Egipto. Y He Decidido SACARLOS DE LA AFLICCIÓN...” -(Éxodo 3:16-17)-.

Ciertamente me da risa leer tanta estupidez, pero también me da mucha tristeza, porque la estupidez de aquellos tiempos aún parece evidente en nuestros tiempos. Hoy en día son muchísimos los que no tienen claro que Es Dios Quien Hace todo lo que ocurre o simplemente Lo Permite, siempre para nuestro bien espiritual. “Ni una sola hoja de un árbol se cae sin que Dios tome cuenta de ello”. Si leen con detenimiento el Éxodo podrán descubrir que todo lo que ocurrió al pueblo de Israel, ocurrió porque nuestro Amoroso Padre Dios Lo Quiso o porque no Le Quedó de Otra que permitirlo o Cambiar los Planes, debido a la enorme estupidez y ceguera, de aquel pueblo, por no reconocer La Omnipotencia del Dios de sus padres.

Según entiendo, Los Planes de Dios eran que el pueblo de Israel caminara tranquilamente por TRES días, a través del desierto -(Éxodo 3:18)-, pero esos tres días se convirtieron en cuarenta años, debido a la estúpida idolatría de ese pueblo de dura cerviz. Llegar a Canaán -la Tierra Prometida- desde Gosén -lugar en donde se instaló la familia de Israel en Egipto- quizás les hubiera tomado un poco más de tres días, si caminaban derecho por la costa norte de la Península Arábiga, pero como les dio por continuar con sus idolatrías, pese a haber presenciado El Poder del Dios de sus padres, al liberarlos del yugo egipcio, entonces fueron forzados a bordear toda la Península Arábiga, durante cuarenta años, para llegar finalmente a la Tierra Prometida. ¡Dios perdona, pero la estupidez no!!!

LOS ESCOGIDOS

Ciertamente, en muchos pasajes del Antiguo Testamento podemos leer que nuestro Amoroso Padre Dios se refiere a Israel como a SU PUEBLO, pero yo no estoy muy seguro de si eso lo colocó el escriba o si en verdad nuestro Amoroso Padre Dios Lo Decía. Quizás si Lo Dijo una que otra vez, pero hay que tratar de comprender lo que significa ser Elegido.

Las palabras 'elegir', 'escoger' y 'seleccionar' hacen referencia a tomar, de un conjunto de elementos, uno solo -quizás varios-, por reunir ciertas características, que los diferencian POSITIVAMENTE del resto de los elementos. La 'diferenciación positiva' se refiere al hecho de que las características que manifiesta el elemento escogido, elegido o seleccionado, son las idóneas, según el criterio de aquel que selecciona, escoge o elige.

Según lo aprecio yo, nuestro Amoroso Padre Dios no Escogió a un pueblo, sino que Escogió a un hombre, a quien Le Hizo La Promesa de multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo y como las arenas de la playa -(Génesis 22:17)-. Ciertamente, en el verso 18 leemos: «Por tu descendencia se bendecirán todas las naciones, en pago a haber obedecido tú Mi Voz», pero esto no quiere decir que toooda la descendencia de Abraham iba a ser Escogida, sino que se esperaba que, la descendencia de Abraham obedeciera también la Voz de Dios y que, tal como hizo Abraham con su familia, al comunicarles la Existencia de un Único Dios Verdadero, se esperaba que la descendencia de Abraham le comunicara al resto del Planeta la Existencia de ese Único Dios Verdadero, a los fines de Bendecir a todas las naciones de la Tierra.

Hay que esforzarse por leer entre líneas. Abraham fue el primer hombre quien decidió creer VERDADERAMENTE en un solo Dios y, después de mucho orar a El Único Dios Verdadero y de intentar ‘Conocerle’, entonces El Único Dios Verdadero Decidió Revelársele a ese Verdadero Creyente, para verificar si era cierto que era el primer 'monoteísta'. Abraham fue probado y resulto eximido en las Pruebas. Y por haber aprobado tan distinguidamente se hizo merecedor de muchas bendiciones, las cuales nuestro Amoroso Padre Dios Hizo Extensivas a todos aquellos que, por la historia de Abraham, decidieran creer también en El Único Dios Verdadero y, tal y como hizo Abraham, obedecieran la Voz de El Único Dios Verdadero. Es evidente que, la extensión de las bendiciones es para todos aquellos que decidan ser como Abraham.  Justamente, Abraham fue Escogido por Dios para propagar la fe en El Único Dios Verdadero. Y como Abraham era mortal, evidentemente la tarea de propagar la fe en El Único Dios Verdadero, tenía que ser delegada, transferida, ... encargada a la descendencia de Abraham. De allí que, Israel es el pueblo Elegido por Dios para comunicar la fe en El Único Dios Verdadero.

¡Entiéndase! Israel es el pueblo Escogido porque simplemente presenta la característica de ser los descendientes del primer monoteísta. No fue Escogido por su bella cara o por su físico o por su inteligencia, ... ¡Por ninguna razón humana! Sino que, fue Escogido para propagar la fe en el Dios de su padre Abraham. Pero el pueblo de Israel parece que siempre ha creído que son el pueblo escogido porque Dios los ama a ellos y a nadie más. Los israelitas olvidaron para qué fueron escogidos y es por esto que, en toda la historia del pueblo de Israel, han sufrido y sufren tantas penalidades o pruebas, porque esa es la única forma que tiene nuestro Amoroso Padre Dios de Intentar que recuerden su misión y dejen de ser tan creídos.

DURA CERVIZ

Si bien es cierto que en La Palabra Divina se nos dice con cierta frecuencia que Israel es el pueblo Escogido por Dios, también es muy cierto que Dios Se Refirió muchas veces a ese pueblo como DE DURA CERVIZ. La cerviz es la parte posterior del cuello de una persona o animal, constituida por siete vértebras, músculos y piel. La estructura funcional de la cerviz nos permite mover la cabeza en varias direcciones. Cuando nuestro Amoroso Padre Dios se refiere a Israel como un pueblo de dura cerviz, muy probablemente se está refiriendo a su poca disposición a inclinar la cabeza, por lo extremo orgullosos que son. Quizás también se refiera a la imposibilidad de gran parte de ese pueblo por mirar hacia arriba, para reconocer la Existencia de El Único Dios Verdadero, Quien Les Urge a amar al prójimo como a sí mismos. Claro está que, con mi opinión no pretendo arrastrar a todos los judíos, porque ciertamente muchos lograron y logran ser Verdaderos Creyentes, pese a estar rodeados de falsos creyentes. Jacob, por ejemplo, fue un Verdadero Creyente, pero como la fe no se hereda, muy pocos de sus hijos lograron avanzar en el culto a El Único Dios Verdadero. Acaso no fue el mismo Jacob (Israel) quien se refirió a algunos de sus hijos como a verdaderos neófitos, por no decir criminales -(Génesis 49)-.        

Durante los cuarenta años que el pueblo Escogido caminó por el desierto, para llegar a la Tierra Prometida, lo único que hacía era quejarse de Dios. Pese a las Evidentes Pruebas que nuestro Amoroso Padre Dios Les Dio de Su Existencia, al momento de Liberarles del yugo egipcio, gran parte del pueblo de Israel no atinaba en reconocer que El Único Dios Verdadero, continuamente Les Miraba desde El Cielo y Estaba Pendiente de ellos. Tampoco atinaban a reconocer que estaban siendo sometidos a Pruebas, debido a sus muchas idolatrías. Tan de dura cerviz era el pueblo de Israel que, en muchas oportunidades dijeron que hubiera sido preferible haberse quedado en Egipto, como esclavos -(Éxodo 14:12 / 16:3). De manera que, ni miraban hacia el Cielo para buscar a Dios, ni inclinaban la cabeza para reconocer que eran merecedores de esas duras Pruebas.     

SEGÚN EL GRAN JUEGO

Todos los hechos narrados en el Génesis son tan solo El Preámbulo Necesario para Revelación de Las Reglas de El Gran Juego, las cuales erróneamente denominamos Mandamientos. Creo que ya saben el por qué afirmo que no son mandamientos sino Las Reglas Principales de El Gran Juego.

El caso es que, desde que comenzó El Gran Juego, nuestro Amoroso Padre Dios se nos ha venido Revelando Paulatinamente, así como nos ha venido Señalando nuestros errores o malas jugadas e indicando Las Reglas para que logremos jugar eficientemente. Esta Revelación Paulatina, necesariamente es, a nuestros ojos, muy lenta porque así lo requiere el desarrollo de un Juego que hemos de jugar por años sin fin, aunque ciertamente en algún momento terminará. Lógicamente, si el Objetivo de El Gran Juego es que conozcamos a Dios, tal cual Es, se hacía necesario que, al ser revestidos de materialidad, desconociéramos totalmente nuestra espiritualidad y, consecuentemente, perdiéramos toda noción de lo que Es Dios, para que lo fuéramos descubriendo, poco a poco, pese al peso de nuestra materialidad.

De manera que, todos los acontecimientos narrados en el Génesis son tan solo la consecuencia de nuestra materialidad intentando conocer a nuestro Amoroso Padre Dios, luchando contra nuestras idolatrías, propias de nuestra materialidad, para acercarnos a Aquel que nos materializó. El error de Adán era necesario para poder sacarlo de la comodidad que significaba vivir en el Paraíso. Si no ¿Cuándo comenzaríamos a procurarnos materialmente? ¿Cuándo sentiríamos necesidad de arrepentirnos para lograr de Dios Su Perdón? ¿Cuándo nos esforzaríamos por acercarnos a Dios? Con nuestro Amoroso Padre Dios Presente EVIDENTEMENTE nunca hubiera habido necesidad de esforzarnos por desarrollarnos espiritualmente pese al peso de nuestra materialidad.

¿Se imaginan que hubiera ocurrido si Ismael se hubiera quedado en la casa de Abraham? ¿Qué hubiera sido de Jacob si no hubiera hecho que Esaú le odiara tanto? Sin estos acontecimientos jamás hubiera habido un Israel al cual rescatar de la esclavitud y, consecuentemente, quizás jamás nos hubieran Revelado Las Reglas Principales de El Gran Juego. Y no es que todos estos extraños eventos hayan sido Planificados por nuestro Amoroso Padre Dios, sino que son la consecuencia directa de nuestras inclinaciones materiales, en contra de las cuales muy pocos decidieron luchar. Nuestro Amoroso Padre Dios jamás quiso que Israel fuera esclavizado en Egipto, sino que fue Israel quien decidió adorar a los dioses egipcios y consecuentemente, al alejarse de El Único Dios Verdadero, perdió los beneficios que le otorgaba la Dignidad de haber sido Escogido por nuestro Amoroso Padre Dios.

Espero les quede claro que, nuestro Amoroso Padre Dios no Ha Planificado los nefastos acontecimientos de la historia de la humanidad. Tan solo Los Permite, porque son parte de El Juego que nosotros ejecutamos. ¡Todo es causa y efecto! y nuestro Amoroso Padre Dios lo permite porque El Gran Juego nos pertenece, a nosotros, los materializados, y nosotros decidimos las jugadas que ejecutaremos. Si decidimos ejecutar jugadas que nos alejan de nuestro Amoroso Padre Dios, pues hemos de vivir tal y como deben vivir los que se encuentran lejos de La Fuente de Todos Los Beneficios. Y nuestro Amoroso Padre Dios no Puede Hacer nada al respecto, porque no Puede Intervenir en nuestras decisiones y mucho menos forzarnos a realizar buenas jugadas. Esto es lo que se conoce como Libre Albedrío.

Claro está que, al ser seres espirituales que por haber sido materializados nos inclinamos al deseo de lo material, las Medidas que nuestro Amoroso Padre Dios Implementa, para alejarnos de nuestros deseos mundanos y acercarnos hacia Él, deben producir en nosotros sufrimiento material, para que en algún momento lleguemos a no desear aquello que nos hace sufrir. Estas Medidas las conocemos como Pruebas, puesto que al ser sometidos a esas Medidas somos probados, para evaluar nuestras reacciones a esas Medidas. Algunos reaccionan positivamente y crecen espiritualmente, al luchar contra los deseos mundanos. Otros reaccionan negativamente y se molestan con Dios, debido al sufrimiento material, y terminan alejándose de Él. El pueblo de Israel se sintió tan cómodo y consentido en Egipto, que terminó creyendo que todo lo que tenía era producto de sus propios esfuerzos y comenzaron a adorar a los dioses egipcios, porque llegaron a creer que estos falsos dioses eran los que les habían hecho prósperos. Por eso se hizo necesario que fueran esclavizados por aquellos a quienes idolatraban

¿Que nuestro Amoroso Padre Dios Sabía que Israel se alejaría? Pues, ¡claro que Lo Sabía!!!, ¡Es El Omnisciente! Pero no Podía Intervenir, porque el Juego es nuestro y tenemos Libre Albedrío. El Papel de nuestro Amoroso Padre Dios, en el Desarrollo de El Gran Juego, es Planificar las Acciones que se han de Implementar para INTENTAR que nosotros retomemos El Camino Hacia Él. Y esto Lo Hace Gustosamente, aunque Sabe que, a la larga, nos volveremos a alejar, debido a nuestras inclinaciones mundanas. Nuestro Amoroso Padre Dios Se Entretiene mucho Viéndonos levantar después que nos caemos. Claro que Se Entristece cuando caemos, pero como Sabe que nos levantaremos, justamente porque Planificará lo que se ha de Implementar para que nos levantemos, pues se entristece poco tiempo y se enorgullece mucho tiempo al vernos levantar y sacudirnos de nuestras idolatrías.

Sé que muchos de ustedes dirán: “¡Pero cuatrocientos años de esclavitud es demasiado!”. Pues les diré que, esos cuatrocientos años deben ser algo menos de quince minutos en La Eternidad, Lo Cual Es El Tiempo en el que nuestro Amoroso Padre Dios Existe. Yo me imagino a nuestro Amoroso Padre Dios, durante esos cortos minutos, Viéndonos Extrañado, Preocupado y algunas pocas veces Orgulloso, según las jugadas que realizaba el pueblo de Israel durante esos cuatrocientos años. Me lo imagino unas veces colocando Sus Manos en Su Hermoso Rostro, otras veces Haciendo Gestos con Sus Hermosas Manos y Diciendo: “Pero ¿qué haces? ¡Por allí nooooo! ¡Lánzala! ¡Lánzala! ¡Levántate y sacúdete! ¡Deja de embarrarte!... ¡Noooooo!”. Y me imagino que esto Nos Dice a cada uno de los Jugadores PERSONALMENTE, porque Él Es El Omnipresente. Luego, pasado aquellos cortos minutos, nuestro Amoroso Padre Dios Dijo: “¡Entra a Jugar Moisés! ¡Y trata de no ponerla! Recuerda lo que se te dijo que debes hacer”. Claro que, al ser recubierto de materialidad, tal y como ocurre con cada uno de nosotros, a Moisés se le olvidó lo que vino a hacer en ese mundo, por lo que nuestro Amoroso Padre Dios tuvo que recordárselo varias veces y a veces con cierta dureza.     

La realidad es que, El Gran Juego visto desde nuestro tiempo parece ser muy difícil y duro de jugar, pero visto desde La Eternidad se ve realmente divertido. ¡Por eso tantos Espíritus se han anotado para jugar!, aunque tristemente una gran cantidad perdió totalmente el horizonte, por no dedicarle tiempo a leer, analizar y profundizar Las Reglas de El Gran Juego. Y esto a pesar de que a Moisés se las entregaron resumidas y Yeshuá nos las resumió aún más.

 

Escrito por: Noel Méndez 

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